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O Pico Sacro
De
pequeño, cosa de la que han pasado muchos, demasiados años,
mi padre, emigrado gallego que vino a América como tantos
otros a tentar fortuna, solia contarme a la noche, luego de la cena,
consejas de su pueblo.
Él
naciera antes del siglo en una pequeña parroquia del Ayuntamiento
da Estrada, llamada San Pedro de Ancorados, en un lugar de nombre
Bentosela, que a mis oídos infantiles resultaba un sitio
poblado de brujas (meigas) y aconteceres maravillosos.
Es
asi que ya fallecido mi padre, quedaron rodando en mi imaginación
muchas de aquellas narraciones, lo que y como secundario de conocer
a la familia que aun poblaba la zona, me impulso a realizar un paseo
a la misma.
No
era decisión menor, pues suponía una travesía
de 12.000 kilómetros desde Argentina, pero bien valía
la pena en todo sentido.
Así una tarde de verano pude ingresar a esa zona tan extraordinaria
de España, que por su paisaje bien valía el esfuerzo.
Realmente era un panorama maravilloso, con sus fuentes naciendo
en medio de helechos, bosques de robles o carballos como allí
se les conoce, ríos cantarines y a su vera molinos seculares
donde antaño se reunían los viejos para narrar aquellas
mismas historias que mi padre transmitiera. Y sobre todo la gente.
Llana y afable al extremo, completaban la delicia del disfrute,
que seguramente es motor de la morriña que todo gallego siente
en el exterior.
Bueno,
entre las narraciones que asombraran mi niñez, estaba la
referida al Pico Sacro.
Según
ella, allí habían acontecido tremendos portentos,
ligados incluso a uno de los más grandes de la cristiandad,
como fuera que la Reina Lupa, enviara con malicia a los apóstoles,
que transportaban el cuerpo de Santiago Apóstol, para que
tomaran dos mansos bueyes que por allí pastaban, a fin de
uncirlos a un carro que podían construir con la madera del
bosque existente en el lugar. Pero los bueyes resultaron tremendos
toros salvajes, que ante la presencia de los apóstoles tornaron
a mansos animales, permitiéndose así dar al traste
con las malas intenciones de la ruin reina y cumplir el santo cometido
al que se dedicaban los apóstoles.
Es
un monte peculiar, pues a diferencia de los restantes que son conformados
por granito, este lo es en cuarzo, que le confiere un brillo y belleza
espectacular.
Según
contara mi padre, había en el sitio dos minas o túneles
o cosa similar, que nunca los vecinos lograran explorar y que según
la tradición utilizaron en su momento los moros para llegar
sin ser vistos hasta el cercano río Ulla.
Un
vecino llevó a su entrada un can atado a larga soga, instándolo
para que se adentrara en la oscuridad de su interior. Así
lo hizo el animal y cuando no quedaba ya cuerda para darle, tiraron
de ella para encontrar que el can había desaparecido, sin
nunca volver a saberse nada de él.
Pues
quise ver con mis propios ojos y tocar con mis manos ese lugar portentoso,
que se encuentra en el Concejo de Boqueixon, y hasta allí
me trasladé.
Algo
dificultosa la subida, pues aunque su cima anda por los 600 metros,
el camino de cabras para alcanzarla no es lo mejor para mis años,
pero la ilusión también hace milagros y allá
fui .
Desde
la cima es increíble el entorno. Se ven los confines de la
comarca y se aprecia en su total belleza y plenitud la naturaleza.
Dicen que en días apropiados es factible escuchar las campanas
de Santiago, cosa que no pude lograr, o bien porque no sonaron o
porque el día no era adecuado.
Las
cuevas efectivamente existían. Si están perforadas
por el hombre o son tubos de actividad volcánica, no lo se
pues no poseo conocimientos al caso, pero si digo que son hermosas.
Redondeadas, sin mayores agudezas, de un tamaño adecuado
como para ingresar sin dificultad, invitan a penetrar en ellas para
desenterrar esos misterios ancestrales.
Había
llevado linterna y algunos otros elementos al caso.
Pero luego de dudar un buen tiempo, emprendí el retorno al
mundo diario, sin entrar.
Seguí
dejando en lo alto del Pico Sacro, intacta, la niñez, el
recuerdo de "os contos de meu pai" y toda la magia de
Galicia que también forman parte de mi.
Lic.
Balbino Bujan Gonzalez
b_bujan@hotmail.com
Republica Argentina
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