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PRIMERA
ETAPA
PORTBOU - LLANÇÀ (1h50 - 9,22 Km)
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Resumen
etapa:
Portbou
- Colera (Rambla) 1h
Colera (Rambla) - Cap Ras 30
Cap Ras - Port de Llançà (Roques) 20
TOTAL 1h50
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Esta
etapa la podremos completar en poco menos de dos horas, a
buen ritmo (encuentro bastante exageradas las 2h50 que indica
la reseña del GR en www.euro-senders.com, de la Associació
Catalana de Senderisme); sin embargo, para retiradas antes
de tiempo o emergencias, tendremos estación de tren
en Colera, y de marzo a noviembre en Garbet.
La carretera pasa justo delante de la playa; si la seguimos
hacia el sur, en el siguiente cruce hallaremos la primera
señalización del sendero. Si venimos de la estación,
solo tenemos que bajar por la misma C/ del Mercat unos 200m.
para encontrar este punto, frente a Correos y el Centro Cívico.
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Estación
de Portbou (No tiene nada que ver con el GR 92, pero
me pareció muy bonita, comenta el autor) ©
Carles Danon |
El
GR 92 empieza (o termina) en el cruce de las calles Enric
Granados y Federic Marés en forma de escaleras. Bien
señalizado, al cruzar la primera calle se convierten
en un sendero con fuerte subida, siguiendo al principio un
tendido eléctrico. En este tramo, se ha limpiado recientemente
(julio de 2002) toda la maleza que dificultaba el paso. Pasamos
sobre una cisterna, seguimos subiendo y legamos a la carretera
(10), en el Km 5; la seguimos a la derecha durante unos
400m. y en la primera curva pronunciada, hay que estar atentos
porque nos puede confundir la pista que sale a la derecha:
encontramos una señal que parece invitar a seguirla
pero el sendero sube oculto entre la vegetación, a
partir de la señal. Es recomendable, si no ha sido
desbrozado, llevar pantalones largos. Otra vez una corta pero
fuerte subida nos llevará hasta el Coll dels Frares
(202m) (10)., entre el Puig Claper a la izquierda (258m.)
y el Puig Pelat a la derecha (310m.), que hace honor a su
nombre. Según en que época y a qué hora
vengamos, echaremos de menos una sombra durante un rato.
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Portbou,
Coll dels Belitres (izq.) y Puig de Cervera (dcha.), desde
la N-260 en dirección a Colera. © Carles
Danon |
Dejamos
otra vez una pista a la derecha y pasamos al otro lado del
Coll (donde ya divisamos el pueblo de Colera debajo) para
seguir el camino prácticamente llano pero más
pedregoso que aparece igualmente a la derecha, siguiendo uno
de los infinitos marges (terrazas) que configuran el paisaje
de todas las montañas que vemos a nuestro alrededor.
Esta zona es uno de aquellos sitios en los que cuesta imaginar
cómo sería el paisaje hace unos cuantos siglos.
La presencia de eucaliptos y pinos más cerca de la
costa me hizo pensar que quizá no hace tanto tiempo,
estas montañas marítimas podrían ser
muy parecidas a las que hoy podemos contemplar, por ejemplo,
en la costa de Euskadi, donde estos árboles, en frondosos
bosques, llegan a la misma línea del mar; quizá
los pocos que ahora vemos son, pues, un vestigio del pasado.
Por otra parte, los marges o terrazas, muy deteriorados y
derruidos, pero presentes en toda esta zona, delata la presencia
de los cultivos vinícolas que desaparecieron con la
filoxera a finales del S. XIX (y que ahora intenta recuperarse).
Actualmente, lo que más abunda son las chumberas
más propias de paisajes desérticos.
El sendero flanquea la ladera sudoeste del Puig Pelat entre
marges, y tras dejar a la derecha un escondido búnquer
(que puede servir de improvisado refugio), al cabo de un cuarto
de hora desde el Coll el camino parece cambiar a la vertiente
sudeste de la montaña, en medio de un pedregal. Pero
ahí gira a la izquierda, señalizado (aunque
no demasiado evidente) e inicia una suave bajada entre pedruscos.
En diez minutos (45) llegamos a una casa en ruinas,
pero justo antes el sendero se desvía a la derecha,
para volver a torcer en seguida a la izquierda, bajando entre
dos paredes de terrazas medio derruidas. A medida que nos
acercamos a Colera la bajada es cada vez más pronunciada
y el camino está en peor estado, debido a la maleza
y a la destrucción de los marges. En diez minutos más
(55) llegamos otra vez a la carretera (la estación
está hacia la izquierda), la atravesamos y casi enfrente,
un poquito a la derecha, encontramos un callejón por
el que entramos ya en Colera.
Bajando como si fuéramos hacia la playa, pero sin llegar
a cruzar bajo el puente del tren (nos quedará primero
enfrente y luego a nuestra izquierda), saldremos a la C/.
Escorxador, que desemboca en un pequeño puente sobre
la Riera de Molinàs o de Colera (1h). Cualquier calle
hacia la izquierda nos llevará en seguida a la playa,
mientras que las calles de la derecha llegan al centro de
la población.
En Colera se inicia un Camí de Ronda que
llega hasta Garbet por la línea marítima, pero
el GR92 no sigue su recorrido y continúa por el interior.
Cruzamos la rambla para girar en seguida a la derecha y la
siguiente, frente a un inmenso camping, a la izquierda. Dejamos
las calles, y un sendero sube suavemente entre un bosque de
pinos hacia el Coll de Sant Antoni, a los 10 min. (1h10),
donde otra vez encontramos la carretera.
Los vecinos de esta zona agradecerán al Ministerio
de Fomento las mejoras realizadas en esta vía, pero
los senderistas se lo agradeceríamos más si
nos hubieran tenido en cuenta un poquito. Si ya nos habrá
costado el último tramo de la subida, gracias a la
cantidad de rocas y cascotes que dejaron las máquinas,
aparecemos encima de un talud, unos 10m. por encima del asfalto,
y sortearlo no es que sea del todo fácil. Podremos
hacerlo por la izquierda o por la derecha, no sin dificultades
(habrá que dar algún saltito que
bien puede convertirse en algún tortazo).
Si hacemos el recorrido en sentido contrario, tendremos un
corto tramo de escalada libre. Por otra parte, si llegamos
sanos y salvos a la carretera, la única vía
que parece factible, aparte del asfalto, es la pista que sigue
a la derecha hacia la iglesia de Sant Miquel de Colera. No
hay que seguir ninguna de las dos: situados en el cruce con
la pista, debemos bajar por el terraplén, dirigiéndonos
(como único punto de referencia posible), al olivo
más cercano que vemos, enfrente nuestro pero un poco
a la izquierda, para seguir otra vez el GR; unas piedras parecen
estar colocadas a modo de balizamiento
Aquí ni
el trazado ni la señalización son demasiado
evidentes, y además la maleza nos puede dificultar
aún más la búsqueda, por lo que, si pese
a estas indicaciones no hallamos el camino, no hay más
remedio que continuar la carretera, que también nos
conducirá a Garbet, lógicamente dando más
vuelta (aunque hay varios atajos entre los bosques).
Si conseguimos encontrar el sendero, seguiremos en suave bajada
hacia la vía del tren. Paralelos a un torrente, en
cinco minutos nos aparece una pista que, a la izquierda, cruza
bajo el ferrocarril y la carretera y sale a los chiringuitos
de la Platja de Garbet, perteneciente a Colera, que aun en
la temporada más alta no suele estar demasiado concurrida.
A partir de ahora y hasta el Port de la Selva, el GR seguirá
prácticamente la línea de la costa.
Hay
que cruzar la playa hasta casi llegar al extremo sur, donde,
a mano derecha, encontramos una nueva señalización
que nos ayudará a seguir el recorrido: los Camins
de Ronda. Estos caminos fueron utilizados, cuando todavía
la pesca era el medio de vida de las poblaciones costeras,
tanto para ir hacia las barcas que fondeaban en las numerosas
calas y playas de la zona, como para vigilar y alertar de
la llegada de barcos piratas. Actualmente, se ha recuperado
parte de su recorrido, sobre todo en el Empordà, y
se han señalizado, convirtiéndose en uno más
de los innumerables atractivos turísticos de la zona.
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Cap
Ras, llegando a Llançà © Carles
Danon
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El
Camí de Ronda o GR-92 asciende entre las rocas, sale
en seguida a la carretera para, inmediatamente a la izquierda,
volver a internarse en el bosque, sin que la señalización
sea demasiado evidente. Nos dirigimos hacia el Cap Ras, entremedio
de pinos a los que la tramontana les ha dado formas inverosímiles,
y a muy pocos metros del mar. Por desgracia, los desagradables
restos de la presencia humana son demasiado frecuentes y evidentes.
Diez minutos después de dejar la carretera (1h25),
llegamos a una encrucijada de caminos sin señalizar,
junto a la Platja del Borró; los que tenemos enfrente
permiten rodear el Cap Ras en un cuarto de hora aproximadamente.
El más ancho y pedregoso que asciende a la derecha
nos acerca a las primeras edificaciones que indican que nos
aproximamos al final de la etapa. Aunque el centro urbano
de Llançà nos queda todavía a una media
hora, las primeras urbanizaciones asoman pasado el Cap Ras.
En seguida otro cruce sin señalizar, debiendo seguir
hacia la izquierda, lo más cerca posible de la costa,
hacia la Platja del Cros (1h30), donde unas escaleras
nos conducen otra vez a la carretera. A la salida de la siguiente
curva, otras escaleras a la izquierda nos bajan a la Platja
de Grifeu, para volver a coger en seguida la N-260 por última
vez. La seguiremos cinco minutos más, (1h40) hasta
el Km 16. A partir de aquí, podemos seguir el Paseo
Marítimo, a nuestra izquierda, para acercarnos al puerto
de Llançà y a las Roques del Castellar (1h50),
donde continúa el GR hacia Port de la Selva, Cadaqués
y Roses o bien continuar la carretera a la derecha unos diez
minutos más, hasta el semáforo, para llegar
a la estación. Los autobuses hacia Figueres, Barcelona
y el Port de la Selva paran delante del Ayuntamiento, en la
carretera del Port donde también está la oficina
de turismo.
©
Carles Danon diciembre 2002
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