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ELIZONDO-SOROGAIN
Verano 2003
Otro
día espléndido para caminar, son las ocho de la
mañana y nos disponemos a desayunar. café, bollos
y chocolate a granel.........nos espera una etapa dura, 27 kilómetros
de recorrido, con un desnivel acumulado de 1325 metros en la
subida y de 750 metros en la bajada..
Iniciamos
la subida y entre fotos, paradas para preparar nuestro doping
particular y chistes de Oscar, un fan de Gila, apenas nos enteramos
de su dureza. Sin ningún incidente llegamos hasta el
Collado Urballo, una zona de escasa vegetación, aunque
de una peculiar belleza. Más fotos y descendemos paralelos
a una balizada, hasta adentrarnos en un bosque de hayas. Hemos
llegado al Collado de Zaldegi y aquí encontramos un buen
sitio para comer y descansar un poco, es la Borda de Quinto
Real, un refugio de cazadores, con bancos y mesas de piedra.
Preparamos nuestros bocadillos y todavía Oscar nos pide,
de postre, una barrita energética, no sabe que son para
momentos SOS?
La
lluvia nos desaloja enseguida de tan agradable refugio, así
que, protegidos, iniciamos la subida hacia el Collado de Bustalmorro...
perdemos las marcas, el grupo se abre en abanico para tener
mayor campo de visión y parece un juego... quien es el
primero en ver las marcas ?. Sacamos la guía, la brújula
y con mucha intuición, llegamos al Collado de Enekorri
para iniciar un descenso vertiginoso hasta el Puerto de Urkiaga.
Aquí
nos separamos, Kiko y Yolanda, se marchan en taxi hasta Casa
Sorogain y el resto, decidimos continuar.
Entramos
en el Valle de Erro, enfilamos una pista que sube entre hayas
transformándose más tarde en un sendero que nos
llevará hasta el Circo del Adi, donde un rebaño
de ovejas pasta diseminadas. Seguimos flanqueando el Circo para
llegar al Collado Adatún, bordeamos una zona rocosa y
llegamos al Collado del Iturrumburu, seguimos la alambrada hasta
la antecima, pero no encontramos marcas. Toño se ofrece
voluntario para subir a la cima del Iturrumburu, nos dice que
bajando hay una pista a la derecha.
Saltamos
la alambrada y por la linde entre el bosque y los pastos, nos
encontramos con toda la tierra removida por maquinaría,
si encontramos alguna marca, es un milagro. Seguimos bajando,
nos introducimos en la parte del bosque llena de boj, para atajar
y llegar a la regata de Sorogain, nos hemos metido en un problema,
hay poca luz y cada vez es más complicado moverse, menos
mal que no llevamos las mochilas, incluso Oscar se nos pierde,
mediante voces conseguimos que vuelva a reincorporarse al sentido
de la marcha. Jaime va abriendo camino y en la última
parte se cae, tras él va Toño, hay suerte y no
sufren heridas, los demás tomamos nota. En la regata
discutimos si seguimos la corriente o vamos aguas arriba, seguimos
la corriente que nos lleva a una pista que conduce al refugio
de Sorogain. Hemos aprendido una lección: siempre despejado,
nunca frondoso.
Nos
tomamos unas cervezas y una botella de sidra con Kilo y Yolanda,
que están más frescos que una lechuga, ellos no
han pasado el trago del bosque de boj. Cenamos mientras esperamos
a Kevin, se incorpora al grupo después de haber hecho
el Camino de Santiago por la costa, eso es tener ganas de aventuras.
Como llega el último, su cena es digna de Gargantua y
Pantagruel, al principio pone algún reparo, pero acaba
comiéndose todo. Después de unas infusiones y
un poco de tertulia, nos vamos a dormir.
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