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El recorrido del grupo Iturrumburu por el GR-11

 

BERA DE BIDASOA- ELIZONDO

Después de la lluvia de la noche anterior, hoy ha amanecido un día radiante y además se nos han secado las botas.

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Vera desde el Txintxorro

Desayuno pantagruélico con queso de oveja, elaborado por Isabel, la dueña de Alkeberea. Enseguida se ofrece a acompañarnos hasta el Collado de Idoia, donde podremos retomar las marcas del GR-11, le encanta caminar y nosotros hoy seremos su excusa.

En tan agradable compañía, iniciamos la subida que interrumpimos para contemplar el esfuerzo desesperado de un ganadero por evitar que una de sus vacas expulsara la placenta, no podemos ayudarle, por lo que decidimos no molestar y continuar con nuestra caminata.

Las vistas desde el Collado de Idoia, se adivinan impresionantes, todo el valle está cubierto de nubes y nosotros por encina de ellas, solo conseguimos divisar el Monte Larrún.

Despedimos a Isabel, agradeciendo su hospitalidad e iniciamos la subida hasta el Puerto de Lizarrieta. Hemos sido capaces de llegar, sin perdernos, hasta las Palomeras de Etxalar, como vamos bien de tiempo nos tumbamos en una explanada para disfrutar del sol de la mañana y dar cuenta de nuestros suculentos bocadillos, tortilla francesa en todas sus variedades. queso, chorizo y hasta de espárragos.

Pero la alegría dura poco, en el Collado de Eskisaroi, nos volvemos a perder. El grupo se divide, unos se quedan esperando, mientras que el resto se acerca hasta un caserío a preguntar. Cuando retomamos el camino correcto, Kiko y Oscar, que siempre van delante, se encuentran con Toño, también está haciendo el GR-11, va solo, ¡ qué moral, tiene este chico!, comentamos todos. Nos adelanta.

Nosotros empezamos a subir escalonadamente hasta el Collado de Iñaberri, aquí unos buitres se están dando un festín, otro espectáculo para nuestras retinas. Nos reponemos del esfuerzo con unas barritas y como hace frío, descendemos inmediatamente. Impresiona el Caserío de Maistruzar, tan solitario, y el bosque de hayas, lugar muy apropiado para los akelarres de estos lares.

Poco a poco, Elizondo se deja ver... primero las torres de su iglesia, después sus casas..., nos adentramos por la calle principal y preguntando, como siempre, llegamos a Casa Saskaitz.

Reparto de habitaciones, turno de duchas, colada, cura de ampollas y cuando estamos listos, salimos a pasear por las calles de Elizondo,... ¡ qué casualidad!, coincidimos de nuevo con Toño, que se apunta de buen grado a la ronda de cervezas.

Llega la hora de cenar y después de descartar varios restaurantes, elegimos el peor, alguno esa noche se queda con hambre. Nos despedimos de Toño hasta mañana, definitivamente, le hemos adoptado.

 

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