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Desde
el puente de los Franceses
al cruce con la carrtera de La Coruña
y su dificil continuación
hasta el Parque Sindical
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Sobre
el mapa hemos trazado con dos lineas negras paralelas el recorrido
hasta las proximidades de la carretera de La Coruña.
Y con trazo gris y difuso la continuación hasta el
antiguo Parque Sindical.
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Junto
al puente de los Franceses, la rotonda del cruce de la M-500 (como
ya hemos reseñado al final de la descripición de la
etapa que empalma con ésta ) no ha sido concebida para
peatones y paseantes; pero a la derecha de la Avenida de Séneca
encontraréis la pasarela que os permitira cruzar sobre el
vial que transcurre paralelo al Manzanares.
Puede
que veáis señales de GR, pero el sendero de gran recorrido
124, no es hoy nuestra ruta; hay que cruzar el vial por la pasarela,
y después el río por un puente para colocarnos en
su orilla orográfica derecha. Allí encontraréis
un corte en la valla y a continuación un sendero que siguiendole
permite pasar bajo otro puente cercano, y al poco alcanzar un amplio
camino, a cuya entrada también se puede acceder desde la
M-500.
El
camino es espacioso y comodo; a nuestra derecha el rió, y
a la izquierda las tapias del Club de Campo. Sin problemas pudimos
seguir unos dos kilómetros hasta las cercanías del
cruce del río con la carretera de La Coruña, donde
las aguas procedentes del Club de Campo para afluir en el Manzanares,
nos impidieron continuar nuestro camino.
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Patos,
fochas, cormoranes, y garzas empredian el vuelo desde la superficie
del rio, mientras las torcaces permanecían posadas
en las desnudas ramas de los chopos.
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En
los pasos bajo los viales no se pensó mucho en los
posibles paseantes y sus cabezas casi pueden topar con la
parte inferior del tablero de los puentes.
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Una
de las vallas que encontramos era perpendicular al rio, y
no parecía cumplir más función que la
de impedir el paso a los caminantes.
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Con
poco caudal quizá se pueda cruzar y continuar; pero con Manzanares
y afluentes crecidos nos resultó imposible. Quizá
sea un buen lugar para retornar al punto de partida. Pero en la
fría y soleada mañana que hicimos el recorrido, a
nuestro paso se habían ido levantando de las frescas aguas
del río un buen número de patos, fochas, cormoranes,
...incluso un par de garzas. Los bandos de palomas torcaces se arracimaban
en las desnudas ramas de los chopos, el aire estaba limpio ... y
todo ello nos puso el "cuerpo de jota", con lo que decidimos
cruzar la primera pasarela (sobre unos tubos verdes) que encontramos
a nuestro regreso y explorar por la otra orilla. La pasarela vino
a desembocar en un pequeño vertedero por el que caminamos
con buen cuidado. Viendo el estado en que estaba la orilla, nos
alejamos de ella aprovechando los huecos entre las vallas y cuando
ya estuvimos próximos al asfalto volvimos a retornar al margen
del río para cruzar bajo un puente de la carretera de La
Coruña. Con una pequeña trepada y buscando entre la
vegetación atinamos con el bordillo protegido de una vía
adyacente por el que cruzamos sobre el río.
De
nuevo en la margen derecha encontramos unas escaleras que nos permitieron
descender y cruzar bajo el vial, y tras ello ponernos en una zona
más limpia y natural. Más patos, más fochas,
más de todo ... y más "cuerpo de jota".
De
ese modo llegamos a la altura del Puente de San Fernando y hasta
él nos fuimos a dar un vistazo a esculturas centrales, tajamares
y contrafuertes. Vueltos a la mano que traíamos, por una
pasarela metálica, de estructura un tanto compleja, cruzamos
los viales y accedimos a un aparcamiento a la vera del río,
y caminando paralelos al él llegamos al puente por el que
de nuevo nos pusimos en la margén izquierda del Manzanares
a la altura del Parque Sindical por el que nos dimos un paseo por
la parte más cercana al río (según las informaciones
que tenemos, en verano y con la piscina abierta lo más probable
es que los vigilantes os impidan hacerlo).
©
andarines enero 2003
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