POR
LAS TIERRAS DE LA GUERRA (I)
Éufrates
y Tigris
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ingleses y franceses se repartieron Próximo Oriente y Mesopotamia,
y sus museos, así como los alemanes y norteamericanos,
empezaron a nutrirse con valiosísimas piezas de toda índole,
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Las
tierras de oriente están de triste actualidad por una guerra
que nos parece muy terrible, por lo injusta y por el descaro de los
que la han promovido, pero éste no pasa de ser uno más
de los conflictos interminables que han minado la historia de las tierras
entre Persia y el Mediterráneo desde que el ser humano comenzó
a asentarse a orillas de los dos grandes ríos. En tiempos muy
remotos, persas contra asirios y judíos contra filisteos (luchas
que siguen repitiéndose ahora: iraníes -persas- contra
iraquíes -asirios-; y judíos contra palestinos -filisteos-),
o egipcios contra hititas. En la Antigüedad clásica griegos
contra persas y romanos contra todos. En la Edad Media árabes
contra bizantinos, turcos contra árabes y persas, y después
cruzados contra árabes, kurdos, turcos y todo lo que se moviese.
Todos ellos usaron como escenario de sus guerras la estrecha franja
de Mesopotamia y las tierras fértiles de Siria y Palestina. Solo
el asentamiento del Imperio Turco estableció un equilibrio de
paz forzada que duró varios siglos.
La
llegada de ingleses y franceses como potencias coloniales al próximo
oriente a principios del siglo XX estaba relacionada, tal como ahora,
con el petróleo, pero también se beneficiaron de un extraordinario
patrimonio arqueológico que, en las últimas décadas
del siglo XIX y las primeras del XX había comenzado a salir a
la luz. El descubrimiento de las principales ciudades asirias (Nínive
y Assur -Iraq-) e hititas (Bogazkoy -Turquía-) y los tímidos
accesos que el Imperio Turco permitía a míticos enclaves
como Babilonia, Susa, Persépolis, Petra o Palmira habían
mostrado a los historiadores y arqueólogos occidentales un inmenso
campo de investigación. Una vez derrotado el Imperio Turco en
la I Guerra Mundial, ingleses y franceses se repartieron Próximo
Oriente y Mesopotamia, y sus museos, así como los alemanes y
norteamericanos, empezaron a nutrirse con valiosísimas piezas
de toda índole, representativas de las numerosas culturas que,
durante milenios, habían habitado y disputado estas tierras atormentadas.
Fue un primer expolio junto al que el producido recientemente en Iraq
parece una simple
broma de mal gusto. En círculos científicos se dice, y
con razón, que lo robado en el museo de Bagdad tras la invasión
norteamericana es de una importancia relativa, pues lo mejor ya se lo
llevaron los anglosajones, alemanes y franceses hace más de medio
siglo; y de cualquier modo mucho más valioso es lo sacado de
contrabando de los yacimientos mas importantes durante los 11 años
de duro bloqueo.
Iraq
es, así como algunos países de la región, uno de
los lugares de más patrimonio arqueológico y cultural
del mundo.
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| Sargón
de Acad |
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En
las tierras bajas del Tigris y el Éufrates se asentaron las primeras
ciudades y reinos con rasgos de civilización del globo, Sumer
y Acad, a partir del 3200 a. C.; y allí nació la escritura,
en forma de cuñas marcadas sobre barro húmedo, hace 5.000
años. En ese entorno de tierras inundadas y ríos cargados
de limo la fertilidad de los campos proporcionó las bases económicas
para el crecimiento de ciudades con nombres de resonancias míticas:
Ur, Lagash, Umma, Mari.. Allí surgieron las primeras composiciones
literarias, como el "Poema de Gilgamesh", y los primeros reyes
y héroes, como Sargón de Acad.
Algo más al norte, cerca de Bagdad, está la legendaria
ciudad de Hammurabi y de Nabucodonosor, Babilonia, de la que aún
quedan numerosos restos (o quizá desde marzo ya no).
Y en la parte alta del país, en territorio kurdo, abundan las
peculiares ciudades asirias, verdaderas colinas de arena, "tell"
en árabe, bajo las cuales se amontonan los adobes de los edificios
junto con millones de tablillas de palacios y templos. Las principales
son Assur (junto a Kirkuk) capital del país asirio en el II milenio
a. C., y Nínive (junto a Mosul), nueva capital en el I milenio
a. C., donde solo en la biblioteca real se encontraron 22.000 tablillas
con escritura cuneiforme conteniendo poesías, documentos históricos,
filosóficos, médicos, astronómicos y mercantiles..
Los "tells" abundan en las proximidades de los dos ríos
bíblicos y en ellos se esconden vestigios de diferentes culturas,
así como, con seguridad, miles de tablillas escritas, al igual
que en Nínive y Assur, pues antes de la I Guerra del Golfo quedaban
muchos enclaves por excavar.
© Jesús Sánchez Jaén (abril de 2003)
Jesús
Sánchez es licenciado en Historia Antigua y guía en la
región durante algunos años