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Montón de Trigo © Guillermo Amores
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En la cima
de la montaña el viento roza suavemente mi rostro. ¡Cuánto necesitaba
volver a sentir esta sensación! Después de mi operación, hacía casi tres
meses que no había podido salir a la montaña y quería que hoy fuera un
día especial y, por que no, que la cumbre a la que subiera también lo
fuera. Hemos elegido
para la ocasión una de las cumbres más emblemáticas de la sierra del Guadarrama,
Montón de Trigo, de inconfundible
silueta cónica que hace alusión a su nombre y que se eleva majestuoso
sobre el puerto de la Fuenfría. También
había una razón para hacerla en invierno, mis compañeros nunca habían
subido a una cumbre con nieve y se me antojaba que Montón de Trigo reunía
las condiciones necesarias para acabar el día con buen sabor de boca.
No recuerdo un invierno con menos nieve que este y aunque nosotros si
que la hemos encontrado, la ascensión
se ha dado casi en condiciones primaverales. No me gusta
mucho descender por el mismo itinerario de subida, de manera que en esta
ocasión hemos empleado para el descenso una alternativa diferente; desde
el Cerro Minguete, hemos seguido la cuerda hasta Peña Bercial para luego
perder altura hacia el Collado de Marichiva y las Dehesas de Cercedilla. Esta salida
ha sido mi reencuentro con la montaña y aunque he disfrutado enormemente
he de reconocer que la falta de forma en la que me encuentro en estos
momentos, después de tanto tiempo de inactividad, me ha pasado factura,
tanto que para alcanzar la puntiaguda cumbre, solo me ha faltado llorar.
Iniciamos la
ascensión en el aparcamiento situado enfrente del restaurante Casa
Cirilo (1365m). Seguimos hacia el norte por la pista asfaltada que
en este tramo cubre las losas de la Calzada Romana. Dejamos a nuestra
derecha la entrada al Parque de las Berceas para enseguida alcanzar una
barra metálica que impide el paso de vehículos. El asfalto casi desaparece
y poco después volvemos a encontrar otra
barra, apoyada sobre muretes de piedra, que nos da paso al puente
romano del Descalzo. Podemos decir que a partir de aquí comienzan a verse
vestigios claros de la Calzada Romana. Una vez cruzado el puente encontramos
dos bifurcaciones. La Calzada Romana va por la izquierda y está marcada
con círculos blancos. La pendiente toma inclinación, nos encontramos una
puerta de madera que se pasa por un lateral para continuar ganando altura
por encima de las antiguas losas de piedra, dejando a nuestra izquierda
el arroyo de la Fuenfría que corre por el fondo de la vaguada. Se alcanza
un punto donde la pendiente pierde intensidad llegando poco después a
la extensa Pradera de los Corralillos; 1510m. (24
min. desde Casa Cirilo).
Se cruza de lado a lado la pista que da entrada al
chalet de Peñalara para seguir ganando altura entre los pinos (marcas
de círculos blancos) en principio por una zona de pradera., para enseguida
volver a encontrar el ancho camino que marca las trazas de Calzada Romana.
Poco a poco la pendiente se acentúa, a veces preferirnos salirnos por
la derecha siguiendo por un estrecho carrilillo paralelo al trazado.
El camino da un marcado giro a la derecha, para poco después superar
el arroyo de la Fuenfría por el puente de Enmedio, también de origen romano.
El piso de la Calzada ahora está en mejores condiciones
y durante un corto tramo la pendiente pierde intensidad para después de
un nuevo giro, ahora a la izquierda, volver a ascender con fuerte inclinación,
por un terreno donde la Calzada está bastante deteriorada. Para hacer
más llevadera nuestra progresión nos salimos por la izquierda del trazado,
tomando un caminillo que corre paralelo y que de alguna manera nos hace
avanzar de una forma más cómoda. Casi a mitad de esta última cuesta la
Calzada está en mejores condiciones y nos permite seguir por la misma
para alcanzar, tras superar un tramo de fuerte pendiente, el Puerto
de la Fuenfría; 1792m (35 min. desde la Pradera de Corralillos).
Desde el puerto, hacia la izquierda según hemos llegado, vemos la
ladera que asciende a Cerro Minguete. Remontamos un pequeño talud terroso,
donde hasta hace bien poco había restos de una base aglomerada que sustentaba
una escultura, hoy desaparecida. Por allí sigue nuestra senda, entre matorrales
bajos y pinos retorcidos, ganando altura por la loma. La subida se hace
pesada, y hay que tomársela con cierta tranquilidad. Los numerosos hitos
de piedra nos ayudan a encontrar el mejor itinerario Tras salir de la
zona de arbolado la pendiente se suaviza algo,
poco a poco nuestros pasos nos llevan hasta la zona rocosa que
delimita la cumbre de Cerro Minguete; 2023m (28min.desde el Puerto de la Fuenfría). Tras una breve parada para observar el cordal de la Mujer Muerta,
que ahora vemos en una estupenda panorámica, giramos hacia el norte, derecha
según hemos llegado, para descender por el sendero que se abre paso entre
piornos, pinos y enebros rastreros. El trazado de la vereda se desplaza
ligeramente hacia la derecha alcanzando enseguida el Collado del Minguete.
Desde el mismo collado vemos el sendero por el que vamos a seguir. El camino está completamente marcado y gana altura por la amplia ladera del pico. La escasa vegetación que hemos encontrado poco después del collado va desapareciendo según vamos ganado altura, dando paso a piedras y canchales. Los últimos metros, aunque son son algo más exigentes, no nos ofrecen ninguna dificultad añadida para lograr la cima de Montón de Trigo: 2155m (28 min. desde Cerro Minguete; 1h 55 min. de andar desde el inicio). Merece la pena pararse algún tiempo para poder disfrutar del maravilloso paisaje que se nos ofrece desde esta privilegiada atalaya en todas las direcciones: Si realizamos una panorámica de 360º empezando por el oeste podremos distinguir, entre otros, Peñalara, Cabezas de Hierro, Guarramillas, Siete Picos, Valle de la Fuenfría, Cordal de la Peña del Águila, Valle de Ríos Moros y la Cadena de la Mujer Muerta. Por el mismo itinerario por el que hemos llegado a Montón de Trigo,
volvemos de nuevo a la cumbre de Cerro
Minguete; 2023m ( 27 min. desde Montón de
Trigo). Este será en único tramo en toda la marcha que repitamos.
Seguimos la cuerda hacia el suroeste perdiendo suavemente altura por una zona de agradables praderas. A nuestra derecha vemos medio tirada en el suelo la valla de alambre que marca el límite provincial y que nos va a servir de guía hasta el mismo collado de Marichiva. Llegamos a un pequeño collado para poco después sortear por la izquierda una zona de rocas. Más adelante atravesamos sin ningún tipo de dificultad la valla, pasando al lado segoviano, para dirigirnos sin demasiado esfuerzo a la cumbre de Peña Bercial. Unos metros antes de alcanzar las última afloraciones rocosas de
esta cima, nos desviamos a nuestra izquierda siguiendo unos hitos de piedra
que nos marcan por donde debemos efectuar el descenso. Enseguida nos volvemos
a topar con la valla de alambre que, al igual que nosotros, ha dado un
marcado giro hacia el sur. Se baja con muy fuerte pendiente siempre dejando
la valla a nuestra derecha y separándonos
de ella no más de 10-15 metros. A veces vemos unos hitos de piedras que
nos ayudan a encontrar el mejor paso por esta senda, si es que por donde
bajamos se puede llamar así. La valla de alambre pasa a ser un muro de
piedra; a partir de aquí la pendiente pierde inclinación hasta desembocar
en la pista conocida como Senda del Infante, que
viene desde el Puerto de la Fuenfría. La seguimos a la derecha, según
hemos llegado, llevándonos ya sin ningún tipo de problemas hasta el Collado de Marichiva; 1749m (38 min. desde
el Cerro Minguete). En
el mismo collado, pero al otro lado de la pista, nace el camino conocido
como la Vereda del Poyal de la Garganta y es la que tomaremos para descender
hacia el valle. Así pues, perdemos suavemente altura por una zona donde
el terreno está algo erosionado y si nos fijamos en los pinos veremos
señales de círculos rojos que nos indican el camino a seguir, aunque el
camino es tan amplio que no ofrece ninguna duda. Se alcanza una explanada,
el camino sigue ligeramente a la izquierda de la misma. A partir de aquí
se pierde altura muy rápidamente y en algunos tramos nos salimos ligeramente
a la derecha del trazado para ir algo más cómodos. Poco más abajo el sendero realiza algún zigzag, dando paso a una
larga diagonal hacia el oeste que termina en nuevos zigzags muy bien marcados. A veces,
entre curva y curva se puede atajar, pero lo más recomendable es seguir
el trazado de la senda. Se llega a una bifurcación que tomamos a nuestra
derecha siguiendo las marcas de círculos rojos que ya desde hace algunos
metros aparecen en los pinos con otras de franjas blancas y amarillas. El camino ahora ya toma marcada
tendencia hacia el oeste, cruzando enseguida el arroyo de Majavilán que
en esta época del año baja con abundante caudal. A partir de aquí el descenso
se torna más suave y por un terreno menos erosionado. Poco antes de alcanzar
el arroyo de Pinolubero hay una bifurcación a la izquierda que no tomaremos,
cruzaremos el cauce y seguiremos por el camino principal Nos encontramos
una barrera en mitad de la pista que pasamos por un lateral. Desde aquí,
giramos completamente a nuestra izquierda para salir a la carretera asfaltada
que ahora se emplea solamente para el descenso de vehículos hacia Cercedilla.
La tomamos unos metros a la izquierda, según hemos llegado, para una vez
superada la alambrera que delimita
la finca que queda a nuestra derecha, seguir un senderillo que nos va
a llevar nuevamente al parking situado justo enfrente de Casa
Cirilo; 1365m (46 min. desde el collado de Marichiva; 3h 46min. desde
el inicio de la marcha). Los tiempos indicados en esta descripción son netos de andar; a ellos habrá que sumar los que se gasten en descansar, comer o simplemente admirar el paisaje. A modo indicativo requiere entre 6h y 6h 30 min. para realizar la marcha sin agobios © Guillermo Amores marzo 2007 |
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