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Los
cursos de agua del Pirineo han sido utilizados para el transporte de madera
desde la antigüedad.
Dos
eran los sistemas utilizados en estas labores, el barranqueo y las almadías.
Ambos se complementaban, el primero en los barrancos y cursos altos de
los ríos ; el segundo desde donde el río era viable para que navegasen
las almadías. El nombre almadía viene del árabe "Al-madiya" y significa
barca. Aquí entendemos almadía como el conjunto de varias balsas de troncos
entrelazados que, unidas entre sí longitudinalmente, permiten la navegabilidad
por los tortuosos cauces de los ríos pirenaicos. No se utiliza ningún
metal en su montaje, este se realiza, exclusivamente, con vergas de avellano
que son pasadas a través de orificios practicados en los troncos. De esta
forma la larga superficie que ocupa una almadía, que puede tener varios
cuerpos, le proporciona una flexibilidad que le permite afrontar las curvas
de los ríos y los saltos de agua con independencia de un cuerpo respecto
de otro. Para su conducción se utilizan 2 remos, uno delante y otro detrás
llamado "codero".
Los
ríos Aragón-Subordán, Veral, Esca e Irati, corren perpendiculares a la
cordillera formando profundos valles, sus aguas llegan al río Aragón,
que las conduce al Ebro . Este era el itinerario que podían recorrer los
almadieros del Pirineo Occidental. Tortosa, a la que llegaban con los
pedidos de la Armada Real, era su destino más lejano.
EL
COMERCIO DE LA MADERA
POR EL RIO ARAGÓN
EN LA EDAD MEDIA
Durante
los siglos XIV y XV fueron los aragoneses de los Valles de Ansó y Echo
los que bajaron las maderas de sus bosques aprovechando estos cursos fluviales.
Las
almadías aragonesas llegaban al Reino de Navarra a través de Sangüesa.
Esta ciudad se convirtió en un importante centro comercial maderero. El
peaje estaba reglamentado pero la realidad es que al paso de los almadieros
todos intentaban sacar provecho : señoríos, municipios, etc., esto encarecía
el producto. Estos problemas fueron una constante y originaron muchos
pleitos y reclamaciones.
PRIVILEGIOS
Y CONTROL
DEL COMERCIO MADERERO
EN LOS S. XVI Y XVII.
En el S. XVI se produjo la incorporación del Reino de Navarra
al de Castilla. Esta nueva situación política facilitó las relaciones
comerciales madereras. La construcción naval, las fortificaciones militares
del Pirineo y las obras civiles activaron la demanda. Los hombres del
Renacimiento potenciaron el transporte fluvial conscientes de su importancia
e innovación.
Es
en este siglo cuando los chesos controlaron este comercio por el río Aragón,
propiciado en parte por Fernando el Católico que, en 1515, suprimió los
señoríos o peajes que cobraban los nobles navarros a los almadieros de
Echo por cruzar sus tierras El comercio maderero, en el siglo XVII, continúa
controlado por los chesos, aunque los roncaleses empiezan a explotar sus
bosques y sus almadías empiezan a descender por el río Esca.
AUGE
DE LOS NAVARROS
EN EL COMERCIO MADERERO
Es en el Siglo XVIII cuando los navarros empiezan a bajar madera por el
río Irati. En las transaciones formalizadas en Sangüesa siguen apareciendo
aragoneses, pero estos han perdido el control del comercio y por primera
vez es un roncalés, Pedro Vicente de Gambra, el mayor comerciante y almadiero
de la zona.
La
demanda sigue creciendo en este siglo y es la mejor época para el comercio
almadiero por el río Aragón. Se precisan buenas maderas para el Canal
Imperial, el Canal de Tauste y para la construcción naval.
Los
problemas de los almadieros continuaron siendo los mismos: el pago de
impuestos. Los chesos defendían los derechos de libre tránsito que les
había concedido el Rey Católico y de los que también gozaban, por motivos
históricos, los roncaleses.
En
el s. XIX el comercio maderero por el rio Aragón decrece notablemente.
La Guerra de la Independencia y las sucesivas Guerras Carlistas fueron
la causa. Prácticamente desaparecen los aragoneses del panorama almadiero.
La
situación del S. XVI se ha invertido, ahora los navarros son los que monopolizan
el comercio maderero por el río Aragón.
DECADENCIA
DEL TRANSPORTE ALMADIERO
En
el Siglo XX, al construirse las carreteras que unían el Valle del Roncal
con la que comunicaba Jaca con Pamplona, se inició el transporte terrestre
de madera, primero en carreta y posteriormente en camión. Esta modalidad
va a convivir, hasta los años 50, con el tradicional sistema de almadías.
Las
almadías coexistieron con los camiones madereros porque aún continuaban
siendo rentables. Su final llegó con la fiebre de la construcción masiva
de embalses por la geografía peninsular que harían imposible esta actividad.
En Burgui aún recuerdan los veteranos el paso de la última almadía en
la primavera de 1952 cuando el embalse de Yesa estaba a punto de cerrarse.
© Juan
García (texto)
febrero 2001
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