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PUERTO DE LA PUEBLA-PEÑA DE LA CABRA-BERZOSA DEL LOZOYA Texto:
Guillermo Amores La primera que vez vi de cerca la cumbre de La Peña de la Cabra o Peñalacabra, como también se le conoce, fue desde el barranco del río Riato. La llamativa silueta que nos ofrecían sus paredes occidentales con varios cientos de metros de desnivel eran realmente impresionantes y, aunque en aquella ocasión nuestro objetivo era otro, siempre esperé un momento especial para subir a su cima. Hoy
ha llegado ese momento, y además de los compañeros habituales
hemos podido disfrutar de la compañía de un grupillo de
personas con las que yo tenía muchas ganas de compartir alguna
travesía. Si la ocasión era especial, la ruta debería serlo también. Hemos utilizado para subir a la Peña de la Cabra la vertiente norte donde la pendiente se dulcifica bastante, tanto que mi amigo Francisco una vez en la cima dice una frase que define perfectamente la ascensión al pico "Qué cumbre más espléndida para lo poco exigente que es". Alcanzada la cima, nuestro itinerario ha continuado hasta Berzosa del Lozoya siguiendo el bonito cordal de la Peña del Águila, también llamado por algún autor, "el Cordal del Silencio" quizás refiriéndose a la profunda soledad que se disfruta en todo su recorrido. ¡Al
terminar la travesía, mientras nos refrescábamos en la fuente
del pueblo, la cara de satisfacción era generalizada, posiblemente
por la belleza de la ruta, aunque también podía ser por
lo agradable de la compañía, el caso es que en ese momento
ya sabíamos que nuestra próxima ruta juntos estaba cercana
en el tiempo. Fichero
de Power Point con el prefil de la marcha>>
Iniciamos
la ruta en el mismo puerto de La Puebla; 1637m tomando la divisoria
de aguas por una caminillo que en dirección sur gana altura de
forma apenas apreciable. En unos minutos se alcanza un pequeño
rellano que da vista a las dos vertientes; la de Prádena a nuestra
derecha y la de la Puebla a la izquierda. Se pasa cerca de unas antenas
y poco después una caseta pintada de verde. Enseguida se deja atrás
otra caseta, ésta de madera, y un repetidor de telefonía
móvil. Llegamos a un afloramiento rocoso que dejamos a nuestra
izquierda, siguiendo el rastro de camino jalonado con algunos hitos, que
en este punto parece flotar entre las piedras sueltas.
Superado este tramo, nos salimos ligeramente a nuestra izquierda alcanzando una zona de pradera, para poco después, subir por unos escalones rocosos que dan paso a una amplia escotadura herbosa en cuyo centro hay un hito de buen tamaño. Se pasa por una estrecha portilla donde, por primera vez, vemos la Peña de la Cabra. Superamos la poco significativa, aunque peñascosa, cumbre del Cerro de la Portezuela y descendemos por lo alto de la loma herbosa dejando a nuestra derecha una pequeña estación meteorológica y unos minutos después, una especie de refugio de madera con ventanas de cristal; la mayor parte de ellas destrozadas. En suave descenso alcanzamos la pista que cruza el Collado de la Tiesa; 1639m (32 minutos desde el inicio de la marcha). A este punto también se puede llegar por la pista que acabamos de atravesar y que se puede tomar en una aguda curva de la carretera, 400 metros antes de llegar al Puerto de la Puebla, si se viene desde Prádena.
El camino
continúa hacia el sur en dirección a un contrafuerte rocoso
que bordeamos por la derecha, algunos hitos indican el itinerario más
cómodo perdiendo ligeramente altura por una zona de agradable paseo.
Una vez superado este cerro se llega a una especie de rampa de hierba
por la que proseguimos y con bastante más inclinación, ganamos
un pequeño collado que separa las dos cumbres. Desde aquí
vemos una amplia canal que separa dos espolones, por aquí sigue
nuestro camino muy marcado con hitos por donde rápidamente tomamos
altura en cortos zig-zags que serpentean cercanos al muro que tenemos
a nuestra izquierda y que nos llevan sin mayores problemas hasta la misma
cumbre de Peña de la Cabra; 1831m. (33 min. desde el collado
de la Tiesa). Por el mismo camino que hemos utilizado en ascensión regresamos de nuevo hasta la pista situada en el Collado de la Tiesa, 1639m (29 min. desde la Peña de la Cabra), pero esta vez, en lugar de cruzarla, tomaremos la pista a la izquierda en el sentido de la marcha hasta llegar a las cercanías del collado Norte del Riato, punto donde, a nuestra izquierda, confluye el camino de las Lauchares. Nuestros pasos se dirigen hacia un pequeño altillo situado a la otra parte de la pista que hemos alcanzado. Tras el primer repecho, perdemos altura hasta llegar a un pinar, enseguida nos salimos hacia la ladera que da al valle del Riato donde vemos una traza de sendero, dejando el pinar a nuestra derecha. Se llega a un afloramiento rocoso en el que hay restos de antiguas construcciones, posiblemente de la Guerra Civil. Se bordean las rocas por la izquierda y tras pasar una gran placa de roca muy granulada, tomamos pendiente hacia la vertiente de aguas, guiados por algunos hitos que nos ayudan a encontrar el mejor paso.
El sederillo
por el que vamos nos lleva ahora por una zona muy cómoda de andar
y alcanza un contrafuerte rocoso que sorteamos por la derecha dando vista
al valle de Prádena. Se gana altura manteniéndonos cerca
de la línea de cumbres, pero sin ir por la crestería, hasta
bordear totalmente la mole rocosa que forma el Alto de las Rozas, pasando
junto a unas antiguas edificaciones. Desde este punto perdemos nuevamente
altura hasta alcanzar una amplia escotadura donde damos de nuevo vista
a La Peña de la Cabra y al valle del Riato. Seguimos por este lado
bordeando un montículo que dejamos a la derecha, siguiendo un sendero
marcado entre la hierba, luego nos saldremos de él hacia la derecha
para, por la ladera herbosa, llegar a la cima de Peña del Águila;
1655m (31 min. desde el Collado de la Tiesa). Esta cumbre no está
muy bien definida, parece más una unión de diferentes crestas
rocosas. En una de ellas, un hito de piedras marca la cima. Merece la
pena quedarse un rato para contemplar desde aquí, el grandioso
paisaje. Descendemos por la loma hacia el suroeste, en principio sin demasiada pendiente. Se alcanza un punto donde nos desviamos ligeramente a la izquierda por una canal, perdiendo altura ahora con algo más de intensidad. El camino realiza un leve giro a la derecha y se abre paso entre el espeso jaral en un tramo de suave pendiente que nos lleva hasta un amplio collado. Se cruza el collado por dentro del pinar siguiendo un senderillo alfombrado con hojas de pino, para enseguida, iniciar una leve ascensión que nos lleva hasta la cumbre de Peña Parda. Realizamos ahora un nuevo descenso muy suave e incluso con algún tramo casi horizontal siempre metido entre pinar donde, en ocasiones, se pierde el camino pero no plantea ningún problema llegar hasta el collado de Peña Parda. Continuamos por el cordal hacia el sur para acometer nuestra última subida del día. Sin mucho esfuerzo ganamos altura por una zona bastante cómoda de andar y exenta de vegetación, donde nuevamente desaparece el camino. Casi sin darnos cuenta alcanzamos la crestería rocosa que forma parte de la alargada cima del Pico Albirigano. Descendemos del pico, dejando a nuestra derecha las rocas para situarnos en unos instantes en el Collado de Matalinares; 1375m (56 min. desde la Peña del Águila).
Al mismo
collado llega un ancho cortafuegos desde el valle del Riato que nos va
a servir de referencia para encontrar el camino de bajada al pueblo, entre
el inmenso jaral que cubre toda esta zona. Cruzamos el cortafuegos según
hemos llegado, allí se abre paso un caminillo entre las jaras,
seguimos por él poco más de 100 metros, para enseguida salirnos
a la vertiente que da vista a Berzosa donde buscamos el sendero. Al principio
algo borroso y mucho más evidente según vamos perdiendo
altura. Descendemos, siempre entre jaras, realizando una larga diagonal
por la ladera oeste de Peña Portillo. Llegamos a un punto donde
el suelo está bastante erosionado y perdemos altura con muy fuerte
inclinación. Pronto la pendiente pierde intensidad. Alcanzamos
una alambrera que delimita las primeras fincas del pueblo. Nuestro camino
es ahora llano y siguiendo con la misma dirección que traemos,
desembocamos en una pista de cemento que tomaremos a la derecha para llegar
a las primeras casas del pueblo. La pista realiza una serie de curvas
más y tras pasar por unos chalets de reciente construcción
y el Albergue Juvenil, desembocamos en la Plaza del Campillo y la Iglesia
de Berzosa del Lozoya;1096m (36 min. desde el collado de Matalinares;
3h 38 min. desde el inicio de la marcha) © Guillermo Amores y Francisco Román |
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