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Aunque
se trate de pequeños trabajos cuya difusión no va
más allá de un grupo de amigos no hay razón
para descuidarlos,
y el buen hacer se nota a pesar de la limitación de recursos.
Delimitamos
primero la zona de mancha (en la que se plasmarán los contenidos,
sean textos o figuras) y los márgenes. Para ello debemos
tener en cuenta que lado está destinado a la encuadernación,
asignándole el espacio suficiente para el cosido, pegado,
u otro tipo de sujeción, de forma que al abrir nuestro librito
la totalidad de los contenidos queden visibles, sin que haya que
presionar forzando el lomo (si vuestras hojas van a ir impresas
por la dos caras, en las páginas impares la encuadernación
irá en lado izquierdo y en las pares en el derecho).
Para
determinar el ancho de la mancha hay pensar que la lectura es más
comoda si el lector cuando ha terminado una linea puede encontrar
con facilidad el comienzo de la siguiente; esto es, cuando lo puede
hacer con un simple movimiento de ojos sin necesidad de girar la
cabeza; pero tened presente que unas lineas demasiado cortas le
obligarán a excesivos movimientos oculares.
Formato
Din A-4
Para un producto final tamaño
Din A-4 (210x297
mm), partirémos de este mismo tamaño de papel
en nuestra impresora, y obtendremos hojas sueltas, impresas a una
o dos caras, que podrémos unir por diferentes prodedimientos
(lomeras, pegados, cosidos, canutillos, espiral, etc.) pero con
las que no podrémos formar cuadernillos. En este tamaño
y con una mancha razonable podemos permitirnos margenes generosos,
e incluso un espacio en la zona inferior que permita al lector asir
el libro de forma fiable sin tapar el texto.
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Cuando imprimimos por las dos caras, la encuadernación
afecta a las paginas impares en su margen izquierdo y a las
pares en el derecho
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Formato
Din A-5
El
tamaño Din A-5 (105x210 mm) es más manejable, y además
utilizando una impresora estandar con papel Din A-4 podrémos
obtener cuatro (imprimiendo a dos caras) páginas en cada
hoja, y éstas las podrémos plegar para formar cudernillos,
que pueden quedar unidos con una simple grapa, si se trata de poco
volumen, o integrarse en encuadernaciones más sólidas.
Imprimiendo
a dos caras, el casado de las páginas (que la 4 quede a la
vuelta de la 3, e impresa en el mismo sentido) tendrá algo
de rompecabezas y deberéis poner atención cuando introduzcáis
papel ya impreso en parte. Como mínimo debéis haceros
una maqueta con páginas numeradas de la publicación
en la que estáis pensando: de la pìla de páginas
fallidas que se acumula a lado de casi todas las impresoras tomad
las hojas que consideréis conveniente, plegadlas e ir formando
cuadernillos, cuyo número adecuado de hojas dependerá
del grosor del papel (*), y una vez formada
la representación de vuestra obra, numerar las páginas;
las pares siempre quedarán a la vuelta de sus predecesoras
impares, pero cuales serán las compañera de cara a
la salida de impresora dependerá del número de páginas
que asignéis a cada cuadernillo.
©
andarines
producciones gráficas dieciembre
2000
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Arriba de estas líneas; distribución
de las páginas de la hoja más externa de en
un cuadernillo de 24 páginas (seis hojas).
Abajo, lo mismo en uno de 32 páginas (ocho
hojas)
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