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El recorrido del grupo Iturrumburu por el GR-11
El Faro de cabo Higuer

 

CABO DE HIGUER-BERA DE BIDASOA

Por fin llega el momento tan esperado, es 31 de agosto.

Al pie del Faro de Higuer, Inma, Yolanda, Oscar y yo, nos hacemos la foto oficial y empezamos nuestro periplo con una suave bajada hasta la playa de Hondarribia, nos quedamos con ganas de bañarnos, el agua está buenísima, pero no es cuestión de hacer esperar a Jaime, al que recogemos en Irún. Aprovechamos el paso por esta localidad para desayunar de nuevo, los desayunos son nuestra perdición, comprar, sacar dinero y cómo no, visitar una farmacia. betadine, tiritas..... ¡ empezamos pronto!

Oscar vive en Hondarribia, por lo tanto no tenemos ningún problema en llegar hasta la Ermita de San Marcial. Las vistas que tenemos desde aquí, compensan la dureza de la subida y después de la foto de rigor, nosotros y al fondo el Cantábrico, Hondarribia, Irún y Hendaya, nos adentramos por un sendero entre castaños. Tan embelesados estamos con el paisaje, que no nos damos cuenta de lo mal que vamos hasta que nos topamos con una chabola custodiada por una jauría. No nos queda más remedio que volver sobre nuestros pasos y parar en una sidrería para preguntar y ya de paso, reponer fuerzas, por eso de que las penas, en este caso con sidra, son menos penas. Por uno de los atajos que nos indican sus propietarios, llegamos al tan ansiado Caserío de Saroia, que nos llama la atención por lo cuidado de su jardín y la variedad de flores.

Una vez situados en el buen camino, continuamos subiendo hasta el Collado de Erlaitz, pero la alegría dura bien poco, en el Collado de Ursain nos volvemos a perder. Como podemos, llegamos hasta la Presa de San Antón, en donde un cartel nos informa que este primer tramo del GR-11, no está balizado, por tratarse de una travesía principalmente urbana, no sabemos si reírnos o echarnos a llorar..., en fin, hay que continuar.

Ya en compañía de las tan queridas marcas blancas y rojas, comenzamos la subida hacia el Collado de Tellería, nos cruzamos con un rebaño de ovejas lachas, cara negra, según nos cuenta Jaime, nuestro experto en fauna y flora y entre hayas comenzamos un fuerte descenso hasta Bera de Bidasoa. Nos impresionan sus casas, pero no podemos detenernos mucho, es casi de noche, comienza a llover y tenemos por delante 5 Km hasta llegar a la Casa Rural Alkeberea. llevamos casi 9 horas caminando y el cansancio se empieza a notar en el grupo.

Nos reponemos, enseguida, con un baño bien caliente y cuando ya estamos todos aseados, llega Kiko, otro amigo que nos acompañará parte de la travesía. Bajamos a cenar a Bera, esta vez en taxi, le ponemos al corriente de los incidentes del día, planificamos la etapa de mañana y en cuanto tenemos ocasión, nos vamos a dormir. Nos hemos merecido el descanso.

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