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Una
antigua senda
Esta senda es el antiguo camino que los habitantes de Forna y Villalonga usaban como vía de comunicación. Una comunicación que era mucho más estrecha antaño que en la actualidad. Como anécdota diremos que de un lugar a otro, por dicha senda a través de la sierra, se tarda poco más de una hora, mientras que por carretera, la distancia que separa a ambas poblaciones es de unos 35 kilómetros. Es un recorrido de baja dificultad en el que emplearemos, desde nuestra partida en Villalonga hasta la llegada a Forna, una hora y quince minutos. En el camino encontraremos tres cruces. El primero con la bajada al Barranc del Castell (Barranco del Castillo) y al Castillo de Villalonga. Un segundo a la Font del Grill (Fuente del Grillo). Y un tercer cruce que se dirige a les Fontanelles y al pueblo de La Font (Fuente Encarroz). Estas tres alternativas que se nos brindan las explicaremos a continuación de la exposición de la senda principal. Villalonga Forna: Senda principal
Desde la calle Forna, en Villalonga comenzamos la ruta que ya está señalizada desde la misma salida del pueblo. A unos 300 metros la carretera comienza a tomar un fuerte desnivel, aunque seguimos por camino asfaltado y entre chales. Al final del camino, un gran chalet nos impide el paso. La senda empieza justo al lado izquierdo de la gran casa. Hace no demasiado tiempo, la senda comenzaba bastante más abajo, pero la presión urbanística ha comido terreno a este antiguo camino. Después de 10 minutos de andar sobre asfalto, y una vez esquivamos el chalé, nos adentramos en la ladera del monte entre gran cantidad de pinos y, rápidamente, comenzamos a ganar altura caminando por la senda, que se confunde muchas veces con los regueros que provocan las avenidas de agua. A los cinco minutos, las vistas ya son espectaculares. Cinco minutos después llegamos al otro lado de la montaña, frente al Barranc del Castell, que nos acompañará a nuestra izquierda durante un buen trecho. Aquí se encuentra el primer cruce. A partir de este punto el camino se suaviza e invita a relajarse y observar. Comienza a llanear entre frondosa vegetación y nos aparece a la izquierda el Castillo de Villalonga, brindándonos una posición privilegiada para observarlo en primer término. Al fondo, el mar y las poblaciones que rodean a la ciudad de Gandia y su playa. Además de una maravillosa vista de la huerta de la comarca de la Safor
En ligero ascenso, rodeados de frondosa vegetación y con el barranco y el castillo a nuestra izquierda, seguimos la senda que en quince minutos nos lleva al próximo cruce, el de la Font del Grill (Fuente del Grillo). Aquí comienza ya un suave descenso y nos apartamos ligeramente del barranco para pasar junto a una antigua casa de aperos rodeada por una plantación de algarrobos. Un poco más adelante, de nuevo entre pinos, encontramos un panel informativo de la ruta. Este punto tiene la particularidad que marca el final de la comarca de la Safor y da incio a la Vall de la Gallinera, y es el paso de la provincia de Valencia a la de Alacant, ya que dejamos el término municipal de Villalonga y entramos en el de la Adsubia-Forna.
Unos metros más adelante encontramos el tercer cruce a Les Fontanelles y al pueblo de la Font (Fuente Encarróz). En este momento llevamos unos cincuenta minutos de marcha. Continuamos un rato más entre ese suave y dulce sendero, hasta que tras una loma nos aparece una vista de un gran valle (La Vall de la Gallinera) delimitada a nuestra derecha por la Costera Alta, y a la izquierda por el Castillo de Forna, a cuyos pies se encuentra la pequeña población. El descenso se acentúa y el sendero discurre por un socavón labrado por la fuerza del agua, al bajar a gran velocidad por esa ladera, cuando se producen las lluvias. El sendero desemboca en una carretera que sube a los chales que preceden a la llegada a Forna, y por esta carretera con gran desnivel llegamos a Forna en una hora y quince minutos. En este pequeño pueblo debemos visitar una pequeña fuente que hay dentro de una cueva en la misma plaza del pueblo y, para los amantes de los castillos, alargar diez minutos más la caminata y observar de cerca este hermoso y bien restaurado castillo de Forna. Barranco
del Castell y Castillo de Villalonga:
Desde este primer desvío podemos bajar al lecho del barranco, y desde allí atacar la subida al castillo de Villalonga. Es una senda con fuerte desnivel, tanto en la bajada como en la subida. Pero esta última se hace a través de un terreno escalonado por los árabes y que es digno de una detenida observación y en parte dulcifica la subida. Además, he de hacer notar que la señalización del sendero de bajada al barranco es deficiente, por lo que aconsejo ir con máxima atención para no desviarse de la ruta. Si nos desviamos al castillo, hemos de contar con una hora y media, más o menos, entre el trayecto de ida y vuelta a la senda principal. Aparte el tiempo que nos tomemos para disfrutar de las maravillosas vistas de la zona este de la comarca que desde allí se nos ofrecen. La Font del Grill (La fuente del Grillo: Segundo cruce.
Desde la senda principal, y en quince minutos, nos podemos desplazar a la fuente. Hay que remarcar que en estos momentos de sequía la fuente se encuentra seca, por tanto, no nos debemos confiar y dejar bidón vacío, ya que allí no es posible "repostar". El camino es en pronunciado descenso y nos adentra en las laderas del Barranc del Castell. La vegetación es densa y el firme resbaladizo. En la época apropiada, allí se pueden encontrar a gran número de buscadores de setas.
Les Fontanelles y La Font: Tercer cruce:
Al abandonar la senda principal, y tras llanear unos minutos, de golpe desaparece la vegetación y nos encontramos frente a una colina en la que solo hay matorrales. Tras una suave ascensión, nos presentamos de nuevo ante el barranco del castillo y una pinada impresionante. Por una ladera escalonada y muy poblada de pinos y algarrobos bajamos hasta el lecho del Barranc del Castell. Allí nos sorprende una abundante vegetación. Y al tratarse de una zona muy sombría se nota una gran humedad que puede calar los zapatos si no se usa un calzado adecuado. Llama la atención la gran cantidad de aves que alberga este paraje, y que con sus alegres cantos turban un silencio imponente en el lecho del barranco. A partir de aquí, y en ligero ascenso, llegamos al final del sendero, que desemboca en una zona de chalés (Les Planelles) del pueblo de la Font. Y por una pista forestal podemos bajar al pueblo o regresar de nuevo a la senda principal para continuar nuestro recorrido. ©Texto y fotografías de Ignasi Moreno
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