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Etapa
14
Hortsavinyà
- Vallgorguina 16,34 Km. 3h 40
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Resumen
etapa:
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Hortsavinyà
Coll de Can Benet 25
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Coll
de C. Benet St. Martí de Montnegre 1h
20
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St.
Martí de M. Ca lAràbia 1h
15
-
Ca
lAràbia Vallgorguina 40
TOTAL 3h
40
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Tras
la aproximación de la etapa anterior, el GR 92 entra
ahora de lleno en la Serra del Montnegre, donde encontraremos
un cambio radical en paisaje: durante la bajada a Sant Martí
de Montnegre y Vallgorguina, no parece ya el Sendero del Mediterráneo,
ya que la vegetación y el clima es mucho más
húmedo al haber cambiado a la vertiente interior, menos
soleada. Es una etapa sencilla, bastante llana, en la que
cambiamos las vistas del mar por las del Montseny, que nos
van a acompañar hasta acercarnos al área metropolitana
de Barcelona.
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Iglesia
de Sant Llop ©
Carles
Danon.
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La
etapa comienza en el antiguo pueblo de Hortsavinyà,
que hoy tan sólo acoge la iglesia de Sant Llop, un
área recreativa y uno de los centros de información
del Parque Natural de Montnegre-Corredor. Se puede acceder
desde Calella, Pineda y Tordera, únicamente por pista
forestal. Hacia poniente se adivina el perfil de la primera
parte de la etapa, hasta el Coll de Can Benet, bajo las cimas
del Montnegre de Llevant.
Frente
a la iglesia, el GR sigue la pista de la derecha (noroeste)
y encuentra en seguida la que, viniendo del Coll de l'Erola,
pasa unos metros por encima de Hortsavinyà. Empezamos
a descender por la ladera del Turó de l'Hostal y dejamos,
también a la derecha, dos caminos más, en realidad
dos ramas de la pista que baja a Tordera por la Urbanización
Roca-Rossa. Al llegar a un antiguo forn de calç
(horno de cal) el camino hace un giro a la izquierda y
pasa frente a la masía de Can Pica, con restaurante
y alojamiento rural. Poco después hay un cruce de pistas
(15'): la primera por la izquierda baja a Can Portell y vuelve
a subir a Hortsavinyà; la otra está indicada
hacia Calella. El GR, por la derecha, empieza un corto tramo
de fuerte subida, hasta llegar al Coll de Can Benet (25' -
523 m.), paso estratégico entre Maresme y Vallès
(aunque la división administrativa de estas dos comarcas
no corresponde con la divisoria natural); así lo demuestra
el rudimentario poste situado en medio de la explanada. La
pista que parece subir por la izquierda, rodeando la gran
casa de colonias de Can Benet Vives (l'Esplai) pasa
por la urbanización Les Mimoses y baja luego hasta
Pineda, aunque también permite ascender a los turons
de Montnegre, que nos quedan justo encima.
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Camí
de Montnegre.©
Carles
Danon.
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Coll
de Can Benet..©
Carles
Danon.
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Pero
lo que más choca al llegar a Can Benet es el anunciado
cambio de vertiente, de paisaje y hasta de clima. No puede
dejar indiferente a nadie la vista sobre la enorme mole del
Montseny y de gran parte del Vallès Oriental. Entramos
ahora en un terreno mucho más húmedo, a la sombra
de las cimas del Montnegre que, durante buena parte del año,
ocultan casi todo el día la luz del sol. A principios
de diciembre, todavía pude aprovechar el espectáculo
de colores que ofrecen árboles casi desnudos. Sin duda,
debe ser a mediados de otoño cuando los ojos disfrutarán
más, cuando el suelo empieza a cubrirse de una alfombra
de hojas, cuando el verde de los árboles se está
convirtiendo en amarillo, rojo, marrón
El
GR 92 entra pues en la vertiente norte del Montnegre, bajo
sus cimas principales. Sigue la pista de la derecha, bastante
llanera, y entra en seguida en un túnel de vegetación,
rodeado por las ramas de los árboles, castaños
y robles que cubren toda la ladera hasta las cimas más
altas, donde según he leído se conserva alguna
haya de las que poblaron la montaña siglos atrás,
antes de que fueran sustituidas por castaños para mejorar
el aprovechamiento forestal. Al poco de dejar el Coll, una
precaria pista baja a la derecha hacia el Sot (arroyo)
de la Brinxa, siguiendo el valle de Fuirosos hasta llegar
a este antiguo pueblo con su iglesia de Sant Roc, tras pasar
junto a un par de pequeños pantanos artificiales, y
llega a la estación de Riells-Viabrea.
La
pista principal por la que sigue el GR es un espectáculo
en sí misma; con un perfil prácticamente llano,
no ofrece ninguna dificultad y está bien señalizada.
Un camino al cabo de un rato (40') sube a la izquierda a la
ermita de Santa Maria de Montnegre, y también permite
ascender desde ahí a las cimas del Montnegre de Llevant;
la más alta de ellas debería llamarse "el Turó
de los tres nombres": el Turó Gros, la Miranda o la
Telefonista (759 m.), con una torre metálica de vigía
que ofrece una vista expléndida. En seguida se deja
otro camino a la derecha, que también baja a Fuirosos,
y el GR, por la pista principal, empieza a descender suavemente.
Más tarde pasa junto a la Font de la Brinxa (50'),
normalmente con agua hasta en los meses más calurosos;
luego se cruzan dos torrentes consecutivos y después,
se deja otro camino a la derecha.
Así
llegamos a un pequeño collado en el que confluyen varias
pistas (1h10'): dejamos la primera, que baja a la derecha,
y desembocamos a otra más ancha; ésta es una
de las principales pistas del parque, que a la izquierda se
dirige a Santa Maria de Montnegre y a la urbanización
les Mimoses, muy cerca del Coll de Can Benet, para enlazar
con la que baja a Calella. Por la izquierda, continúa
el mismo panorama en dirección a Sant Martí:
seguimos por un terreno llano, entre los 450 y 500 m. de altitud,
y rodeados siempre de una vegetación exuberante, que
varía según cambiamos de ladera: los castaños
dominan las umbrías, mientras que las encinas aparecen
más en las soleadas; el roble, por su parte, siempre
está presente.
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La
Alzina Grossa.©
Carles
Danon.
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Entretanto,
vamos cruzando pequeños torrentes o sots; junto
a uno de ellos está la Alzina Grossa, encina
monumental que debe llevar ahí varios siglos observando
el paso de los caminantes. Poco después dejamos de
lado el acceso a la importante masía de Can Presas,
y nuestra pista asciende suavemente hasta llegar a otro desvío
a la derecha, un camino particular. Aquí hay un punto
a mano derecha donde con suerte podemos gozar de una maravillosa
vista hasta las cumbres del Pirineo, atravesando toda la provincia
de Girona; detrás del Montseny aparecen también
unas puntas cubiertas de nieve, poosiblemente el Puigmal,
el Taga o el Balandrau. Y medio oculto entre la niebla, identifico
también, después de muchas etapas sin verlo,
un viejo conocido: el Canigó.
Ya
queda un corto tramo hasta llegar al cruce de Sant Martí
de Montnegre (1h45'); atención aquí porque la
señalización es bastante rudimentaria, y si
tanto cuesta poner un poste indicador, cualquier día
de estos subo hasta aquí, ya que me cae al ladito de
casa, y con cuatro maderas y un poco de pintura lo hago yo
mismo. La iglesia y el restaurante quedan justo a la derecha,
desde donde otra pista en mal estado baja al valle de Fuirosos.
La pista que seguíamos desde el Coll de Can Benet se
transforma ahora en el GR 5, en dirección a Sant Celoni
(con un desvío a Vallgorguina y Olzinelles que reencontraremos
pronto), aunque este sendero se desviará poco después
para seguir la Riera de Montnegre. A la izquierda, el GR 5
(dirección Canet) y el 92 comparten un corto tramo
común por un camino, ahora reconvertido en trialera,
que se interna todavía más en el bosque, remontando
unos pocos metros de desnivel y haciendo las delicias de los
ciclistas que bajan embalados.
El
camino va mejorando progresivamente, dejando otros que suben
y una zona recientemente talada y replantada a la derecha,
y la subida se va suavizando hasta llegar a un nuevo cruce,
con el mismo cutre balizamiento: aquí cuesta un poco
adivinar que el GR 5 va a un lado y el 92 al otro. El primero
sube hasta el Coll de Basses y el Vallvé de la Casanova,
que separa los dos cordales del Montnegre de Llevant y el
de Ponent y al mismo tiempo, la vertiente marítima
de la vallesana, para bajar luego hasta Sant Iscle de Vallalta
y Canet de Mar, inicio-fin de este sendero. El GR 92 gira
a la derecha, descendiendo unos metros hasta encontrar otra
ancha pista (1h55') que se ha desviado de la principal poco
después de Sant Martí, en dirección a
Vallgorguina y Olzinelles, y que seguimos a la izquierda,
de nuevo rodeados de robles, alcornoques y encinas, mientras
que los castaños van desapareciendo poco a poco.
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Turó
d'en Vives
©
Carles
Danon.
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Flanqueamos
ahora, sin ganar ni perder altura, la ladera norte del Turó
d'en Vives (767 m.), situado en el cordal llamado Montnegre
de Ponent y cima principal del macizo (sin contar la torre
metálica situada en su gemelo oriental, el que he rebautizado
como Turó de los tres nombres). El recorrido
es muy parecido al tramo anterior entre el Coll de Can Benet
y Sant Martí, y no tiene pérdida posible al
seguir siempre la pista principal; vamos dejando algún
otro camino secundario, a lado y lado, y cruzando varios torrentes
que irán a formar la Riera de Montnegre, afluyente
del Tordera. Así hasta llegar al Coll de Can Poliva
(478 m.-2h45'), donde se junta una pista por la derecha y
otra a la izquierda que se dirige a Cal Paraire, Coll Genís
y Collsacreu, siguiendo la divisoria entre Vallès y
Maresme.
El
GR continúa por otra carena o divisoria de aguas
entre la Riera d'Olzinelles al noroeste y la de Vallgorguina
al sureste, y llega al Pla de Can Móra o de Ca n'Aràbia
(3h), donde empiezan a aparecer los campos de cultivo de estas
dos importantes masías. Por ello se disfruta de una
bonita vista, con el Turó d'en Vives detrás,
el Montseny y el Vallès hacia poniente, donde se puede
entrever por primera vez la silueta de Montserrat, que nos
va a acompañar unas cuantas etapas más; de frente,
el Corredor, próxima etapa, y a la izquierda, detrás
del Collsacreu, de nuevo el mar; también se intuyen
cercanos los alrededores de Vallgorguina.
Al
acabar estos prados empieza a notarse ya el descenso; hay
una primera entrada a Can Móra desde donde baja un
sendero a la izquierda en dirección a Vallgoguina,
pero el GR continúa rodeando la masía y al llegar
al Collet del Xaragall (3h15'), también con entrada
a Can Móra, abandona la pista (que sigue hacia Olzinelles)
y desciende bruscamente por otro pequeño camino, poco
visible entre los árboles, bajo el Turó del
Solei de Móra. Tras dejar un par de desvíos
a la derecha, aparecemos junto a un cortafuegos donde el sendero
parece perderse, pero se puede seguir a mano derecha, separando
un bosque de pinos a un lado y uno de encinas y alcornoques
al otro, hasta llegar al lecho de un torrente, que puede seguirse
por el margen si está muy embarrado.
Desembocamos
en un camino más ancho en el que ya asoman las casas
de las afueras de Vallgorguina. Al llegar al cementerio se
convierte en una pista encementada, y tras dejar de lado un
depósito de agua, tenemos ya el final de la etapa a
nuestros pies. Tras una corta pero fuerte bajada giramos primero
a la izquierda y, ya dentro de Vallgorguina, cualquier calle
conduce a la Carretera C-61 de Sant Celoni a Arenys, en el
centro del pueblo (3h40'), finalizando así el recorrido
por la Serra del Montnegre. Pero la Cordillera Litoral y el
GR 92 continúan por el Corredor, en dirección
al área metropolitana de Barcelona.
©
Carles Danon julio 2004
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