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ETAPA
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PALAMÓS
- SANT FELIU DE GUÍXOLS
(16,905 Km - 4h 05')
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RESUMEN
ETAPA:
Palamós
(Puerto) - Calonge (C/ Torre Valentina) 40' (Tramo
urbano)
Calonge - Platja d'Aro (Cavall Bernat) 1h10'
Cavall Bernat - Sa Conca 50' (Tramo
urbano)
Sa Conca - Platja Sant Pol (Urb. S'Agaró) 50'
Platja Sant Pol - Sant Feliu (Pg. dels Guixols) 55'
TOTAL
4h 05'
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El
GR 92 continúa atravesando el corazón de la
Costa Brava, pero durante casi toda esta etapa lo hará
sin alejarse prácticamente de los grandes centros turísticos,
como Palamós, Sant Antoni de Calonge, Platja d'Aro
y Sant Feliu. El itinerario está bien señalizado,
y salvo algún punto concreto, está en muy buen
estado. Sigue los largos paseos marítimos y los Camins
de Ronda, aquí muy frecuentados por paseantes y
turistas en general, llegando a estar abarrotados en los meses
de verano. Por ello, esta será sin duda la etapa más
concurrida -y quizá la más urbana- de todo el
sendero. Una opción interesante sería recorrer
únicamente los tramos de los Camins de Ronda
entre Torre Valentina (Sant Antoni de Calonge) y Platja d'Aro,
entre Sa Conca y Sant Pol, y entre esta última playa
y Sant Feliu, dejando los largos paseos marítimos de
Palamós, Sant Antoni y Platja d'Aro para la finalidad
que fueron construidos, es decir, para una tranquila tarde
de paseo.
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Un
largo paseo marítimo recorre el litoral de Palamós
y Sant Antoni de Calonge, hasta poco antes de Torre
Valentina
©
Carles Danon
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Poco
atractivo encontraremos en los primeros tres cuartos de hora
de la etapa. Sin ningún interés especial, la
etapa puede iniciarse perfectamente en Sant Antoni de Calonge,
junto a Torre Valentina. Pero saliendo desde el Pg. del Mar
de Palamós, el GR 92 recorre todo este paseo hacia
el sur, sin apartarse de la playa, y pasa al cabo de 10' ante
el monumento "Palamós a la gent del mar"; justo
después, hay que apartarse un poco a la derecha para
cruzar la Riera d'Aubi, para volver a seguir junto a la playa,
ahora en el municipio de Calonge-Sant Antoni. La verdad, no
hay ninguna diferencia: apartamentos y hoteles a la derecha,
playa a la izquierda y el GR continúa por el Paseo
Marítimo. Un buen rato después, se cruza la
Riera de Calonge por otro puente (30'), acercándonos
ya al final del largo paseo (ahora C/ de Torre Valentina),
donde se inicia por fin el Camí de Ronda (40'),
junto a un bar-restaurante.
En
este corto tramo entre Sant Antoni y Platja d'Aro, el GR pasa
junto a muchas pequeñas y acogedoras (pero normalmente
concurridas) calas y playas. El itinerario no plantea ninguna
dificultad, ni por su recorrido, muy suave, ni por su señalización,
correcta en general. El camino, bien cuidado, discurre entre
el mar y los edificios de las cercanas urbanizaciones, a pocos
metros de altura y con un perfil bastante llano. Hay que dejar
a la izquierda algunos desvíos que bajan a las calas
(Cala Gran, la primera), y a la derecha, el sendero PR-C-116,
que va hacia Platja d'Aro por el interior. No tardamos en
pasar bajo la Torre Valentina (45') antigua torre de vigía,
actualmente de propiedad privada. Aquí había
hasta hace poco unos desprendimientos, provocados al parecer
por la caída de varios árboles, que imposibilitaban
el paso, por lo que había que desviarse hacia el interior,
por el PR, y entrar en la urbanización Torre Valentina.
Por fortuna, estos desperfectos han sido ya reparados (noviembre
2.003).
El
sendero o Camí de Ronda atraviesa la Cala Vermella,
la de Roca Paller y la del Forn; se sale de ésta por
un túnel excavado en la roca, para aparecer en la playa
de Can Cristus, junto a un camping (55'). Atravesamos esta
playa, un poco más larga que las anteriores, para salir
por unas escaleras que suben a un montículo, habilitado
como pequeño mirador. Por otro tramo de escaleras se
baja a una cala pequeñita; unas grandes rocas, al mismo
nivel del mar, la separan de otra más grande, la Platja
de Ses Torretes (si hay mala mar, puede dificultar el paso),
desde donde se puede ver la carretera general (C-31), arriba
a la derecha. Hay dos escaleras; el GR sube por el último
tramo, tras atravesar casi toda la playa, y pasa por un pequeño
túnel. Al poco rato, otro desprendimiento dificulta
el paso: es una bajada corta pero que se puede hacer muy resbaladiza
si está mojada. Hay la opción de volver atrás
unos 50m. para bajar por unas maltrechas escaleras casi hasta
el agua, y continuar atravesando las rocas al lado mismo del
mar para volver poco después al camino. A partir de
aquí ya no hay ninguna otra dificultad, a menos que
el mar haga de las suyas; de hecho, encontré algunos
operarios reparando los destrozos provocados por el temporal
del pasado octubre.
La
siguiente playa que hay que atravesar es la de Cap Roig; se
sale de ella por otro pequeño túnel, para encontrar
la de Belladona (1h10'), ya en el término municipal
de Castell-Platja d'Aro. De los tres tramos de escaleras que
suben hacia la derecha, el GR-Camí de Ronda
sigue el último, encaminándose a la Punta dels
Escuits; pasa sobre otra pequeña cala y baja de nuevo
a la Cala del Pi, para volver a subir otras escaleras, más
largas. Después el camino vuelve a ser llano, pasa
por algún túnel y por unas arcadas sobre la
playa de Sa Cova; las Roques del Xuclador separan ésta
última de la Cala Rovira, más larga que las
anteriores. Al final de ésta, junto a un bar-restaurante,
volvemos a pasar por otros escalones, para salir ya en seguida
a la Platja Gran de Platja d'Aro (1h30'), junto a la
curiosa roca del Cavall Bernat, uno de los símbolos
de la población.
Nos
espera ahora otro largo tramo urbano, principalmente por el
Paseo Marítimo; al poco de empezar a cruzarlo, encontramos
de nuevo el PR-C-116, que viene de Torre Valentina por el
interior, por la C/ Mossèn Jacint Verdaguer, por la
que se llega también a la Oficina de Turismo. Continuamos
junto a la playa, atravesando el centro de la mayor aglomeración
turística de la Costa Brava (es chocante ver las marcas
del GR junto a los rascacielos de apartamentos) hasta que
el río Ridaura nos impide continuar (1h55'). Se ven
los restos de una pasarela peatonal, que de mantenerse en
pie, hubiera podido acortar el camino. Seguimos un corto tramo
del margen derecho del río; al otro lado, un pequeño
bosque de ribera sirve de refugio a las aves acuáticas.
En pocos minutos llegamos a la carretera, único lugar
por donde cruzar el Ridaura. Continuamos hacia la derecha,
y en la primera glorieta empieza la manga del puerto deportivo;
hay que seguir por la carretera hasta el siguiente cruce,
donde finalizan las instalaciones del puerto, enfrente de
una discoteca de gran renombre. Aquí volveremos hacia
el litoral, por la C/ Punta Prima, a la izquierda, siguiendo
por el puerto deportivo, dejando una calle a la derecha, hasta
que, al llegar a la Punta Prima, se acaba el asfalto (2h20'),
las instalaciones del puerto y, de paso (ˇpor fin, menuda
tortura!) la zona seguramente más urbana de todo el
GR.
El
sendero se adentra por unos pequeños escalones en un
pinar, tras el cual se oculta la Platja de Sa Conca; bastante
larga, tiene que cruzarse entera por la arena, hasta encontrar
unas escaleras en la otra punta (2h30'). Aquí se inicia
el Camí de Ronda de S'Agaró, reformado
recientemente y convertido en un hermoso paseo; como siempre,
el mar rompiendo sobre las rocas, sobre las diminutas calas,
a la izquierda, y unas mansiones a la derecha que me hacen
dudar si, por algún misterio, no he ido a parar a Pedralbes,
la Moraleja o Beverly Hills. S'Agaró tiene fama -y
muy merecida- de ser la urbanización más lujosa
de toda la Costa Brava, y el Camí de Ronda que
la recorre por su fachada marítima no se queda corto;
pero en algún tramo, dentro de los terrenos privados,
la maleza y las ramas secas de los pinos retorcidos por el
viento se convierten en un auténtico polvorín.
Una amplia plazoleta, más o menos a mitad del camino,
se ha convertido en punto de reunión y descanso de
los numerosos paseantes (2h35').
Al
pasar la Punta d'en Pau, hay una bonita vista sobre la playa
y la bahía de Sant Pol. Al entrar en la playa (3h10'),
para seguir el paseo hacia el sur, hay al otro lado un par
de garitas de seguridad que vigilan el acceso a S'Agaró
y a un conocido hotel, no apto para mis posibilidades económicas.
Seguramente coincidí con algún "pez gordo",
porque vi muchos policías de todos los colores… y alguno
me miró con no muy buena cara.
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..Entre
Sant Pol y Sant Feliu, el GR va alternando tramos urbanos
con esplendidos bosques y paisajes marítimos.
©
Carles Danon
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Diez
minutos tardamos en atravesar la playa de Sant Pol, ya en
término de Sant Feliu, donde nace el PR C-110 a Santa
Cristina d'Aro. Al llegar a la otra punta se sigue un centenar
de metros la carretera de Sant Feliu hasta que en seguida
el Camí de Ronda se mete por el bosque, a la
izquierda, por una zona bastante edificada; baja por unas
escaleras hasta aparecer unos metros sobre el mar, como para
evitar un bloque de apartamentos, y tras una corta cuesta
vuelve a aparecer en la carretera, en un puente sobre Cala
Maset, rodeada por alcantilados. Tras cruzar el puente, el
GR vuelve a desviarse a la izquierda, por otro caminillo entre
el bosque y las rocas, vuelve a acercarse al mar y vuelve
a salir a la misma carretera, unos metros más adelante.
Se sigue ésta otra vez a la izquierda, y a unos doscientos
metros, se repite la misma operación: sendero a la
izquierda, baja para sortear unos edificios y tocar las rocas
sobre el mar, y vuelve otra vez a la carretera, para desviarse
en seguida por otro sendero a la izquierda. Este sector de
la costa es interesante, pero por las constantes subidas y
bajadas a la misma carretera puede llegar a hacerse pesado;
una opción más corta (pero menos "auténtica")
sería prescindir de estos cortos tramos de Camí
de Ronda, siguiendo por el asfalto hasta llegar a este último
desvío, en una pronunciada curva a la derecha.
Aquí
el camino vuelve a internarse en el bosque, sin dejar de ver
el mar ni los edificios. Al poco llega a un callejón
sin salida de una urbanización, pero sigue por la costa,
rodea la valla de unos apartamentos y asciende al Cap de Mort
(3h40'), por unos escalones a mano izquierda al final de una
cuesta. Hay otra calle pero el GR no la sigue sino que se
mete en un estrecho pasillo, bajando entre dos altos muros,
en dirección al mar; a la salida, el paisaje cambia
radicalmente: las casas han quedado arriba y el camino, ahora
llano durante un buen rato, pasa de nuevo junto al mar, rodeado
de pinos. Curiosamente, en los árboles hay diferentes
pinturas de señalización, pero las rojas y blancas
parecen haber desaparecido. Sobre la Cala Ametller, hay un
cruce un poco confuso; un camino a la derecha sube hacia la
urbanización, pero seguimos siempre la línea
de la costa hasta acercarnos a la Punta de ses Sofreres, pasando
junto a la vía ferrata de la Cala del Molí.
Unas
escaleras al final de la subida conducen a la urbanización
(C/ Sicilia), ya en las afueras de Sant Feliu (3h50'). Volvemos
a bajar por unas escaleras a la izquierda, rodeando otro grupo
de edificios, unos metros por encima del mar; desde este punto
ya es bien visible la bahía de Sant Feliu, el puerto
y más hacia el interior, el Massís de l'Ardenya,
próximo destino del GR 92, en la siguiente etapa. Aparecemos
en una plazoleta, y detrás de ésta, de nuevo
encontramos la carretera de Sant Pol. Ahora la seguimos unos
100m., y bajamos por otras escaleras a la izquierda (C/ del
Sud); al llegar frente a las instalaciones del puerto, por
un callejón a la derecha (C/ Guardiola), volvemos a
la carretera, que tras bajar al puerto (C/ Colon), desemboca
por fin en el tranquilo Passeig dels Guíxols, en pleno
centro de Sant Feliu (4h05'). Después de una etapa
así, se agradece la sombra de los enormes plátanos.
Mientras espero el autobús de la Sarfa, incluso me
permito el lujo de pegarme un remojón en la playa…
de rodillas para abajo, lógicamente.
©
Carles Danon diciembre 2003
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