Fechas: Este fue unos de los
primeros interrogantes que tuve que resolver durante la preparación del
viaje. No hay mucha documentación en la
que apoyarse y al final, siempre tendremos que arriesgarnos. Yo llegué a la conclusión de que las mejores
fechas serían de la segunda semana de junio a la última de julio. Tuve suerte, poca lluvia y poco calor, con
la nieve suficientemente blanda para no necesitar equipo especial. Sólo tuve un par de tormentas, sentidas
desde mi cálido saco, en el interior de un confortable refugio.
Etapas: El segundo
interrogante es en cuántas etapas dividir el recorrido. Se trata de resolver una ecuación de dos
incógnitas: recorrido diario y peso a transportar. Con menos peso, podremos hacer etapas más largas, y
viceversa. La primera consecuencia es
decidir si llevamos tienda o no, ya que esta es la pieza de quipo de mayor
peso. Yo decidí casi a última hora no llevar
tienda (ni hornillo, ni cazos,…), así que tuve que adaptar las etapas para
llegar cada día a lugares donde pudiese pernoctar en hoteles, albergues,
refugios guardados (RG) o, al menos, refugios no guardados (RNG) con buenas
referencias. Andarines en buena forma
pueden combinar las etapas 7 y 8 en un solo día, subiendo al collado de
Arguibiela por la carretera y comiendo en el Camping de Zuriza. Igualmente se pueden combinar la 9 y la 10,
aunque hay que tener en cuenta que la etapa 11 es bastante dura y las rodillas
pueden “protestar” con tanta carga. La
15 y la 16 también se pueden combinar, yendo por Javierre, y no perdiendo
tiempo en Bielsa (comer y reavituallar en Parzán). La 21 y la 22 se pueden
combinar atajando por el embalse de la Torrassa, si las piernas aguantan.
Equipo: Con
todo, pese a cuánto lo intenté, no
conseguí bajar de los 17,5 kg de equipo (13 en la mochila), cuyo detalle figura
en el archivo adjunto “Equipo final”. La ropa de Novadry dio un resultado excelente, secando en muy pocas
horas, lo que me permitió lavar cada día el conjunto de mallas, camiseta y calcetines
que usaba. Los calcetines de trekking
de Boomerang resultaron más resistentes que los de Decathlon, a pesar de ser
más baratos. La parte inferior de unas
mallas largas viejas, usada a modo de polainas, dio un resultado
extraordinario, sin los problemas de poca transpirabilidad de las polainas
normales. Muy útiles también los guantes finos de tela para evitar rozaduras
por el uso prolongado de bastones (para mí fundamentales) y proteger las manos del sol. Muy bueno el sombrero anti rayos UVA de
Decathlon. El continuo paso de cursos
de agua en el Pirineo Central, con los consiguientes cambios de calzado para no
mojar las botas, llegó a ser agobiante, hasta que compré bolsas de basura
fuertes que me ponía sobre las botas (también en los neveros grandes con nieve
blanda).
Tiempo: El tiempo marcado en
el cuaderno de ruta incluye todo el que invertí en cada jornada, incluyendo
despistes, un descanso de 5-10 minutos cada hora y, cuando la etapa era
superior a 8 horas, un descanso de 30-60 minutos para comer. Normalmente empezaba a andar sobre las
07:00. En muchos sitios no comienzan a
servir desayunos tan temprano, pero si les avisas el día anterior, te lo dejan
preparado. La idea era intentar llegar
al final de la etapa al principio de la tarde, de manera que si había nubes de
evolución diurna, la tormenta me cogiese ya en el refugio. Me salió bien.
Itinerario seguido: En general
seguí el camino marcado como GR 11 en la Guía y Mapas del mismo nombre editados
por Prames (5ª Edición). En algunos
tramos (menos del 10%) me desvié del sendero por despistes en las marcas o
adrede, por razones varias. En el
diario de ruta se especifican estos desvíos, entendiendo que, si no se dice
nada, el camino seguido fue el de la GR 11 referida. Aparte de los mapas, una brújula es indispensable, de uso muy
frecuente. Un GPS también es
aconsejable, sobre todo en Navarra y tramos mal señalizados. Los comentarios de la guía también resultaron
de ayuda en muchas ocasiones, aunque en otras me causaron cierta confusión,
dada la inclinación de los autores a confundir norte y sur, este y oeste, o
izquierda y derecha. Para los que
hablen inglés, existe otra guía (Through the Spanish Pyrenees, de Paul Lucia),
editada por Cicerone Press, muy apreciada por los británicos que me encontré en
el camino.
Comer: Aunque se indiquen lugares
para comer (o almorzar), adecuados por su ubicación en relación con los puntos
inicial y final de cada etapa, es conveniente llevar una ración de previsión en
la mochila, por si acaso. En varias
ocasiones, me encontré con que el lugar donde esperaba comer estaba cerrado o,
simplemente, no existía, y la fruta, el pan de molde, el queso y el salchichón
del fondo de mi mochila me permitieron seguir. En Aragón las comidas suelen
incluir vino. Ojo en otros sitios.
Dormir: En general, tanto
dormir como comer en pueblos y refugios guardados, fue una experiencia
agradable. El ranking de apreciación
(regular, bien, muy bien o excelente, es una apreciación personal que se debe
entender en el contexto del tipo de alojamiento (hotel, camping, albergue,
refugio guardado o refugio no guardado). Junto al precio pagado se reseña si
éste incluye sólo dormir, media pensión (MP), pensión completa (PC) o pensión
completa más extras (PC+). Los refugios
no guardados oscilan desde verdaderas maravillas, como el de Baiau, hasta
estercoleros que las vacas han utilizado como WC. Interesa informarse en los refugios guardados más cercanos sobre
aquellos que nos propongamos utilizar. Los guardas de los refugios suelen estar muy bien informados. Yo utilicé tres no guardados cuya
calificación figura en el libro de ruta. Las últimas etapas hacia el cabo de Creus, presentan cierta dificultad
para encontrar refugio, por lo que es aconsejable convencer a algún amigo/familiar
piadoso para que nos apoye los tres últimos días, recogiéndonos al final de
cada jornada y dejándonos en el mismo lugar a la mañana siguiente (como yo
hice).
...Agua: Suficiente con una botella de
litro, que siempre pude rellenar a lo largo de cada etapa, añadiendo
normalmente una pastilla potabilizadora (por si acaso, y no tuve problemas de
tripa). Al final de verano puede ser
necesario aumentar la cantidad de agua a transportar, especialmente en Gerona. Llevar polvos isotónicos para añadir al agua
(no son fáciles de reponer a lo largo de la GR).
Dinero: En los
hoteles, hostales y campings se puede pagar con tarjeta. Los refugios, normalmente, sólo admiten
efectivo. Los pueblos con cajeros
automáticos (y servicios normales de comercio y farmacia), figuran en rojo en
la tabla del cuaderno de ruta. Entre
Sallent y Espot hay once días sin pasar por un pueblo con banco, a no ser que
nos desviemos a Bielsa o Benasque para este menester.
Teléfono: En términos
generales, sólo se puede contar con cobertura para móviles en las proximidades
de los pueblos, en las carreteras y, a veces, en las inmediaciones de algunos
altos collados, con frecuencia, limitada a llamadas de emergencia. En muchos
refugios sólo tienen un teléfono vía satélite, que sólo te dejan utilizar en
caso de emergencia. En Francia y
Andorra la cobertura es mejor, pero ojo con las llamadas que contestamos, ya
que el tramo internacional lo paga el andarín.
Gastos: Este
capítulo depende mucho de cada andarín. Sin embargo, me atrevo a decir, con cierta seguridad, que aparte del
equipo (500 a 1000 €), un andarín que
haga la GR11 completa, de un tirón, gastará entre 1000 y 2000 € en farmacia,
víveres, comidas, alojamiento y teléfono, dependiendo de que vivaquee en tienda
de campaña o no. Interesa hacerse el
carné de la Federación de Montaña por el ahorro que supone en refugios y
algunos otros alojamientos (preguntar siempre), aparte de la cobertura
sanitaria y de evacuación (que gracias a Dios no tuve que usar).
Para
más información, e-mail a José Antonio Pérez González (Piri), piripon@hotmail.com
© José A. Pérez González