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Cárcava
del Pontón de la Oliva ©
Juan Holgado
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A unos 1.600 metros al este de la presa del Pontón de la Oliva, en las cercanias de pueblo de Patones, se encuentra un magnífico ejemplo de erosión, en materiales poco consolidados, por agua de lluvia; se trata de las denominadas porpularmente Cárcavas del Pontón de la Oliva. Estas cárcavas
se sitúan en el talud de lo que podriamos definir como un amplio
cerro de cima más o menos llana (un pequeño páramo)
con contorno irregular debido a los diversos arroyos que lo erosionan
de forma radial y que parten desde las cercanias de la zona cimera. Al tiempo que el río Jarama ha ido excavando su valle en los sedimentos terciarios, las márgenes inclinadas del mismo han estado sometidas a los agentes atmosféricos, especialmente la lluvia.
Las arroyadas
y sus efectos erosivos están en función de varios factores
como el volumen de la precipitación, la longitud de la vertiente
y la pendiente del terreno. Cuando la pendiente es elevada el agua gana
velocidad y aumenta la capacidad erosiva; pero en la medida en que se
aproxima a la verticalidad la arroyada es menos pierde volumen ya que
se intercepta una menor cantidad de agua por unidad de superficie. El agua de
arroyada empieza remover el suelo en capas finas y uniformes dando lugar
a lo que se llama "erosión laminar". Cuando las vertientes
son muy inclinadas y la precipitación intensa, la erosión
laminar se intensifica y la incisión en el terreno es más
rápida y profunda, dando lugar a lo que se llama erosión
en surcos o lineal, y en esta fase el agua toma diferentes cauces. Los
más activos evolucionan con más rapidez que sus adyacentes
llegando a erosionarlos y asimilarlos, lo que produce el ensanchamiento
de unos barrancos a costa de otros, y un mayor encajonamiento al aumentar
el aporte de agua. El hecho de que las paredes mantengan tan fuertes pendientes es posible gracias a que los materiales, aunque blandos y muy sensibles a la acción erosiva del agua, están lo suficientemente cementados para que no se produzcan los desprendimentos gravitatorios -salvo de modo excepcional- que darian formas más redondeadas y un aspecto menos abrupto al conjunto. En estas cárcavas también se pueden observar lo que se denomina torres, o chimeneas, de erosión (dames coiffées) en las que la parte superior es más dura que el resto. En nuestro caso debido a la existencia de un nivel con mayor cementación. Futura
evolución Los barrancos, cuya parte superior se encuentra en contacto con la zona llana cimera del cerro, continuarán su socavación en horizontal, y sus cabeceras seguiran retrocediendo hasta encontrase con las de otros arroyos que desrrollan el mismo proceso. Poco a poco se iran independizando cerros, cada vez más pequeños, hasta la completa desaparición del pequeño páramo que los originó. ©
Juan Carlos Mateu García (geólogo) |
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El Gr-10 pasa por las proximidades de la Cárcava, siguiendole desde la presa podemos acercarnos a contemplar este fenómeno geológico.
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