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ETAPA
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VALLGORGUINA
- COLL DE CAN BORDOI (14,03 Km.- 2h 50’)
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Resumen
etapa:
Vallgorguina
– El Corredor 1h20’
El
Corredor – Coll de Can Bordoi 1h30’
TOTAL 2h50’
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Vallgorguina
es la única población que atraviesa el GR 92
durante un largo tramo de la Cordillera Litoral Catalana,
desde Tordera hasta Badalona. A partir de aquí, hasta
llegar al área metropolitana de Barcelona, los inicios
y finales de etapa, según la división "oficial",
están situados en collados aislados, el de Can Bordoi
y el de la Font de la Cera, el primero muy cercano a Llinars
y el segundo al Masnou o Vallromanes, a una media hora de
camino en todos los casos. Otras carreteras cruzan la Cordillera
por varios collados para enlazar el Maresme con el Vallès,
incluso una autopista pasa por un túnel bajo el Coll
de Parpers. Pero las combinaciones de trasporte público
son infernales, por no decir inexistentes, por lo que en la
práctica habrá que añadir esa media hora
aproximada al inicio y al final de cada etapa, o bien pegarse
una panzada de unos 45 km. desde Vallgorguina al Hospital
de Can Ruti en Badalona.
Esta
población casi escondida entre las sierras de Montnegre
y Corredor, bajo el Collsacreu, punto de comunicación
entre el litoral del Maresme y el Vallès interior,
está todavía hoy rodeada de misteriosas leyendas…
Todavía se celebran los aquelarres en varios
dólmenes cercanos, y hay quien dice, como en otros
lugares, que las brujas no existen, pero haberlas, haylas.
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Església
Vella
© Carles
Danon.
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El
itinerario del GR no está bien señalizado dentro
del pueblo. Para empezar la etapa, lo mejor es seguir carretera
abajo en dirección a Sant Celoni, y al llegar a las
últimas casas, torcer a la izquierda por la C/. Montseny,
cruzar la Riera de Vallgorguina y desviarse a la derecha por
una pista, paralela a la riera, que conduce a la depuradora
de aguas. Aquí se acaba la pista, pero continuamos
en la misma dirección por un caminito rodeado de chopos
y plátanos. Al cruzar un torrente el camino se ensancha
y asciende ligeramente, y en seguida llegamos a un cruce de
caminos (15’): el que veníamos siguiendo, ahora convertido
en pista, pasa frente a la cercana Església Vella
y continua paralelo a la Riera hasta llegar a la pista principal
del Corredor. Los otros dos caminos, más estrechos,
suben por las laderas de esta sierra; el GR 92 asciende por
el de la derecha, mientras que el de la izquierda, señalizado
como itinerario del Parque Natural, continúa más
o menos paralelo, cruzándose ambos un poco más
adelante.
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Arriba,
Can Pradell de la Serra. Bajo estas lineas; Vallgorguina
i Montnegre des de Can Pradell.
©
Carles
Danon.
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Ahora
se inicia una fuerte subida. La riera y el fondo del valle
ya van a quedar atrás, y el sendero entra en un cerrado
bosque de pinos y encinas. En mitad de la cuesta, en un collado
en el que el camino parece llanear, hay un nuevo cruce de
caminos: el itinerario anterior aparece por la izquierda,
y continúa por el que veníamos siguiendo, ahora
ya más suave, en dirección al Pla d’en Duran
y al Dolmen de Pedra Gentil, a unos 15’. El GR tuerce por
el segundo camino de la izquierda y sigue subiendo,
dejando otro desvío a la derecha poco después,
hasta salir a la pista principal del parque, junto a la masía-restaurante
de Can Pradell de la Serra (30’), desde donde volvemos a ver
el macizo del Montseny, ahora cubierto de nieve hasta la mitad.
Visto desde aquí, parecería la continuación
natural de la Sierra del Corredor, pero la oculta depresión
del Vallès separa estas dos cordilleras, la Prelitoral
(Montseny, Cingles del Bertí, Sant Llorenç del
Munt y Montserrat) y la Litoral (Montnegre, Corredor, Sant
Mateu, Conreria y Collserola).
La
ancha pista es la principal vía de comunicación
del parque natural. Los fines de semana suele ser bastante
transitada por todo tipo de vehículos; quads
y motos, los más ruidosos, pero también es apta
para turismos, mientras que los ciclistas quizá prefieren
los estrechos caminos que atraviesan la sierra. El GR 92 irá
combinando la pista y los caminos paralelos a ella, evitando
así algunos tramos que incluso pueden saturarse. Por
la izquierda se puede volver a Vallgorguina pasando por el
Dolmen de Pedra Gentil, accediendo también a las iglesias
en ruinas de Sant Genís y Santa Eulàlia
de Tapioles (con buen acceso a la carretera C-35 y a la estación
de Palautordera, a 1h. aproximadamente). Continuamos por la
derecha, coincidiendo de nuevo con el anterior itinerario
señalizado del Parque, que se desvía en unos
pocos metros por un camino llanero a la izquierda, para volver
a Vallgorguina pasando por Can Clarenç (masía
de turismo rural).
Andando
por la pista, me doy cuenta de que la Diputación, responsable
del Parque Natural, ha ido substituyendo el balizamiento "tradicional"
del GR, las pinturas en piedras y árboles, por unos
pequeños palitos metálicos de color verde, casi
a ras de suelo, con las marcas blancas y rojas; de hecho,
todos los itinerarios están señalizados de esta
manera. No sé si estará mejor o peor indicado
(luego comprobaré que depende de los tramos), pero
en contra de esta manera de marcar los caminos, me entra un
poco de sentimentalismo y casi hasta de nostalgia... En estas
sierras vi por primera vez, debe hacer unos quince años,
la pintura roja y blanca señalizando un camino, este
mismo que vuelvo a recorrer ahora. "¿Quién habrá
puesto ahí esas marcas? ¿De dónde a dónde
llevará este camino?", debería ser lo primero
que pensaría entonces... Poco después descubriría
que ese "camino" lleva de Portbou a Ulldecona, y
quizá en un futuro desde Nuorgam (Finlandia) hasta
Tarifa; y lo que no podía imaginar entonces, es que
un día me decidiría a completarlo, al menos
su recorrido por Catalunya.
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El
Trull
© Carles
Danon.
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Al
poco de dejar la masía de Can Pradell, la pista cruza
un torrente, junto al que sale un sendero ascendente a la
izquierda; lo dejamos pasar, pero poco después aparece
otro en la misma dirección. No se aleja mucho de la
pista, y vuelve a aparecer en ella poco después, tras
cruzar otro camino. La seguimos a la izquierda, siempre en
subida, y al poco llegamos a un pinar en la Plana de Baix,
desde donde se desvía una pista en mal estado a la
derecha, en dirección a Vilalba Sasserra. El GR se
desvía de nuevo a la izquierda por otro caminillo,
para volver a la pista poco después, frente a la masía
de El Trull (55’), en la Plana de Dalt.
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Santuario
de El Corredor
© Carles
Danon.
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Aquí
hay una zona de campos a un lado; al dejarlos atrás,
sale una pista estrecha por la izquierda, por la que se desvía
el sendero, que entra de nuevo en el bosque. Poco después
se bifurca y sigue subiendo a la derecha por un estrecho camino,
sale de nuevo a la pista, vuelve a entrar en el bosque, vuelve
a salir a la pista, y ya no la dejaremos hasta llegar al Santuario
del Corredor (1h20’), centro neurálgico del Parque
Natural, donde hay, además, bar-restaurante y oficina
de información. En días festivos, la gran explanada
frente a la iglesia puede estar muy concurrida. Por otra parte,
tiene una amplísima vista, pues con 632 m., es uno
de los puntos culminantes del itinerario, sólo superado
por la Foradada, en el Montsià, nada más cruzar
el Ebro; por mucho que me esfuerce, sólo la puedo ver
en mi imaginación todavía... Por lo pronto,
hacia poniente, aparece de nuevo una silueta inconfundible:
Montserrat. Y mucho más al sur, una cordillera que
no identifico... ¿quizá las montañas que separan
el Penedès y el Alt Camp, ya en Tarragona? Me quedo
con la incógnita ya que hoy la visibilidad no es nada
clara; de hecho, el Montseny, aquí al lado, está
cubierto de un manto blanco y de negros nubarrones, aunque
desde aquí sólo se intuyen.
En
el mismo cruce con el acceso a la iglesia, hay que subir el
pequeño terraplén de la izquierda (que podría
estar mejor señalizado) y seguir paralelo a la pista,
un par de metros por encima, primero en un pequeño
prado y después otra vez en el bosque. Al poco de pasar
por una torre eléctrica, el caminillo se separa ya
de la pista y empieza baja más pronunciadamente, por
unos troncos colocados a modo de escalones; dejamos un camino
a la izquierda al final de la "escalera", en un
cruce también sin señalizar, cruzamos una estrecha
pista y vamos a salir al aparcamiento del área de acampada
"El Solei", donde el aroma de las calçotades
que se estaban preparando me hizo despertar un hambre atroz.
Sin
entrar en el área recreativa, bajamos unos metros junto
al límite del parking, paralelos a un muro de piedras,
y volvemos al bosque por un sendero muy estrecho y retorcido,
invadido por la maleza, que va a salir a una pista; al llegar
al acceso (con cadena) a una casa, gira a la izquierda y aparece
en una nueva pista, que se sigue igualmente a la derecha,
para llegar un rato después a la pista principal (1h45’),
junto al acceso a Ca l’Arenes (Escuela de Naturaleza). Este
tramo de camino suele ser más transitado que el anterior,
ya que el acceso principal al Santuario del Corredor es por
Llinars y el Coll de Can Bordoi; la pista es más ancha
(¡pasan incluso autocares!) y más adelante estará
asfaltada.
El
GR continúa por la pista unos 500 metros, hasta llegar
al acceso a Can Miloca y Can Ferrerons; entonces la deja y
sube por otro estrecho camino a mano izquierda durante un
corto tramo hasta muy cerca del Puig Aguilar (523 m.), pero
antes de llegar gira a la derecha y vuelve a bajar por otro
sendero, siempre dentro del bosque, que puede estar muy enfangado,
según la época. Dejando un par de caminos a
cada lado, salimos más tarde a otra pista, junto a
unos campos, que a su vez desemboca de nuevo, a la derecha,
en la pista principal (2h10’), de la que ya no nos vamos a
separar.
Ahora
el ancho camino recorre de nuevo la divisoria entre el Vallès
y el Maresme; el mar es visible, a lo lejos, en algunos puntos,
y al otro lado sobresalen también a veces las cimas
del Montseny. Y sólo ahora me he dado cuenta de que
está cubierto de nubes, y que éstas vienen hacia
aquí, aunque todavía llega el sol.
Poco
después dejamos a un lado la iglesia y el restaurante
de Sant Andreu del Far o Alfar, que suele estar bastante lleno
los domingos. La pista continúa en suave bajada, y
más adelante deja un camino a la derecha, buen acceso
en algo más de media hora a Llinars del Vallès,
sin llegar a Can Bordoi. Al otro lado, aparecen no muy lejos
la casa de la urbanización Esmeralda, cercana a Canyamars
y Dosrius. En unos metros, desembocamos en la carretera asfaltada
de acceso a esta urbanización (2h30’), siguiéndola
a la derecha. Desde aquí al final de la etapa, hay
dos cortos desvíos a mano derecha que merecen la pena:
el primero sube a los restos de un poblado ibérico
situado en el Turó del Rossell (396 m.), y el siguiente
al Castell Vell de Llinars. Desde ambos hay una buena
vista sobre el Vallès y el Montseny (que por cierto,
cada vez que lo miro está más cubierto y las
nubes más cerca...)
La
pista asfaltada aparece un rato después en el Coll
de Can Bordoi (317 m. – 2h50’), que cruza la carretera de
Dosrius a Llinars del Vallès. Aquí se puede
llegar en menos de media hora, atajando por un par de caminos
que salen a la rotonda sobre la carretera general C-35. Mientras
bajaba, parecía que el cielo iba a caer sobre mi cabeza,
y al llegar a la estación empezó a nevar con
fuerza... pero ya estaba a cubierto.
©
Carles Danon febrero 2004
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