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Ascensión
al Ocejón Texto
y ficheros para GPS: Guillermo Amores
¡Impresionantes!.
Esta es la única forma en que puedo describir las bellísimas vistas que
se obtienen desde la cumbre del Ocejón. Cuando nos planteamos esta marcha pensábamos
en hacer la travesía Majaelrayo-Ocejón-Valverde de los Arroyos, y aunque
sobre el papel tenía buenas pintas, presentaba un gran inconveniente
de infraestructura ya que se nos iba a ir un tiempo precioso en dejar
un coche en cada población y luego volver a recogerlo. Nunca
me ha gustado subir y bajar por el mismo sitio. En la mesa de mi casa
extiendo el mapa de la zona y veo la posibilidad de realizar un circuito
que al menos sobre el papel parece interesante. La idea sería salir
de Majelrayo y, una vez ascendido el Ocejón, llegar nuevamente
hasta el collado Perdices y continuar por la cuerda hacia el noroeste
para alcanzar el collado de la Pradera de la Madita y posteriormente descender por un senderillo a
Majaelrayo. El resultado de esta experiencia ha sido enormemente
gratificante además de espectacular y cuando al terminar la marcha pude
ver la cara de satisfacción que tenían mis compañeros me sentí muy feliz. Con toda seguridad este circuito también se
puede realizar desde Valverde de los Arroyos, pero la primera vez que
me plateé subir al Ocejón fue desde Majaelrayo y esa idea me había perseguido
siempre. Hace ya varios años habíamos llegado un matrimonio
amigo, Maria Jesús y yo hasta este
pintoresco pueblo realizando un viaje turístico por
”Los Pueblos de la Arquitectura Negra”. En un bar nos sentamos
a tomar unos pinchos de choricito, morcillas y esas cosas que son necesarias
para hacer un buen homenaje al colesterol. Mientras degustábamos las viandas
mis ojos no dejaban de mirar hacia la montaña. En un momento dado les
dije ¿os animáis a subir?, mis amigos simplemente se echaron a reír,
María Jesús no dijo nada pero me echo una miradita que enseguida
entendí que iba a ser que no. La verdad que mi mujer tenia sus razones,
para dos veces que había venido a la montaña conmigo una le toco escalar
una pared de 200 m con rapell volado incluido y en la segunda ocasión
subió (acordándose de mi familia) embarazada de siete meses hasta el Yelmo
(el médico me había dicho que le convenía andar),
por lo tanto, tampoco para mi esa negativa fue ninguna sorpresa
y muy dentro de mi sabía que algún día esa ilusión se haría realidad. Situados
en la puerta de la iglesia de Majaelrayo tomamos una callejuela que hay
justo enfrente y que es paralela a la carretera por la que hemos llegado
hasta el pueblo. Torcemos por la primera calle a la izquierda y la seguimos
hasta alcanzar las últimas casas del pueblo. En una de ella vemos un letrero
que dice “Al Ocejón” siguiendo sus indicaciones descendemos hasta el arroyo
de las Cabezadas. Pocos metros después sale un camino a la izquierda en
el que podemos ver otro letrero que nos indica que nos debemos desviar.
El
camino se abre paso entre las jaras por una zona de escalones de pizarra
alcanzando un altillo, para enseguida perder unos metros y cruzar una
pequeña vaguada. El camino se torna ahora más horizontal y enseguida pierde
altura para cruzar el arroyo de los Molinos. Ya en la otra orilla seguimos
ganando altura hacia el sureste. Tras pasar por las cercanías de unos
corrales y un murete de piedras, nuestro
camino continúa ascendiendo entre jaras y robles. Enseguida la pendiente
se acentúa y alcanza la bifurcación del camino de Campillo de Ranas que
dejaremos a nuestra derecha. Nosotros
continuamos ganando altura por el camino principal donde tras una curva
a la derecha llegaremos hasta el arroyo de la Gargantilla. El camino es
bastante ancho y no ofrece ninguna duda, sólo queda seguirlo. Después
de superar una serie de cuervas realizamos una larga diagonal hacia el
norte para alcanzar sin ningún problema el verde collado que está cerca
de la mole rocosa que forma Peñas Bernardas; 1625m
(1h 14 min. desde el inicio). Este lugar que en algunos mapas viene con
el nombre de Peña de los Santos invita a descansar un rato disfrutando
de las preciosas vistas que se obtienen del conjunto montañoso de la Sierra
de la Puebla.
El camino gira hacia el este, derecha según hemos llegado, tomando enseguida
fuerte inclinación por un terreno bastante erosionado. Al alcanzar las
primeras rocas las sorteamos hacia la derecha
para seguir ascendiendo en busca de una escotadura que vemos algo
más arriba. Tras pasar cerca de la placa homenaje a Jesús García alcanzamos
el collado de Perdices, desde donde ya se ve la cumbre del Ocejón
La
gente que nos precede continúa por la ladera que da a Valverde, nosotros
sin embargo preferimos dejar ese itinerario para la vuelta y subir ahora
por lo más alto de la cresta rocosa que nos llevará hasta la cumbre del
Ocejoncillo. Progresamos hacia el sureste por un terreno que a mi desde
luego me parece muy entretenido y donde no es difícil encontrar paso sin
tener que utilizar las manos. Ascendemos muy cercanos a la línea de cumbres
pero siempre por el lado que da a Majaelrayo y sin mayores problemas coronamos
la cima del Ocejoncillo marcada con un enorme hito de piedras. Cerca de
la cumbre vemos un vivac a modo de cabaña de pizarras. Descendemos
hasta el collado que separa las dos cumbres. La gente que nos precedía
por el otro camino aún no ha llegado hasta aquí, lo que me indica que
además de más amena no se pierde demasiado tiempo en esta alternativa.
La
subida es ahora mucho más evidente y se
asciende más o menos cómodo por unos muy bien trazados zigs-zags, por una zona donde a veces parece que avanzamos
por una escalera de piedra. Una vez ganada la parte superior seguimos
unos metros hacia la izquierda por una preciosa cresta que nos acerca
al mojón que delimita una de las dos cimas del
Ocejón; 2049m (55 min. desde Peñas Bernardas; 2h 09 min. desde Majaelrayo).
La panorámica que se nos ofrece desde este lugar es privilegiada y merece
la pena pararse un rato y con la ayuda de un mapa identificar las montañas
que desde aquí se puede observar. Si hacemos un giro de 360º alrededor
del pico podemos observar entre otros, el pantano del Vado, la inconfundible
figura de Peñalacabra y el Porrejón; al oeste Santuy y el Cerrón y justo
detrás de ellos casi sobre el horizonte Peñalara, Cuerda Larga y la Pedriza
Alta; hacia el noroeste la Cuerda de la Pinilla y el Pico del Lobo; al
norte la Atalaya, el Campanuelo y el Campo; al este Cabeza Lechosa y según
desviamos nuestra mirada nuevamente hacia el sur Cabeza de Yuso y el Alto
del Rey con sus características antenas . Descendemos
al collado por el mismo camino que hemos utilizado en la subida, único
tramo en todo el itinerario que se repite. Una vez en él, continuamos
utilizando la otra alternativa bordeando
el Ocejoncillo por la ladera que da a Valverde. Tomamos un amplio camino
que nace en la misma escotadura y que en dirección noroeste bordea
la base de la cresta rocosa. Poco después el camino acaba y debemos
dirigirnos hacia una pradera de gayubas que tenemos a nuestra derecha.
Ya por un terreno más cómodo, nos acercamos nuevamente a la zona rocosa
donde se esconde el Collado Perdices;
1798m (28 min. desde el Ocejón). A este collado, donde
hay otro pequeño refugio de piedra, es el mismo al que habíamos llegado
desde Majaelrayo antes de ascender al
Ocejoncillo. Nuestro
camino continúa hacia el norte bordeando muy de cerca la línea de cumbres y por la ladera que da a
Valverde la alargada arista rocosa que forma
la cumbre de Cáñamarejo. Intentando no perder altura vamos progresando
entre rocas hasta salir a una zona de praderas y descender posteriormente
a Collado Viezo.
Ascendemos
ahora por una ladera herbosa donde las rocas, esparcidas por el terreno,
parecen puestas en exposición; se me antoja muy agradable este lugar y
casi sin darnos cuenta hacemos cima en el Chortal Redondo. Desde aquí
volvemos a perder altura con cierta tendencia hacia el noroeste hasta
una singular escotadura conocida como Majada del Roble. Seguimos por la
misma línea de aguas y lo mismo podemos divisar Valverde de los Arroyo
a nuestra derecha como Majaelrayo a nuestra izquierda. De alguna forma nos parece
precioso el dominio de paisaje que se obtiene en esta zona. Empezamos a ver hitos de piedras, que nos ayudan
a encontrar el mejor paso en esta loma rocosa y que nos conducen hasta
la última cota del día (el nombre lo desconozco, viene marcada en los
mapas con una altitud de 1768m.). Poco antes de alcanzar la cumbre nos
dejamos caer ligeramente hacia nuestra izquierda para sortear una zona
bastante abrupta y descender sin problemas
hasta el collado de Pradera de la Madita. Aquí mismo, marcado con un enorme
hito de piedras, se inicia el Sendero
de Majaelrayo; 1733m (40 min. desde el collado de Viezo). Me
alegra sobremanera encontrar este hito, no teníamos
referencia de nadie que hubiera hecho este itinerario y aunque a veces sobre el papel se preparan rutas,
no sería la primera vez que los caminos que vienen en los mapas al no
ser utilizados en años, hubieran sido absorbidos por la vegetación. En
esta ocasión no iba a ser el caso. Tras el primer hito vienen varios más.
Enseguida el sendero realiza un giro a la izquierda, a partir de entonces
ya no serán necesarios más hitos, el camino esta claro. Descendemos entre
jaras y robles siempre viendo el núcleo urbano de Majaelrayo cada vez
más cercano. Se alcanza un arroyo que
en esta época del año baja con abundante caudal y en un buen tramo de
nuestro itinerario forma parte del mismo camino. Se llega a un punto donde
el camino gira al suroeste y en poco más de cuatrocientos metro se llega
a una bifurcación que aparece por nuestra derecha, que por supuesto no
tomaremos. A partir de aquí el sendero se convierte en un camino carretero,
empiezan a desaparecer los robles, la pendiente se acaba y alcanzamos
algunas fincas del pueblo cercadas por pizarras. Enseguida aparecen las
primeras casas, ya solo nos queda seguir la calle de Cabezas que nos llevará
poco después por el mismo recorrido urbano que realizamos al principio
de nuestra excursión hasta la misma iglesia de Majaelrayo;1185m (1h 06 min. desde que
tomamos el sendero de Majaelrayo en Pradera Madita; 4h 23 min., desde
el inicio de la excursión. Los tiempos indicados en esta descripción son netos de andar; a ellos habrá que sumar los que se gasten en descansar, comer o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo requiere entre 6h. y 6h 30 min. para realizar la marcha sin agobios. © Guillermo Amores |
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