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ETAPA
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TOSSA
DE MAR - LLORET DE MAR (13,20 Km. - 2h50')
En
este tramo sur de la Costa Brava, el tramo final en el sentido
en que lo vamos recorriendo, el GR 92 ofrece unos preciosos
paisajes del litoral de la comarca de la Selva, pero a diferencia
del vecino Empordà, aquí no se han conservado
tanto los Camins de Ronda, esos antiguos caminos que
fueron utilizados, siglos atrás, tanto para llegar
a las cercanas calas donde los pescadores amarraban sus barcas,
como para otear el horizonte en busca de piratas, pero siempre
junto al mar, sintiendo bajo los pies el romper de las olas.
Quizá por esta falta de una ruta señalizada
que recorra el litoral, el sendero mediterráneo tiene
que enlazar estos parajes pasando por en medio de las urbanizaciones
que, por suerte para unos y por desgracia para otros, invaden
en gran parte la primera línea de mar.
Probablemente,
los ataques de los piratas tuvieron mucho que ver en la construcción
del fantástico Castell de Tossa, una de las
perlas de la localidad y de la comarca, así como las
numerosas torres de guaita -de vigía- que fueron
construidas entonces, muchas de las cuales quedan todavía
en pie. Pero una vez las calas y las playas quedaron libres
de piratas, el litoral se ha visto invadido, desde hace medio
siglo, por multitud de urbanizaciones, apartamentos, hoteles
y segundas residencias, que hacen las delicias de los turistas
y veraneantes.
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Un
precioso amanecer sobre Tossa, desde la Torre dels Moros
©
Carles Danon
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Tossa
es una población bien comunicada, por autobús,
con Girona, Lloret, Blanes y Barcelona; en cuanto al tren,
hay buen enlace en Blanes. Hace ya años que se habla
de hacer llegar la línea de cercanías del Maresme,
pero no sé si lo verán mis ojos. Más
cercana parece la prolongación de la autopista C-32
(antigua A-19), que hoy acaba en Palafolls, hasta Blanes,
Lloret y la misma Tossa; en principio, ello no debe afectar
al sendero, que avanza muy cercano al litoral, mientras que
el proyecto de autopista llega hasta Tossa atravesando las
montañas del interior.
Desde
la estación de autobuses, no hay más que seguir
la Av. Pelegrí, una de las principales arterias de
la población. El centro histórico queda a mano
izquierda; es una visita opcional que no carece de interés,
pero el GR continúa esta avenida hasta el final, donde
sigue la C/ Guarda a la derecha y empieza a remontar suavemente
los montes que forman el litoral de la comarca de la Selva.
Esta calle sale a otro callejón encementado que asciende
hasta muy cerca de la Torre dels Moros, que cae unos
metros a la derecha. Vale la pena desviarse un momento, sobre
todo a la hora del amanecer, como ahora, para contemplar esta
preciosa localidad desde las alturas. Esta es una de las muchas
Torres de Guaita que se construyeron en la Edad Media
por todo el litoral para alertar de la llegada de piratas
y invasiones musulmanas, de ahí su nombre (como el
Castell de Sant Sebastià, en Palafrugell, o la Torrassa,
más adelante, en Llinars). Restaurada en 1.997, es
un balcón privilegiado de la población, de su
precioso castillo, cerrando la bahía, y del Puig Cadiretes,
por donde pasamos la etapa anterior.
De
vuelta al GR, éste ha girado a la izquierda y empieza
a ascender por una ancha pista las laderas del Cap de Tossa.
En seguida encontramos un desvío a la izquierda, es
el Camí de Ronda dels Cars, que rodea el Cabo
por la vertiente marítima tras pasar por la Sureda
(alcornocal) del Santos, para volver a encontrar el
itinerario un poco más adelante. A partir de ahí
la pista es más llana; al pasar junto a un depósito
de aguas, que queda a la derecha, se incorpora de nuevo por
el otro lado el Camí de Ronda, y continúa
en dirección oeste hacia un repetidor (15'); poco después
pasamos junto al Xalet Vermell (Chalet Rojo), bonito
pero abandonado edificio de principios del pasado siglo, entre
medio de los pinos. Ahí dejamos una pista secundaria
a mano izquierda y continuamos por la principal, rodeados,
como siempre, de la típica vegetación mediterránea:
pinos, sureres (alcornoques), encinas y bajo bosque,
que ha sido podado en gran parte para prevenir los incendios.
Poco después llegamos a un nuevo cruce, junto a una
gran finca vallada, en el que el GR continúa derecho,
ahora en ligero descenso, hasta que la pista desemboca en
la carretera GI-682 de Tossa a Lloret, junto al P.K. 19 (30').
El
GR continúa ahora por el asfalto, durante algo más
de dos kilómetros, pasando por las entradas de las
urbanizaciones Cala Llevadó, nada más salir
a la carretera, Santa Maria del Llorell y Tossamar, un poco
más adelante. El bonito paisaje hace más entretenido
el largo tramo asfaltado; el mar queda muy cerca, y la carretera
está rodeada de un denso bosque de encinas y alcornoques.
Al poco de pasar el P.K. 17, y antes de llegar a un mirador,
hay una explanada a mano izquierda (55') donde se concentran
todo tipo de objetos lanzados desde las ventanillas de los
vehículos. Desde ahí el GR entra en el bosque
por un pequeño sendero, muy escondido entre la maleza
y muy sucio, que baja hasta un cercano depósito de
agua. Ahí el camino se ensancha y da la vuelta, entrando
en lo que parece una calle abandonada; al siguiente cruce
desemboca en una pista más ancha, junto a la que parece
ser la única casa de esta urbanización fantasma.
Dejamos
la pista que cruza y nos colamos por un caminillo que sale
a la izquierda de la casa, como si fuera hacia el mar. Al
poco, sale otra pista a la derecha, pero seguimos por el sendero,
que entra después en una zona más húmeda,
al acercarse a un torrente bastante seco. A un centenar de
metros, el camino desemboca en una calle de una urbanización
(1h10'), más edificada que la anterior; cruzamos luego
una plazoleta y poco después la calle gira bruscamente
a la derecha, dejando al otro lado, ya al final de la urbanización,
un ancho camino que se interna otra vez en el bosque. En seguida
hay un desvío a la izquierda que baja a Cala Morisca;
a la derecha, tras pasar una antigua puerta de una finca,
el GR se interna en un pinar, ahora en un bonito tramo de
Camí de Ronda, con el mar a un lado y el Turó
de la Morisca al otro, hasta llegar a Can Juncadella, enorme
finca con dudoso gusto arquitectónico (quizá
quedaría mejor en un barrio residencial de una gran
ciudad, pero no tanto en medio de la Costa Brava) que impide
el paso.
Al
empezar a rodear la finca por la derecha, bajo el Turó
de la Morisca, tenemos una buena vista sobre la costa hacia
Lloret y Blanes; más al fondo, cada vez más
cercano, el Montnegre, primer destino del GR 92 nada más
dejar atrás la Costa Brava. Seguimos por el sendero
paralelo a la valla que delimita el terreno de la finca, y
al llegar a un depósito de agua, donde se ensancha
el camino, lo dejamos para desviarnos a la derecha y empezamos
a bajar, bosque a través, siguiendo la valla de cerca,
hasta llegar de nuevo a una urbanización, en una plazoleta.
Continuamos por la calle sin pavimentar (C/. Alexandria) que
baja a la izquierda y en unos 100 m. salimos a otra calle,
ésta asfaltada, donde damos la vuelta otra vez a la
izquierda y bajamos hasta el acceso a Cala Canyelles (1h35').
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El
tramo sur de la Costa Brava está masivamente
edificado; el Montnegre, al fondo, se va acercando.
©
Carles Danon
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El
GR entra ahora en un terreno muy urbanizado, asfaltado casi
continuamente, atravesando una gran zona residencial en la
que saldremos de una urbanización para meternos en
otra. Aun gracias, se trata en general de chalets y torres,
y salvo en la playa, no hay demasiados bloques enormes de
hormigón. Por otra parte, no quiero imaginarme cómo
puede estar este tramo de "sendero", por así llamarlo,
en un mediodía del mes de agosto.
Seguimos
el corto paseo hacia el sur y antes de llegar al puerto deportivo,
un cartel indica el "Camí de Iugoslàvia", largo
tramo de escaleras que remonta una zona ajardinada, y que
a veces se puede confundir con las entradas a los chalets
cercanos. Salimos a una nueva calle (C/. França) que
ascendemos a la izquierda y en el siguiente cruce torcemos
a la derecha por la Ronda Europa, que viene del otro lado
por un túnel dando la vuelta a la urbanización.
Por esta calle vamos a salir a un concurrido restaurante junto
a una plazoleta; seguimos por la misma calle y al pasar el
restaurante salimos a la Plaza de las Naciones Unidas, más
grande que la anterior. De ésta sale la C/. Anglaterra,
por la derecha, mientras que la Ronda Europa va hacia la izquierda
para circunvalar la urbanización; continuamos por la
primera calle unos 100m. hasta que tuerce y empieza a subir.
De frente sale un camino de tierra, en una zona en obras que
está siendo edificada, por lo que no será de
extrañar si en el futuro este camino pasa a estar asfaltado.
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La
Platja de Canyelles, rodeada de urbanizaciones.
©
Carles Danon
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El
camino llanero pasa frente las últimas casas de la
urbanización Cala Canyelles, ahora ya dentro del bosque,
y dejando otro que baja hacia las obras, entra al poco en
la Urbanización La Llevantina (2h), menos edificada
que la anterior. En el primer desvío bajamos a la derecha
y al siguiente a la izquierda, señalizado hacia Cala
Tortuga, nueva urbanización por suerte bastante desierta.
Bajamos en dirección al mar y en unos cinco minutos
aparece por la derecha, hacia abajo, otra calle asfaltada;
podemos atajar por en medio del bosque, o bien seguir la calle
hasta el siguiente cruce, torcer a la derecha y desviarse
por un caminillo que enlaza con la calle anterior (no confundir
con otro que baja entre cañas hasta casi llegar al
mar), perteneciente a la Urbanización Montgoda. Como
antes, las continuas obras y nuevas edificaciones pueden alterar
el recorrido de un día para el otro.
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El
Camí de Ronda de Lloret, bonito espectacular
paseo junto al mar. ©
Carles Danon
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Subimos
ahora por la C/ Costa de Llevant, hasta que en lo alto de
la cuesta se dejan dos calles más por la derecha; seguimos
la calle de enfrente pero nos desviamos inmediatamente a la
izquierda por la C/ Gavines y luego por la C/. Tortugues,
también a la izquierda. Es un callejón sin salida
en el que ¡por fin! empieza un nuevo tramo de Camí
de Ronda (2h15'). Habrá gustos para todos, pero
al menos el que escribe se estaba empezando a cansar ya de
subidas, bajadas, desvíos (no todos debidamente señalizados)
y del tráfico, por más de 3 km. de urbanizaciones.
Unas
escaleras mal cuidadas bajan entre las rocas hasta llegar
casi a tocar el mar; algunos desprendimientos pueden dificultan
el paso. Después el camino sigue el litoral hasta llegar
a Cala Trons, donde sube unos pequeños escalones hasta
una plazoleta, y a partir de ahí continúa ascendiendo
hasta llegar enfrente del Castell d'en Plaja; pero el acceso
a este edificio privado está más adelante, al
llegar a Lloret. Ahora las escaleras bajan otra vez, casi
hasta el agua, y atraviesan un túnel tras el cual aparece
una bonita vista sobre Lloret. Al salir del túnel,
encontramos el acceso al anterior castillo (2h35'), sin ningún
interés arquitectónico en especial, que data
de 1.935. Poco después empieza el Passeig de sa Caleta,
que rodea la cala y desemboca en la Plaça de la Sardana,
inicio del Passeig Marítim de Lloret de Mar.
Tras
pasar por la Plaça de la Vila y el Ayuntamiento, la
etapa finaliza "oficialmente" en el cruce con la Av. Just
Marlès (2h50'), que cubre la Riera de Lloret. Por esta
avenida empieza la variante GR 92-2, que llega hasta el Pla
de Gelpi, poco antes de Tordera, por las montañas del
interior.
©
Carles Danon febrero 2004
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