¿quieres participar en nuestras excursiones y actividades?
<<Madrid

Nuestra travesía de Cuerda Larga
Verónica García

(aficionado a la montaña)

 
...
..
Viendo que se nos acercaba una nube muy sospechosa, nos preparamos para continuar subiendo y bajando los siguientes cerros y collados que nos quedaban, ...
  ..

7-IX-02: Habiendo dejado un coche en el Puerto de la Morcuera, volvimos pasando por Rascafría al Puerto de Navacerrada para empezar nuestra particular subida a la Cuerda Larga. El primer escalón hasta la Bola del Mundo sirve de calentamiento y también para empezar a poner a prueba la resistencia de nuestros pulmones, prueba que si superas el segundo escalón, el Cerro de Valdemartín, sin quedarte sin aire (que paradójicamente es lo que más abunda en la montaña...), te puedes considerar un Primera de serie.
Con la siguiente bajada, recuperas fuerzas, a la vez que pones a prueba ahora los “muelles y frenos”.
Después de subir Las Cabezas de Hierro, decidimos parar a comer, ¡que con tanto gasto de energía, el hambre abunda!. No falta de nada: jamón, vinito y hasta una mezcla de espaguetis y barritas energéticas. Más que suficiente para pasar un rato agradable y de risas acompañados de gran cantidad de diminutas mariquitas que campan a sus anchas entre la comida y nuestras ropas y también de unas sorprendentes vistas de La Pedriza. Sorprendentes porque la verdad nunca había visto desde lo alto esos picos y formas peculiares que la caracterizan.

Viendo que se nos acercaba una nube muy sospechosa, nos preparamos para continuar subiendo y bajando los siguientes cerros y collados que nos quedaban, bromeando de vez en cuando sobre quién podía haber puesto tanta piedra por medio. El buen sentido del humor, creo que es muy importante para hacer frente a esos tramos que pueden resultarte particularmente un poco más durillos. Y desde luego que las personas que me acompañaban no carecían de él en absoluto, por lo que me ayudaron bastante.

Finalmente, al llegar al Puerto de la Morcuera, empezó a chispear. Mientras tomamos algo (fruta, ese vino que quedaba por acabar...) antes de volver al Puerto de Navacerrada a recoger los otros coches, comentamos el panorama tan antinatural que ofrecía el edificio abandonado que teníamos enfrente (al parecer, un antiguo hotel sin terminar).

Ha sido un día perfecto para realizar esta ruta: el tiempo y la temperatura han acompañado y si encima coincide que vas con tan buena gente con la que tuve la oportunidad de ir, se convierte en un día y una experiencia digna de comentar, y por supuesto, recordar.

© Verónica García
septiembre 2002