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Remontando
desde el puente del Rey
al de los Franceses
y la rotonda de la M-500
Príncipe
Pio es un punto muy bien comunicado para los madrileños y
también para los que viven en las proximidades de la capital
(metro, cercanias Renfe, autobuses periféricos, y parada
de otros pocedentes de otras comunidades como Castilla y León)
de modo que este es el lugar que os proponemos para inciar el paseo.
Desde
la glorieta podéis bajar al puente del Rey, dar un vistazo
al Manzanares y volver a subir en busca del paseo que remonta el
río por su orilla izquierda. Aunque muy modificado, y ensanchado,
para permitir una mayor cantidad de tráfico, el nombre del
puente obedece a que era el utilizado por el soberano para allegarse
desde el Palcio de Oriente a los entonces "reales sitios"
de la Casa de Campo (finca de recreo, cazadero, y divertimentos
varios de los primeros borbones).
Llegados
al paseo, con taludes y escolleras sobre el río, no hay dificultades
para seguirlo poco más de dos kilómetros hasta el
puente de los Franceses, y tampoco demasiado que reseñar:
pescadores, paseantes, árboles decorativos, la imitación
de una columna romana realizada en hormigón, y el puente
de La Reina, de principios del XX y en el que el estilo industrial
no se priva de intenciones decorativas. La reina en este caso es
la "reinavitoria" que también dio nombre al castizo
"bulevard" que va de Cuatro Caminos hacia la Ciudad Universitaria.
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Unos
originales "tridentes" asímetricos en relación
a un eje transversal son los apoyos centrales del paso elevado
de la M-500. Los interesados en estructuras encontrarán
un motivo de reflexión y deleite en la original forma
de buscar equilibrio entre las fuerzas
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En
el puente de los Franceses pasamos bajo uno de sus ojos donde encontramos
algunas "presas" adheridas para entrenamiento de escaladores,
... y la rotonda del cruce de la M-500, que evidentemente no ha
sido concebida para petatones y paseantes que quieran seguir el
curso Manzanares; no hay pasos peatonales para cruzar directamente
una treintena de metros de viales, y para alcarzar la otra orilla
de la carretera hay que dar un gran rodeo por pasos y una pasarela.
Si queremos continuar río arriba también tendremos
que cambiar de orilla, pues con las instalaciones del "Escuadrón
y Banda Municipal" topamos, cerrando el paso a la mano que
traímos. Por la orilla orográfica derecha comprobamos
que se podía seguir un buen tramo, aunque como se nos echó
la noche decidimos regresar, sin saber si esos caminos nos llevan
a parte alguna. Por supuesto que pronto lo averiguaremos y contaremos.
Y por supesto para nada deseamos que las penas y miserias que os
contamos de esta "triste rotonda" os priven de contemplar
los apoyos centrales de un paso elevado de la M-500, que nos parecieron
realmente originales, e ingeniosos.
©
andarines diciembre 2002
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