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La
experiencia montañera de Antonio Maeso es amplia pero no abrumadora, y
continúa aumentándola al encargarse muchos domingos de guiar
al grupo que elige la opción más suave de las marchas que realiza la Sección
de Montaña de Standard.
ANDARINES
.- ¿Qué ha cambiado en la montaña?
Antonio Maeso.- Tantas cosas que
no te sabría decir, preguntame sobre algo concreto y yo te contesto. (Pero
antes de que pueda plantear ninguna cuestión sigue hablando). Todo era
mucho más familiar, nos conociamos casi todos y podías dejar el macuto
en cualquier sitio, sabías que nadie te lo iba quitar. Y la sierra tenía
mucho más misterio; menos caminos, más animales salvajes; fijate que cuando
Bernaldo de Quirós y los de la Institución Libre de Enseñanza empiezan
a subir van precisamente a eso, a conocer la sierra, y en el XIX la mayoría
de los que van son botánicos que acuden para descubrir nuevas especies.
En los cincuenta, que es cuando nosotros empezamos a ir, todavía era una
aventura; alquilabamos camiones y poniamos unas banquetas, íbamos diez
o doce bajo una lona.
ANDARINES
.- Y los
montañeros ¿han cambiado?
Antonio Maeso.- Hay
más mapas, hay más libros, la sierra está más descrita, se va un poco
como al cine o al teatro. Los materiales y los equipos también son diferentes,
nosotros muchas veces usabamos zapatillas de esparto, otras abarcas. Una
vez, un amigo y yo nos hicimos unas con la cubierta de una rueda de moto
...
ANDARINES
.- No
sé si de moto o de camión pero esas también las utilizaban los pastores
por mi pueblo.
Antonio Maeso.-
Serían de moto, el ancho de el pie es más parecido, las abarcas no
eran lo peor; las zapatillas se desgastaban enseguida, y algunos usaban
botas con suela claveteada de tachuelas, ¡imaginate lo que es eso cuando
te pones a andar por pizarra, menudos resbalones!. Bueno y los demás materiales;
yo una vez hice un curso de esclada, rapelabamos a la española, y la cuerda
era de cañamo, terminabamos todos escocidos, cuando empezamos a hacerlo
a la italiana al menos la entrepierna quedaba mejor librada.
ANDARINES
.- Pero,
volvemos a los montañeros.
Antonio Maeso.- Si, han
cambiado. La gente es mucho más lanzada, y además en la montaña se han
introducido otras actividades que difunden la idea de competición. Nosotros
la teniamos más respeto, era algo desconocido, casi misterioso.
ANDARINES
.- El montañismo
¿es un deporte?
Antonio Maeso.- No. O no es sólo
un deporte. Yo antes de operarme estuve una temporada recibiendo radioterapia.
En casa me obsesionaba con la enfermedad, me iba a la montaña y me sosegaba.
Claro que seguía preocupado, pero no era dar vueltas sobre lo mismo. La
montaña me ha dado tranquilidad.
ANDARINES
.- ¿Un
montañero qué cualidades debe tener?
Antonio Maeso.-
En principio ser buena persona; ser respetuoso con el medio y con
los demás. Ayudar siempre que pueda, y ser muy consciente; conocer la
situación. Se repite muchas veces, pero es verdad: la montaña siempre
está ahí, y se puede volver otro día, no hay que empeñarse en hacer algo
en un determinado momento; si las cosas se ponen, o se preve que se pueden
poner mal, no pasa nada por desistir.
ANDARINES
.- El medio ¿está en peligro?
Antonio Maeso.-
Cuantos más seamos los que subimos más se deteriora, sobre todo cuanto
más arriba lleguen los caminos por los que puedan subir los coches. Para
muchos pueblos supone una salida a su economía, pero hay que encontrar
alternativas menos agresivas, por ejemplo; en Ezcaray el aparcamiento
está en el pueblo y para subir a las pistas hay que utilizar un autobús.
Tampoco es malo para su economía, pues a la vuelta, la mayor parte antes
de subir a su coche toman algo y animan el pueblo, de otra manera quizá
pasaran de largo. De todos modos soy bastante pesimista, no es facil que
porque un camino tenga vallas, o carteles prohibiendo el paso, no se utilice,
a veces falta vigilancia y aunque algo esté legislado no siempre se cumple,
por ejemplo; los perros siempre deben ir sujetos por su amo, esto lo dice
la ley incluso para la ciudad, pero los puedes encontrar sueltos en la
Pedriza.
ANDARINES
.- ¿Hay
que establecer criterios restrictivos?
Antonio Maeso.= El problema es
que criterios restrictivos se pueden utilizar y quienes son los que quedan
excluidos, porque si esos criterios parecen injustos, los que se crean
perjudicados harán lo que puedan para burlarlos. La vigilancia es insuficiente
y la presión va en aumento; muchos cortan las flores que a la media hora
están mustias, o dejan basuras degradables, pero que hasta que de verdad
se degradan pasa un tiempo. A mediados de los setenta la sierra se puso
de moda, y no todos iban a hacer montaña, afortunadamente algunos de los
que iban por moda ya lo han dejado, pero aún así somos muchos los que
subimos a la montaña. Sólo si somos conscientes del peligro que corre
el medio se puede evitar el deterioro. Quizá las áreas recreativas puedan
retener en la proximidad de los nucleos urbanos a una parte de los que
de otro modo subirían más arriba, aunque no sienten ese respeto por la
montaña.
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