| |||||||||||||||||||||||
![]() | |||||||||||||||||||||||
| Hoyas
de Pinilla © Guillermo Amores | |||||||||||||||||||||||
|
Ver
perfil en Power Point>> Casi
me da cierta vergüenza reconocer que hasta hoy no había subido al Pico del Nevero,
una de las montañas representativas de la cuerda natural del Sistema Central,
en este tramo denominada Montes Carpetanos. Era una asignatura pendiente que tenía y hoy
hemos conseguido hacer realidad ese deseo. Hemos tenido mucha suerte con el tiempo, este día
de otoño ha amanecido con un cielo azul y sin una sola nube que nos pudiera quitar
un ápice de las maravillosas vistas de las que hemos disfrutado durante todo el
recorrido y puestos a elegir “casi” me quedaría con el excelente mirador que es
en si, la cumbre misma. He dicho casi, porque de esta marcha, además
del regalo para los ojos que he podido sacar de la propia actividad, he recibido
otro que me ha hecho recordar a alguien muy especial que formó parte de mi vida
y que sin duda alguna fue la primera persona que me hablo del Pico del Nevero,
mi abuelo. Al alcanzar la meseta cimera, lugar conocido como Alto del Puerto y
hasta la misma cima del pico, hemos encontrado un sinfín de antiguas construcciones
de nuestra Guerra Civil. Aquí era donde me contaba mi abuelo que había estado
luchando y donde había resultado herido. Me narraba las numerosas penurias que
tuvieron que pasar, miedo, frío, desasosiego y dolor. No queda duda que estar
hoy en estas cimas desoladas de vegetación y machacadas por los duros inviernos
me ha hecho recordar esa época de la vida que mi abuelo me describía y que les tocó vivir a toda su generación. No lo he podido resistir y me he introducido
en unas de las fortificaciones defensivas, me he sentado sobre una piedra plana,
en ese momento, un escalofrío ha recorrido mi cuerpo y he tenido la sensación
que en este mismo lugar te sentabas tu hace ya muchos años y te encendías uno de esos cigarros de picadura
que tanto te gustaban mientras mirabas al horizonte pensando cuando acabaría todo.
He tratado de imaginar que es lo que podrías
estar sintiendo ese momento, pero no he podido, el día es de una luz intensa,
el paisaje que tengo ante mi es de una bellaza infinita y no, no hay enemigos,
tan solo veo a tres personas que al pasar junto a mi me levantan la mano a modo
de saludo. Cuando reinicio mi marcha voy pensando qué
diferentes pueden ser las cosas dependiendo del momento o situación que a uno
le toque vivir, pienso también que me hubiera gustado que disfrutaras de unos momentos más dulces y que la historia que
un día me contaste fuera parecida a la
que hoy estoy viviendo. Iniciamos
la ruta en el mismo puerto de Navafría, tomando una pista que hay a la izquierda
de la carretera junto a un refugio que por regla general esta cerrado. A la altura
de dicho refugio abandonamos la pista por la izquierda para subir un pequeño talud
que da paso a una extensa pradera que cruzamos hacia el sur hasta toparnos con
una cerca de alambre de espino que marca el límite provincial. Esta empalizada
o los restos que quedan de ella en algunas zonas, nos van a servir de guía hasta
prácticamente la cima del Pico del Nevero. Dejando la valla, a nuestra izquierda y siempre por el lado segoviano, la seguimos hacia el oeste, derecha según hemos llegado, por un terreno herboso que en principio es casi horizontal. Se alcanza un ancho cortafuegos entrando de lleno en el pinar. Nuestro camino continúa por el cortafuegos ascendiendo con fuerte pendiente y un terreno bastante erosionado. Según avanzamos la inclinación aumenta y en el tramo intermedio nos vemos obligados a proseguir con cierta calma. Se alcanza un punto donde a nuestra izquierda podemos ver el valle de Lozoya con el embalse de Pinilla como protagonista y Cuerda Larga. Poco a poco la inclinación va decreciendo y se alcanza una zona más despejada de arbolado donde está el final del cortafuegos; 1950m (22 min. desde el inicio).
A partir de aquí el camino continúa por la loma girando levemente a la derecha por un terreno de matorral bajo y en donde ya los pinos han desparecido por completo. La loma se estrecha un poco dejando a cada uno de los lados dos amplias depresiones; a la derecha la profunda vaguada en la que nace el Río de las Pozas y a la izquierda la Hoya Grande, exenta de vegetación y remarcada con sus impresionante contrafuertes rocosos. Nuestro camino vuelve a tomar algo de pendiente para superar la zona rocosa que tenemos enfrente. Tras un par de zigzags llegamos a la parte más oriental, alcanzamos la parte superior del escarpe que bordeamos por la derecha para salir enseguida a una amplia meseta cimera conocida como el Alto del Puerto; 2100m (18 min. desde el final del cortafuegos), el alto está marcado por un enorme hito de piedras con un tronco de madera de más de 1m, a partir de este punto será muy normal verlos. Es también a partir de este lugar y hasta las misma cima en donde están situados los parapetos defensivos, trincheras y alguna que otra edificación pertenecientes a la Guerra Civil y que mencionaba en la introducción de esta ruta.
Seguimos hacia el oeste por un terreno desolado y sin
vegetación, salvo la alfombra hierba que vamos pisando. Pasamos por una suave
escotadura que nos ofrece una nueva panorámica de Hoya Grande. El camino es ahora
de escasa pendiente y nos permite disfrutar de una estupenda panorámica de los
suaves montes segovianos y de la extensa meseta castellana. Bordeamos por nuestra
derecha unas nuevas afloraciones rocosas, descendiendo poco después hacia un amplio
collado cuyo nombre desconozco y que viene marcado en los mapas con la cota de
2154 min. donde nuevamente damos vista a la vertiente madrileña.
Este será el punto de referencia para tomar el desvío por el que regresaremos
luego.
A partir de aquí se puede seguir casi por cualquier sitio aunque siempre con cierta tendencia a nuestra izquierda por la extensa y suave loma que nos toca superar y dirigirnos sin mayores dilaciones hacia el vértice geodésico ubicado en la cumbre del Pico del Nevero; 2209 m ( 25 min. desde el Alto del Puerto; 1h 05 min. desde el inicio de la marcha). No tengo palabras para poder describir el bello y amplísimo panorama del que se puede disfrutar desde este privilegiado mirador, posiblemente para el que escribe estas líneas, este es el lugar desde donde se obtiene una imagen más alpina del macizo de Peñalara, aunque no dejaremos de maravillarnos con la preciosa estampa de Cuerda Larga, el pico Tres Provincias, el pico del Lobo, Peñalacabra y Ocejón por nombrar a los más representativos. Pero todavía nos queda una sorpresa y para descubrirla solo tenemos que dirigirnos unos pocos metros hacia el sudeste de la cima y contemplar en todo su esplendor las Hoyas de la Pinilla, circo de origen glaciar en cuyo fondo se pueden ver las lagunas que dan vida al arroyo de Piedras Blancas. Por
el mismo camino que hemos utilizado en la subida nos acercamos nuevamente hasta
el collado anterior a la cima, el que anteriormente decíamos que venía marcado
con 2154 m. Una vez situados en él, seguimos unos 100 por la cuerda y poco antes de alcanzar la zona de rocas,
nos desviamos a la izquierda para tomar una amplia pista que pierde altura hacia
el nordeste. El suave descenso nos permite ir disfrutando durante el recorrido
de la agradable panorámica de las cumbres de Somosierra y la Sierra de Ayllón
que se ven en el horizonte tras las laderas del Reventón, situado en primer término. Empiezan
a aparecer otra vez los pinos, en principio de escaso tamaño, pero según vamos
perdiendo altura su población y tamaño aumentan. La pista es atravesada por varios
arroyos que caen ladera abajo para tributar cientos de metros después sobre su
hermano mayor, el arroyo del Chorro, que se abre paso por el fondo de la profunda
vaguada que tenemos a nuestra izquierda. Nuestros pasos parecen dirigirse hacia
la triangular cumbre del pico Picardeñas,
donde a su izquierda, en el inicio de la inmensa meseta, podemos observar el singular
pueblo de Navafría. Nos metemos de lleno en el pinar, la pista por la que vamos
realiza un marcado giro a la izquierda y poco después otro a la derecha. Se llega
a un punto donde iniciamos una leve subida que nos situará en el Cerro
de los Colladillos; 1882m (51 min. desde el Pico del Nevero).
Nuevamente
nuestro camino pierde altura, siempre de forma suave y gradual. Tras una nueva
curva a la izquierda sigue otra a la derecha para ya continuar hacia el nordeste
por un terreno que no ofrece ninguna duda. Tras dejar a nuestra izquierda una
bifurcación, salimos a la pista forestal que viene del puerto y que tomamos a
la derecha, según hemos llegado. Enseguida se llega al mirador de Navalcollado
que queda a la izquierda de la pista, merece la pena dedicar unos momentos a disfrutar
del bonito paisaje sobre los pinares de Navafría que podemos observar desde este
privilegiado lugar. En la parte inferior del mirador hay un pequeño refugio en
buen estado que se podría utilizar en caso de necesidad. Ya solo nos queda continuar
por la pista durante algo menos de dos kilómetros para llegar nuevamente al refugio
y Puerto de Navafría; 1773m (42 min. desde
el Cerro de Los Corralillos; 1h. 33 min. desde el Pico del Nevero; 2h 38 min.
desde el inicio de la marcha) para dar por finalizada nuestra ruta. Los tiempos indicados en esta descripción son netos de andar, a ellos habrá que sumar los que se gasten en descansar, hacer fotografías o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo requiere entre 3h 10 min. y 3h. 40 min. para realizar la marcha sin agobios, algo más si se quiere comer durante el recorrido. © Guillermo Amores noviembre 2006
| |||||||||||||||||||||||