| VARIANTE:
GR 92-2
LLORET
DE MAR – PLA DE CAN GELPI
(14,12 Km. - 2h 45’)
Mientras
el itinerario principal del Sendero Mediterráneo recorre
las últimas calas de la Costa Brava, la variante 92-2
se desvía por el interior, recorriendo (como también
hace la 92-1) parte de la Cordillera Litoral Catalana, para
ir a desembocar delante mismo del río Tordera. Por
lo tanto, en la práctica tiene los mismos puntos de
inicio y final que la etapa 12 del GR, ya que desde el Pla
de Can Gelpi habrá que dirigirse hasta la estación
o el pueblo de Tordera; Blanes queda un poco más lejos
pero es fácilmente asequible, a unos 4 o 5 km. por
terreno llano. Además, hay muchas rutas y puntos de
interés cercanos, especialmente por las cercanías
de Sant Pere del Bosc.
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el tramo entre Lloret
y el Pla de Can Gelpi es todavía una bonita
y suave excursión
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Por
desgracia, el entorno de este santuario y de esta variante
del GR 92 tienen los días contados: solo es cuestión
de que las distintas administraciones se pongan de acuerdo
para empezar a construir la prolongación de la autopista
C-32, antigua A-19, desde Palafolls hasta Lloret y Tossa.
Esta infraestructura pasará a pocos cientos de metros
del sendero, en el mejor de los casos, y es más que
probable que obligue a cambios significativos en su recorrido.
Hasta que llegue ese día, el tramo entre Lloret y el
Pla de Can Gelpi es todavía una bonita y suave excursión
que abandona el paisaje marítimo tan frecuente -hasta
ahora- del GR 92, como preparando la entrada a la Serra del
Montnegre.
La
salida del centro de Lloret es muy confusa, ya que no hay
señalización alguna durante un buen trecho.
En principio la variante nace en el cruce con el GR, en la
plaza que forman el Pg. Agustí Font (paseo marítimo)
con la Av. Just Marlès (riera), para subir por esta
última avenida y continuar por la del Rieral, tras
cruzar la carretera de Blanes junto a la estación de
autobuses. Por las indicaciones de la guía de la FEEC,
parece ser que el itinerario se desvía a la derecha
por alguna calle de las afueras de la población; pero
es más recomendable, mientras no mejore la señalización,
continuar por la Riera hasta la Carretera C-63 y seguir ésta
en dirección Girona, cruzando un polígono industrial
(donde milagrosamente aparecen las marcas de pintura) hasta
una rotonda (25’), al final de la zona edificada. Si tenemos
la suerte de dar con el recorrido original, tan sólo
nos ahorrará unos pocos cientos de metros de carretera.
Así
pues, en dirección a Girona, nada más pasar
la rotonda anterior, la carretera cruza un pequeño
arroyo; ahí se desvía la variante por un camino
a la izquierda, bajando de la carretera y continuando junto
al lecho, que se va a juntar en pocos metros con otro curso
de agua; ambos "afluyentes" forman de hecho la Riera
de Lloret, que hemos seguido durante los primeros minutos
del camino.
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St. Pere del Bosc.
©
Carles Danon
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A
la derecha, el itinerario continúa por esa nueva riera,
pero ahora en dirección a las colinas boscosas que
se van acercando, por un camino de arena que va pasando por
varios huertos y barracas hasta cruzar por fin el arroyo (40’).
Salimos entonces a una planta potabilizadora de aguas, donde
el camino es más ancho y asfaltado, para empezar una
fuerte y larga cuesta que nos ha de llevar un rato más
tarde a la pista principal de acceso a Sant Pere del Bosc
(55’). Esta pista viene desde la carretera de Lloret a Blanes,
y suele ser bastante transitada, ya que es el acceso principal
a Sant Pere y a un cercano campo de golf.
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Oratorio M.D. Gràcia.©
Carles Danon
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Seguimos
el ancho camino a la derecha, en terreno más o menos
llano y recorriendo aproximadamente la divisoria; muy pronto
dejamos de lado el acceso al cercano Monumento al Ángel,
y poco después pasamos junto a unas casetas medio en
ruinas. El bosque mediterráneo que nos viene acompañando
desaparece por un rato al pasar el acceso al campo de golf
(1h05’), donde el camino inicia un suave descenso hasta llegar
a una bifurcación. Dejamos el desvío de la derecha
y, otra vez en el bosque, la pista desciende un poco más
para cruzar una riera, junto a la cual se encuentra el pequeño
oratorio de la Mare de Déu de Gràcia, obra del
arquitecto modernista Puig i Cadafalch del año 1.898.
Mientras repongo fuerzas, van pasando ciclistas y caminantes;
alguno viene también a presentar sus ofrendas a la
Virgen, y me comentan que este pequeño oratorio es
muy conocido y querido por los vecinos de la zona. Pero lo
que más me sorprende del lugar, es el inesperado concierto
de ranas, a plena luz del día, procedente de alguno
de los pocos charcos que quedan en la riera.
A
partir del aquí, la pista vuelve a subir, siempre rodeada
de bosque, y al cabo de un rato llega a una cruz de término
(igualmente, de Puig i Cadafalch, 1.898), que junto al oratorio
anterior forma parte del las obras que se llevaron a cabo
a finales del s. XIX para adecentar el entorno de Sant Pere.
A unos 100 metros, un camino a la derecha lleva en un par
de minutos al Santuario de Sant Pere del Bosc (1h25’).
La
ermita original, del S. X, fue habitada por los monjes benedictinos
hasta 1.694, cuando fue incendiada por las tropas francesas.
Hacia 1.789 se reedificó el santuario en estilo barroco,
pero no fue hasta finales del S. XIX cuando vivió de
su máximo esplendor, año en que la iglesia fue
adquirida por Nicolau Font i Maig, Conde del Jaruco,
quien hizo rehabilitar el Santuario y su entorno, construyendo
también el oratorio y la cruz, con la colaboración
de Puig i Cadafalch. En memoria de su mecenas, se conservan
en el interior del recinto las tumbas de su familia y en 1.911
se construyó su estatua de mármol frente a la
iglesia.
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Creu de Terme.
©
Carles Danon
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Tras
esta obligada visita volvemos al camino principal, que se
hace más estrecho al pasar junto a una hípica
y vuelve a subir durante un corto tramo, para ir a morir en
o otra ancha pista, en la divisoria; la seguimos a la derecha
(a la izquierda bajaríamos a Blanes), y en unos 200
metros encontramos, en otro desvío, un mojón
que separa los términos de Lloret y Blanes. La pista
principal empieza a descender y en seguida llega a un cruce;
ahora hay que dejarla y bajar a la izquierda por un camino
más estrecho, que al poco pasa frente a dos masías,
atraviesa después una zona talada y aparece frente
a una cruz de término, en una nueva encrucijada de
caminos (1h45’): el de la izquierda lleva a Blanes, el primero
de la derecha sube de nuevo a la pista anterior y el segundo,
a la cercana iglesia de la Mare de Déu del Vilar.
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hemos cambiado ya los bosques de pinos y encinas por
un paisaje más rural, rodeados de campos, granjas
y explotaciones agrícolas....
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El
GR continúa bajando en la misma dirección, y
en algo menos de un kilómetro el camino que venimos
siguiendo se desvía a la derecha; ahí hay que
continuar recto por un sendero más estrecho, que se
irá cerrando más al dejar otro a mano derecha.
Finalmente aparecemos en un llano, con campos cultivados a
un lado y una explanada donde, a juzgar por la cantidad de
basura acumulada, los jóvenes del lugar vienen a pegarse
sus juergas. Unos metros más adelante el camino desemboca
en la pista de acceso a El Vilar (2h), que seguimos a la izquierda
pasando frente a la Urbanización Sant Daniel, ya muy
cercana al llano del río Tordera: hemos cambiado ya
los bosques de pinos y encinas por un paisaje más rural,
rodeados de campos, granjas y explotaciones agrícolas.
Cuando
la pista pasa a ser asfaltada, en la entrada a la urbanización,
la dejamos y subimos entre campos por una pista a la derecha,
pasando frente a un hostal, hasta llegar a lo alto de la pequeña
colina. Ahí hay que torcer a la izquierda por la pista
que cruza, siguiendo la divisoria durante unos diez minutos,
y dejando de lado varias granjas y una torre de agua. En el
siguiente cruce, por cierto no muy bien señalizado,
el GR baja por la derecha de la colina, ahora convertida en
una pequeña loma. Sigue atravesando campos y masías,
cruza el Torrent del Gall, sube a otro pequeño montículo
y tras entrar en un bosquecillo, aparece en una pista asfaltada
(2h30’), que desemboca a la izquierda, en unos pocos cientos
de metros, a la carretera GI-600 de Blanes a Hostalric.
Al
cruzar la carretera, entramos de lleno en el Pla de Can Gelpi,
enfrente mismo del Río Tordera. Sólo falta cruzar
la vía del tren para llegar al enlace con el itinerario
principal del GR 92, junto al río (2h45’). Desde aquí
ya se ve hacia el noreste el puente de la N-II y la entrada
a Tordera (pueblo), aunque Blanes es también accesible
fácilmente, un poco más lejos. Por desgracia,
seguramente dentro de unos años tendré que modificar
estas líneas y escribir algo así como "la
variante y el GR se encuentran casi en el punto donde la nueva
autopista cruza el río…"
©
Carles Danon septiembre 2004
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