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ETAPA
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SANT
FELIU DE GUÍXOLS - TOSSA DE MAR (21,172
Km - 4h15')
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RESUMEN
ETAPA:
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Sant
Feliu (Pg. del Mar) - Tres Camins (GR 92.1) 55'
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Tres
Camins - Cova dels Lladres 1h05'
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Cova
dels Lladres - Pla de les Pinyaques 55'
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Pla
de les Pinyaques - Tossa (Estación Autobuses) 1h20'
TOTAL 4h15'
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...92_10_01:
El Monasterio |
Tras
la anterior etapa en primera línea de mar, el GR 92
hace un paréntesis y vuelve a desviarse ligeramente
hacia el interior, subiendo a la Serra de l'Ardenya, donde
encontraremos expléndidos miradores, y llegaremos al
punto más alto -hasta ahora- del recorrido, junto al
Puig de les Cadiretes. Es, quizá, un preludio de lo
que encontraremos al dejar la Costa Brava, poco después
de cruzar el Tordera: tanto l'Ardenya como las sierras del
Montnegre (que ya empieza a aparecer hacia el sudoeste) y
del Corredor, pertenecen a la Cordillera Litoral catalana.
Entre Tossa y Blanes, el sendero volverá a la costa,
complementando el recorrido la variante 92.2, que va por el
interior desde Lloret hasta el río Tordera, y la 92.1,
que poco después de Sant Feliu, se dirige a (o procede
de, según como se mire) les Gavarres, último
macizo de la Cordillera Litoral
Aunque
Sant Feliu de Guíxols es uno de los que me he ido refiriendo
como monstruos turísticos, el puerto y el paseo
marítimo, centros neurálgicos de la población,
tienen un aire encantador, conservando las viejas casas señoriales
de principios del pasado siglo. Tiene buena comunicación,
por autobús, con Girona, Barcelona y las poblaciones
de la Costa Brava norte (no con Tossa ni Lloret, hacia el
sur).
El
GR 92 recorre el paseo marítimo hasta el final, donde
tuerce a la derecha, por la Av. Juli Garreta, que pasa frente
a la plaza del Monasterio y enlaza con la carretera de Tossa
(GI-682) en el km. 45. Hay que seguir ésta y desviarse
por la primera calle a la derecha, Ronda Narcís Massanes,
y antes de llegar al campo de fútbol, girar de nuevo
a la derecha por la C/ Doctor Rovira; aquí la señalización
no es muy evidente. Se cruza la Riera y al final de la calle
se tuerce a la izquierda (C/ Mascanada) hasta llegar al final
del pueblo, en un cruce (15'). A la izquierda sale un Sendero
Local hacia el Coll de Portes; a la derecha, dos caminos hacia
casas particulares. El GR continúa por la segunda pista
por la izquierda, y empieza a ganar altura poco a poco, sin
alejarse demasiado de la riera
Desde
aquí ya vemos que la masificación turística
va a desaparecer durante esta etapa: andamos por un pequeño
y tranquilo valle, con sus casitas de campo, sus jardines
y sus huertos. Algunos desvíos a la derecha llegan
a estas fincas; seguimos siempre la pista principal, pasando
frente a una casa más grande (Mas Damià) para
reencontrar justo después el lecho de la riera (25').
Dos caminos la cruzan, a la izquierda; nuestra pista empieza
a ascender hacia la derecha, alejándose ya del fondo
del valle, serpentea un poco para ganar la divisoria y aparece
en un vial asfaltado (35'), acceso a la urbanización
La Casa Nova, con buena vista sobre Sant Feliu, la Vall d'Aro
y la sierra de les Gavarres.
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Pese
a los recientes incendios, la vegetación se
recupera rápidamente
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Subiendo
a la izquierda, en unos doscientos metros entramos en la urbanización,
y no dejaremos esta calle (C/ Merla), dejando un par de desvíos
a un lado y otro, hasta llegar a una plaza (47') donde está
la "Casa Nova" que da nombre a la urbanización.
Ahí volvemos a la izquierda (C/ Pardal) hacia un gran
depósito de agua donde termina el asfalto y nace una
pista. Subiendo por ella, empiezo a temer que el sendero se
dirija a la zona de la montaña que ya hace rato veo
quemada, por debajo del Puig de Cols y al otro lado del valle,
la Baga d'en Gussinyer.
Hay
un punto a la derecha que puede pasar desapercibido; es el
cruce de Tres Camins (55'), donde se une la variante GR 92.1,
hacia Solius, Romanyà y les Gavarres, por el camino
de más a la derecha. El itinerario principal del GR
92 deja la pista y se interna en el bosque por un sendero
pedregoso, que va combinando tramos llanos con otros de subida.
Al cabo de un rato, compruebo por desgracia que mis temores
se han hecho realidad: al pasar una línea de alta tensión,
empieza la zona recientemente incendiada. Creo recordar que
este fue uno de los primeros incendios del verano de 2.003,
pero siendo así, me quedo sorprendido con la velocidad
de recuperación de la naturaleza. Los pocos pinos que
quedan no tienen mucho futuro, por desgracia, pero veo que
los alcornoques y las encinas, mayoritarios, y el bajo bosque
-principalmente brezo- van rebrotando rápidamente y
empiezan a disimular en cierta manera la tierra árida
y los negros troncos chamuscados.
El
sendero sigue ascendiendo, siempre con la vista de Sant Feliu
hacia atrás; pasa por la Font de la Guitlla (1h05'),
de la que raramente saldrá una gota en los meses más
calurosos, y a partir de ésta se vuelve un poco más
llano. Pero poco después, al dejar un desvío
a la izquierda, da la vuelta y empieza una cuesta dura y pedregosa,
sin dejar la zona incendiada, hasta llegar al Coll del Vidre
(380m. - 1h20'), donde vuelve el bosque cerrado. Merece la
pena subir a la cima que hay a la derecha, con unos restos
prehistóricos y una gran vista sobre la Costa Brava,
de Palamós hasta Sant Feliu, la Vall d'Aro, las Gavarres
y gran parte del Gironès. De hecho, no sería
extraño avistar al noroeste la ciudad de Girona, pero
parece que hoy la bruma no me va a dejar ver hasta muy lejos.
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En
la Serra de lArdenya o les Ardenyes, abundan
las masías abandonadas; en la foto, Can Codolar
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Pasamos
ahora momentáneamente a la vertiente interior de la
sierra de l'Ardenya. La divisoria cae a la izquierda, muy
cerca; un camino sube al Puig de Cols (417m.) en pocos minutos,
donde también podemos disfrutar de un precioso paisaje,
tanto de la costa, todavía cercana, como del interior.
El camino es llano, y el bosque alterna tramos quemados con
otros más frondosos en los que la vegetación
oculta la vista de la Plana de Gironès, a la derecha.
Poco tardamos en encontrar el cruce de caminos situado en
el Coll de l'Escorpí (370m.-1h30'). A la derecha, el
PR-C-101 se dirige a la Ermita de Sant Baldiri, para reencontrar
luego el GR. Enfrente, medio oculto en el bosque, se halla
el menhir de "es Terme Gros". GR y PR bajan a la izquierda,
de nuevo hacia la vertiente marítima y la zona incendiada,
por un caminillo bastante erosionado que serpentea hasta encontrar
una ancha pista y un poste indicador, en el Coll de la Creu
de Barraquer (330m. - 1h35'). Aquí el sendero PR se
desvía a la izquierda hacia Sant Feliu, y el GR sigue
la misma pista pero en sentido opuesto, a la derecha.
A
medida que vamos avanzando por la pista, el bosque frondoso
va ganando terreno al quemado, y tenemos nuevas vistas sobre
el mar, en segundo plano, un poco alejado; más hacia
delante se ve ya el repetidor situado sobre el Puig de Montagut.
Esta pista no presenta ninguna dificultad, prácticamente
llana, pero suele ser bastante transitada, especialmente en
los fines de semana y época veraniega. También
pueden abundar buscadores de setas y cazadores en otoño;
un grupo de ellos estaba almorzando en la antigua masía
de Can Codolar, ahora en ruinas, a la izquierda del camino.
No
hay que separarse de la pista principal, prescindiendo de
algún desvío secundario que pueda haber a un
lado u otro del camino. En el Coll de la Trencada se junta
de nuevo el PR-C-101, que ha pasado por Sant Baldiri. Pasamos
de nuevo a la vertiente interior, sin dejar de momento la
pista, hasta que, al dejar atrás la Cova dels Lladres
(2h), pasamos de nuevo a ver la costa por poco tiempo: el
GR coge un camino más estrecho que se interna a la
derecha en el bosque, mientras que el PR sigue la pista, en
dirección a Sant Grau d'Ardenya.
Mientras
desayunaba sentado en unas piedras en este desvío,
una mirada al mapa me hizo saber que aquí tenía
que dar por finalizado algo más que una etapa: al rodear
al Puig de l'Avi, bajo el que se esconde la Cova dels Lladres,
he dejado atrás, después de año y medio,
las tierras ampurdanesas: aquí está, más
o menos, el límite entre las comarcas del Baix Empordà
y del Gironès, en la que el GR 92 hace una brevísima
incursión, para entrar luego en la Selva. No puedo
evitar que me vengan a la cabeza un montón de recuerdos
de los más de 175 km. en estas tierras, desde los alcantilados
que rodean el Puig de Cervera hasta las decenas de playitas
y calas, los Aiguamolls, los pueblecitos del interior, castillos,
murallas, ruinas…
Pero
como me faltan todavía unas cuantas horas para llegar
a mi destino, que hoy es Tossa de Mar (unas bastantes más
hasta cruzar el río Sénia, entre las provincias
de Tarragona y Castellón), no tengo más remedio
que dejar atrás mis pensamientos nostálgicos,
cargarme de nuevo la mochila y seguir por el caminillo de
más a la derecha, que vuelve hacia el interior, a la
vertiente gironina. Es un sendero ancho, pero en no
muy buen estado, que circula muy cerca de la divisoria, rodeado
de bosque, y va alternando tramos llanos con otros de suave
subida, y alguna que otra fuerte rampa. Algún claro
entre la vegetación permite ver una gran panorámica:
al llegar a la Roca Miquela, se puede divisar gran parte de
la provincia de Girona, desde el Montseny hasta el Canigó
(y por lo tanto buena parte del Pirineo más oriental),
con las poblaciones de Llagostera y Cassà de la Selva
abajo, en el llano.
Al
poco de dejar este mirador privilegiado aparecen en el suelo
roderas de automóvil, y volvemos a encontrar la pista
anterior (2h25'), que ha pasado por la vertiente marítima;
la seguimos hacia la derecha para encontrar, a unos doscientos
metros, otra masía abandonada, Can Cabanyes. En poco
más de cinco minutos aparece a la izquierda un sendero,
no muy visible, por el que se desvía el GR, rodeando
el Puig de Montagut por el este (la pista continúa
derecha hacia la carretera de Sant Grau d'Ardenya, siguiendo
la ladera oeste); un caminillo permite la ascensión
a esta cima de 505m., coronada por el repetidor que se viene
viendo desde hace un buen rato, también con muy buena
vista.
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Desde
el Puig Cadiretes, ya fuera del Empordà, se
tendría que dominar una amplia panorámica,
pero la niebla apenas deja ver el Puig de Montagut,
coronado por una antena
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El
sendero aparece en la carretera GI-V-6821 de Llagostera a
Sant Grau (2h40'), que tras pasar por un collado, baja a enlazar
con la de la costa, de Lloret y Tossa a Sant Feliu (la de
las mil curvas, le llaman; no he tenido ocasión de
contarlas). La
seguimos a la izquierda unos cincuenta metros hasta encontrar
un desvío a la derecha, donde por desgracia no todos
los visitantes tienen un sentido muy apropiado de la limpieza.
Es otro ancho camino, apto para turismos, que va ascendiendo
muy suavemente, deja un par de caminos a mano derecha, y alguno
más a la izquierda: el GR sigue siempre el camino principal,
pasa junto al cercano menhir de Can Llach y llega al Pla de
les Pinyaques (2h55'), donde un poste señala hacia
la derecha el camino que asciende en sólo cinco minutos
al cercano Puig de les Cadiretes (518m.). Ahí hay una
placa en memoria de Llibert Carulla, uno de los principales
promotores del GR 92, y podemos gozar, otra vez, de una expléndida
vista, al ser una de las cimas culminantes del itinerario:
por un lado, todo el Massís de l'Ardenya, las Gavarres,
la Vall d'Aro y el Pirineo en último término;
hacia el este, la depresión del Gironès, las
Guilleries, el Collsacabra y el Puigsacalm; hacia el sur,
Tossa y el tramo final de la Costa Brava, el Montnegre y el
Montseny, que ya empiezan a asomar la cabeza; todo ello con
el mar al oeste como telón de fondo… siempre y cuando
el tiempo lo permita, no como hoy, que a duras penas alcanzo
a ver algunas casas cercanas a Tossa.
De
vuelta al Pla de les Pinyaques, la pista empieza a descender,
ya en la comarca de La Selva, hacia el valle de Tossa, que
ya parece cercano, dejando varios caminos a ambos lados. La
señalización del GR se pierde en algún
tramo, pero como hay diversas marcas de pintura durante el
camino, no hay más que seguirlas, ya que en principio
todos los itinerarios señalizados que bajan por aquí
conducen al mismo destino. Al poco se separa uno hacia la
Font dels Trèmols, y en seguida encontramos el menhir
de Montllor. Aquí la pista hace una corta subida y
parece dar la vuelta, pero en seguida gira a la derecha y
vuelve a bajar en dirección a Tossa, dejando otro camino
que se incorpora por la izquierda, y otro a la derecha, un
poco más adelante. Así, haciendo zig-zag y cambiando
a veces de una ladera a otra, llegamos a un doble cruce; en
el primero hay que dejar un camino en mal estado (parece más
bien una trialera) a la derecha; en el siguiente, a pocos
metros, se junta por la izquierda la pista que viene de Sant
Grau; en este cruce llegué a contar hasta nueve señales
de pintura distintas.
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La
Ermita de la Mare de Déu de Gràcia (o
lo que queda de ella), muy cerca de Tossa
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El
GR y la multitud de itinerarios que le acompañan vuelve
a torcer a la derecha hasta la cercana Ermita de la Mare de
Déu de Gràcia (3h30'), en ruinas, situada en
un pequeño collado. Giramos ahora a la izquierda, para
encontrar, antes de la siguiente curva, otro camino que se
desvía hacia el Pla de n'Aromir. Nuevamente cambiamos
de sentido, a la derecha; al fondo, cerca del mar, ya se ve
los edificios de las urbanizaciones cercanas a Tossa, que
ahora queda al otro lado de la montaña. En el siguiente
cruce señalizado, se desvía un camino hacia
Giverola. Nuestra pista tuerce de nuevo a la derecha y pasa
por los Pins del Bisbe, bonito pinar, donde se desvía
una pista a la derecha y volvemos a ver las casas de Tossa.
En
el Coll del Sastre (3h45'), un camino a la izquierda baja
hasta Cala Pola, mientras que la pista vuelve a la derecha,
ahora ya en la última bajada, en la que me cruzo con
varios "todoterrenos" y "quads" de cazadores. Tras un cuarto
de hora empiezan a aparecer las primeras casas, junto a un
cruce de pistas; ahora seguimos la riera a la izquierda, dejamos
un puente de peatones que la cruza frente a un camping (aunque
también se puede ir por la orilla derecha) y en seguida
entramos en terreno asfaltado, ya en las afueras de Tossa
(Urb. Mas Font). Podemos cruzar por el primer puente, frente
a un gran supermercado (C/ Doctor Fleming), y girar a la izquierda
en el segundo cruce (Av. Puerto Rico), o bien continuar riera
abajo hasta el segundo puente y cruzar entonces, para desembocar
en la estación de autobuses, junto a la carretera de
Lloret (4h15'). Vale la pena dedicar un tiempo extra para
visitar el centro de Tossa, las playas y el castillo, pero
como dependo del transporte público, tendré
que dejarlo para la siguiente etapa…
©
Carles Danon enero 2004
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