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Efecto Föhn Ramón
Pascual Berghaenel El texto
forma parte de nuestro cuaderno "clima
y meteorologia de las montañas"
Aunque
el nombre genérico actualmente utilizado es de origen alemán,
pues fueron los Alpes la primera cordillera en la que se estudió
a fondo este fenómeno, el término proviene del latín
favonius, favorable, haciendo referencia este vocablo a la suavización
de las condiciones invernales que desde antiguo se constató en
la vertiente norte de dicha cordillera cuando soplaban vientos del W
o SW sobre la misma. El aire
húmedo que desde un determinado nivel sube por la vertiente de
barlovento de un macizo o cordillera se enfría por expansión
generando entonces, si hay suficiente humedad disponible, nubes y en
su caso precipitaciones en esta vertiente (condensación por ascenso
orográfico). Cuando el aire baja por la vertiente de sotavento,
en forma de viento turbulento y mucho más seco (con valores de
humedad relativa inferiores en ocasiones al 20%), pues ha perdido parte
del vapor de agua que contenía en el proceso de precipitación,
se calienta por compresión a un ritmo más grande que el
de enfriamiento en el ascenso y llega al mismo nivel inicial a una temperatura
notablemente más alta.
Este ascenso
brusco de la temperatura (que puede ser de 5 a 10 ºC en pocos minutos)
puede establecer condiciones propicias para los deshielos rápidos,
caídas de piedras o hielo y desestabilizar el manto nivoso provocando
un incremento en el riesgo de desencadenamiento de aludes, tanto en
invierno como en primavera. Un viento fuerte (40 o 50 km/h) con una
temperatura anormalmente alta de madrugada son síntomas inequívocos
de efecto Föhn. Los vientos
asociados a este efecto (vientos Föhn) reciben diferentes nombres
en las diferentes cordilleras o zonas donde son frecuentes. El viento
Sur en la Cordillera Cantábrica y el Fogony en el Pirineo Occidental
catalán son algunos ejemplos peninsulares de ellos, en el primer
caso con un régimen de vientos general de componente Sur como
su nombre indica y en el segundo con predominio de la componente Norte.
Los vientos Zonda en los Andes argentinos, o el Chinook de las Montañas
Rocosas son otros más lejanos de la multitud de denominaciones
que reciben estos vientos en el planeta. © Ramón Pascual Berghaenel
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