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Día 26-10-02. La Pedriza es un conjunto de moles graníticas realmente espectacular, se desprende de la Cuerda Larga en la zona denominada Asómate de Hoyos para en el punto del Alto de Matasanos, a poco más de 2.000 mts. de altura, dividirse en dos cordales, la Cuerda de las Milaneras y la Cuerda de los Pinganillos, conformando una especie de circo llamado de la Pedriza Posterior. La Cuerda de las Milaneras muere a la altura de Canto Cochino, sin embargo la de los Pinganillos tiene una dimensión mayor, pues a partir del Collado de la Dehesilla, continúa por la llamada Pedriza Anterior dando lugar a la mole del Yelmo y descendiendo hasta el mismo Manzanares el Real. Sus agresivas formaciones, sus recónditos lugares que en algún caso son de muy difícil acceso, sus vertiginosas paredes, punto de encuentro de escaladores en cualquier época del año, hermosos parajes como el Prao Pollo, Charca Verde, Callejón de las Abejas, etc. etc. hacen de la Pedriza un conjunto único. Como siempre la masiva afluencia de vehículos y visitantes que no pueden abandonar el coche a más de 100 metros a la redonda, hacen de los lugares de aparcamiento y sus alrededores, pues eso, un verdadero infierno. Abogo aquí por la "Prohibición total de entrada de vehículos particulares al Parque de la Pedriza", pues los paños calientes de limitar la entrada a 700 vehículos, es eso, una medida poco eficaz. En los 20 años que llevo visitando la Pedriza, solamente en una ocasión, quizá la primera vez que entré, fui sentado al volante, el resto siempre lo he hecho a través de El Tranco, dejando el coche en los alrededores de Manzanares y cruzando el hermoso paso que ha excavado el Río Manzanares, a través de los lanchares de granito, conformando bellas pozas de aguas cristalinas, evitando así el acercamiento a los aparcamientos, chiringuitos, etc. de la muchedumbre de tortilla, mesa, silla y música de fondo. Faltan pocos minutos para las 9 de la mañana y las espesas nieblas lo cubren todo, nieblas húmedas y frías por debajo de los 1.300 metros que impiden la visibilidad a pocos metros. En El Tranco no hay nada más que un coche, la zona está llena de casas de recreo y algunos chiringuitos, el punto es lugar de aparcamiento de los visitantes a la Pedriza, la mayor parte de ellos realizan un paseo dominguero por los alrededores, otros comerán en los kioskos de la zona y así habrán pasado un hermoso día en la sierra. Luego, al mediodía, cuando regrese, el aparcamiento estará abarrotado de coches y será difícil encontrar un hueco donde ubicar el vehículo. La temperatura es de 9 grados y la altura son 965 metros, tomo la senda, marcada con las balizas blanca y amarilla de PR, también en algún punto se hace referencia al GR10, voy al lado del incipiente Río Manzanares, que baja con bastante caudal, aguas frías y transparentes que amenizan la apacible mañana. Los álamos, alisos, sauces, serbales, chopos, etc. etc. adornan con sus coloridas hojas de otoño, el triste y monótono verdor de los pinos, hojas que tendrán breves días de vida, pues caerán rápidamente para recibir el frío invierno que se avecina. Algunos claros entre las nieblas, me permiten ver el sol a lo lejos, hacia las montañas, síntoma de que a algo más de altura, el sol me acompañará durante toda la mañana. La Escuela Taller de Manzanares ha realizado un excelente trabajo, colocando un panel de madera con el esquema del recorrido principal por la Pedriza y los lugares de interés. Las recientes lluvias intensas han humedecido la tierra y abonado los pequeños arroyos por tanto algunas chorreras se desprenden por las rocas pintándolas de un color negruzco algo tenebroso, también bastante peligrosas pues al pisarlas hay que tener sumo cuidado con los resbalones. Una vez cruzo el Barranco de los Huertos y llego a la gran explanada verde, varios jóvenes se desperezan, han dormido en sacos en el suelo y ahora recogen el material con cara de frío, el sol comienza a iluminar las Torres del Circo Posterior que puedo contemplar a través de una abertura en las nieblas, también el Pájaro y sus escarpadas paredes de granito, delicia de los escaladores. Cruzo el Arroyo de la Majadilla para empalmar con el camino que viene de Canto Cochino y seguir por él hacia el Refugio Giner, también podría haber seguido por la derecha del arroyo y hubiera llegado igualmente al Refugio Giner. Un puente de madera, a mi derecha, permite el paso hacia el Refugio y poco antes un desvío a mi izquierda lleva hacia el Collado del Cabrón, itinerario que permitiría llegar hasta la Charca Verde o seguir por las Milaneras hacia las Torres de la Pedriza. Continúo por la izquierda del arroyo, dando vista ahora a las paredes del Pájaro y a continuación cruzo el arroyo hacia la derecha y comenzar a tomar altura entre el pinar, al lado del Arroyo de la Majadilla, la senda zigzaguea constantemente para ganar altura y salir del pinar hacia los 1.500 metros, ya dando el sol de plano sobre las torres del Callejón de las Abejas. Doy vista al infinito mar de nieblas que se pierde en la lejanía, Abantos, la Sierra de la Almenara, la Cruz de Cuelgamuros, es todo lo que sobresale de las blancas nieblas, en el cielo azul la luna perece no querer perderse el espectáculo y aún permanece colgada en el cielo, realmente bonito. En unas rocas al sol y siendo las 10,40 hago una parada a reparar fuerzas, estoy a 1.745 metros de altura, hasta aquí he caminado 6,6 kmts. en 1,40 horas. Sobre el escarpado cordal enfrente, en una de las rocas, una docena de buitres toman el sol apaciblemente, que envidia estar tan altos y poder bajar en un suspiro. Retomo el camino para llegar al Collado de la Ventana y dar vista al otro lado, la Najarra, la Cabrera y mucho más al fondo las cumbres del Ocejón, extraordinario panorama. Sigo el Cordal de los Pinganillos, paso por la base de la Torre de los Buitres, Pico de la Herrada, Riscos del Pinganillo, Mataelvicial, etc. etc. para llegar al Collado de la Dehesilla a 1.475 metros de altura y entrar durante unos minutos en las espesas nieblas, aquí en el Collado hay varios excursionistas descansando del esfuerzo al subir. Comienzo a ascender de nuevo por la ladera de umbría y con sumo cuidado, las rocas están húmedas y cualquier resbalón puede ser peligroso, al llegar a la zona alta, doy vista de nuevo al inmenso mar de nieblas tapando Colmenar, el pantano de Santillana y Madrid en la lejanía. Antes de llegar al Yelmo hago otra breve parada al reconfortante sol y enseguida continúo, dando vista a las paredes del Yelmo donde los escaladores, bien asegurados, ascienden por sus lisas paredes de granito. Junto al joven Daniel descenderé los últimos tramos del camino hasta Manzanares, así que en agradable charla, sin darme cuenta, llegamos al Tranco a la 1,30, de nuevo entre las espesas nieblas y lleno total de coches en la explanada. El
GPS marca, 14,7 kmts. recorridos, 3,52 horas en movimiento, 46 minutos
parado, tiempo total 4,38 horas, media 3,8 kmts. hora en movimiento.
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