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Este relato forma parte de una serie de más de 50 en los que Julián OLIVERA MARTIN recoge una parte de sus acctividades montañeras Ver relatos publicados>>
A mi sobrino Guillermo Amores, que comparte conmigo el amor a la montaña: son las últimas de las miles de palabras que le he dedicado.
Desde la terraza de mi vivienda de COLLADO-VILLALBA, contemplo, con inevitable melancolía, dos macizos del Sistema Central de la Península Ibérica claramente diferenciados por sus edades geológicas: GUADARRAMA, cuya vejez se denuncia en su morfología aplanada – yo llamo a estas sierras “paquidérmicas” porque me recuerdan los lomos de esos poderosos animales- , y LA PEDRIZA, mucho más joven como proclaman los dibujados perfiles de torreones y monolitos – a estas serranías las llamo “góticas”-. Disfruto en esta terraza de un mirador privilegiado, con un abanico visual que abarca desde LAS TRES PEÑOTAS, por el Oeste, al YELMO de LA PEDRIZA, por el Este…… ¡ un fantástico horizonte que, dado el irreparable destrozo causado por la especulación urbanística en este anchuroso Valle de Guadarrama, me parece en verdad increíble!. No creo exagerada esta incredulidad si digo que mi vista abarca los siguientes picos, cuerdas y collados: las TRES PEÑOTAS, el collado de CERROMALEJO, la PEÑA DEL AGUOIA; el alargado cuello de MARICHIVA, detrás del que se ven la PEÑA DEL OSO, la PINAREJA y el MONTON DE TRIGO; el pico de MAJALASNA y otros dos de los SIETE PICOS (los cuatro restantes se ocultan tras el cerro del TERLEGRAFO, una apaisada colina que se levanta muy próxima a mi observatorio); siguen las GUARRAMAS, la MALICIOSA, las CABEZAS DE HIERRO, desde las cuales la CUERDA LARGA se estira hasta el ASOMATE DE HOYOS; aquí ensamblan GUADARRAMA y LA PEDRIZA y ésta se funde en aquella con su pico más elevado, el ALTO DE MATASANOS; en estos dos nombres quedan bien expresadas las citadas edades geológicas: el aplanado ASOMATE DE HOYOS, guadarramero, y el picudo ALTO DE MATASANOS, pedrizeño. Pero sigamos: LA PEDRIZA se me ofrece en su totalidad, con LAS TORRES, LAS BUITRERAS, LA ESFINGE, EL PAJARO, el YELMO… los collados de LA DEHESILLA, de LA VENTANA… y el circo alto. Y detrás, de LA PEDRIZA, completando el amplísimo y fabuloso arco, asoma su oscura mole LA NAJARRA. Hay que una cuerda de cómico nombre, la SIERRA DE LOS PORRONES, que se despliega por debajo de la CUERDA LARGA, Y ASCIENDE SUAVEMENTE DESDE la pedriza hasta el collado de LAS VACAS, al pie mismo de la MALICIOSA.
Este panorama espléndido, como saben los que aman la Naturaleza, cambia cada día, con las luces innumerables que iluminan el paisaje, con el cielo diáfano o encapotado, con la rica diversidad morfológica de las nubes que navegan sobre las montañas o se enredan entre ellas, con las horas que van del crepúsculo matutino al vespertino. Hay días en los que la nitidez ambiental –en el Alto Aragón los llaman “días sanos”- dibuja con primor los perfiles de los picos, de los collados de las cuerdas, las anfractuosidades y oquedades de faldas, quebradas y circos. Y en las tardes, cuando el sol se ha ocultado, y la luz va con lentitud perdiendo intensidad, cuando la claridad va poco a poco apagándose en el largo crepúsculo vespertino, los volúmenes se oscurecen y sólo queda el soberbio perfil de las líneas de las altas cumbres, cuerdas y collados, dibujándose contra el cielo velado por los más delicados tonos de color, opalinos, nacarados….¡ un auténtico lujo visual!.
El pico central de ese enorme abanico entre las TRES PEÑOTAS y EL YELMO, es LA MALICIOSA. Es el más próximo a mi observatorio y es como si todo el escenario orográfico pivotase sobre él. En los días en los que escribo estas notas- finales de Agosto de 2005- se cumplen diez años desde aquel 30 de agosto de 1995 en que con mi nieto Pablo y otras cuatro personas, subimos por la BARRANCA a esta MALICIOSA cuya fachada meridional - la que yo ahora contemplo- es una de las vistas más bellas de todo el macizo de GUADARRAMA, un perfecto diedro. Aquella ascensión fue mi montañero “canto del cisne”: ese día, sin yo saberlo, estaba pisando mi última cumbre. Porque dos días después, empezando Septiembre, me golpeaba el artritismo reumatoideo…. ¡ y adiós para siempre al mundo de la montaña!.
Pero nos queda el recuerdo. Sin memoria no habría vida humana. La memoria alimenta, cohesiona y estructura nuestras vidas, y gracias a ella. Los individuaos somos entes biográficos y la historia pone referencias, presta sentido, establece conexiones, ensambla períodos, en lo que sin ella seria un Tiempo amorfo y caótico.
Uno de mis compañeros en esta actividad, JOSE ANTONIO CASTEÑON, pertenecía al club “Cumbres”, que tenía un modesto local en el puerto de Navacerrada. Un día que regresábamos al puerto –frecuentado lugar de excursiones guadarrameñas- me llevo CASTEÑON a ese local para que conociese a uno de los más veteranos montañeros madrileños: SILVINO. Tenía ya muchos años y hablando de sus buenos tiempos juveniles, me enseño una vieja foto (sobre la que se había puesto ya “el tiempo amarillo”) en la que SILVINO, acompañado por el conocido humorista y montañero ENRIQUE HERREROS estaba en la cima del NARANJO DE BULNES…. ¡el 18 de Julio de 1936! ¡el mismo día en el que comenzó aquella incivil contienda entre españoles!.
Siempre me parecieron LOS SIETE PICOS un caso curioso de la orografía guadarrameña. Seis de ellos se encuentran agrupados y casi pegados, con diferencias de altitud inapreciables. Y el Séptimo se descuelga de sus hermanos, alejándose hacia el Oeste; siendo el de menor altitud y despegado del conjunto tan unitario que forman los otros seis, es el único que tiene topónimo propio, aparte del nombre colectivo que incluye a los siete; este topónimo es el de MAJALASNA, y junto al Pico se despliega una deliciosa pradera que lleva su mismo nombre. Los SIETE Picos están flanqueados por dos conocidas sendas: el CAMINO SMITH, la más famosa, circula al Norte de los mismos, entre el puerto de NAVACERRADA y el de LA FUENFRIA (*); es sendero cómodo, accesible para cualquier paseante. La otra senda, que se descuelga al Sur del Macizo, lleva el nombre del gran humorista y excelente montañero que ya he citado: la SENDA HERREROS; este sendero es más enrevesado y tienes pequeñas complicaciones, no para un montañero, pero sí para caminantes que se metan en él creyendo que es como el CAMINO SMITH.
La SIERRA DE GREDOS es la más interesante entre las que se agrupan bajo la denominación colectiva de SISTEMA CENTRAL. Tiene un soberbio circo con una laguna; a este circo se asoma el Pico ALMANZOR, que con sus 2592 metros es el “techo” del SISTEMA CENTRAL. Otros picos de altivo gálibo son el AMEAL DE PABLO, la PEÑA GALANA, el MOREZON, LOS HERMANITOS…y más alejados, LOS GALAYOS, LA MIRA DE GREDOS… Es un Macizo con monolitos, agujas, torreones, grandes canchales, formidables barrancos, con la plural morfología de un fascinante mundo mineral.
En el gran circo, junto a la cabecera de la laguna, hay un magnífico refugio, cuyo encargado, hace varios años era MIGUEL ANGEL VIDAL, hijo de mi amigo ENRIQUE. Mi amigo ANGEL GRECIANO y yo fuimos a GREDOS y encontramos allí, en el refugio, a ENRIQUE. Los tres subimos al ALMANZOR acompañados por el perro que MIGUEL ANGEL tenía en el refugio, cruce de pastor alemán con mastín; el nombre del perro lo había elegido su dueño –que ha hecho montaña y escalada en los más importantes sistemas orográficos- en la toponimia himalaya: “RUPAL”. Como la ascensión al ALMANZOR que hicimos ENRIQUE, ANGEL y yo la relataré con detalle en su momento, sólo quiero recordar ahora a ese magnifico animal que nos acompañó; durante las nueve o diez horas que estuvimos fuera del refugio, el perro se dedicó a perseguir a las cabras salvajes –“ capra hispánica”- que abundan en aquellos riscos y canchales, un mundo idóneo para ellas; innecesario decir que esas persecuciones fueron inútiles, pues una y otra vez las cabras escapaban ágilmente trepando por roquedos inaccesibles para el perro; este llegó al refugio con un tremendo agotamiento y MIGUEL le regañaba por la ingenuidad de sus intentos. Ingenuo es, en efecto, querer alcanzar a unas cabras que escalan los canchos, algunos casi verticales, con una potencia y una seguridad pasmosas; así que el inocente perro regresó, y aquí el dicho viene tan oportuno que se hace literal, ¡ con el rabo entre las patas!.
Otro recuerdo de GREDOS es el día en el que regresaba yo sólo desde el refugio a la plataforma, y al llegar a los BARRERONES me encontré con una cabra junto a su cría; estaban muy cerca, a unos cinco metros, una proximidad increíble que me permitió apreciar perfectamente a estos animales: la aparatosa cornamenta, los ojos claros muy saltones, el recio cuerpo y las patas bien firmes. Yo estaba asombrado de que no huyesen y no me movía para evitarlo y poder seguir contemplándolas; llevaba en la mochila la máquina fotográfica y sentía vivos deseos de sacarla para recoger una imagen que tenía encandilada mi atención, pero no me atreví para no espantar a las cabras. Así estuve, paralizado, unos diez minutos, cuando la madre y su cría, sin prisas, se fueron alejando lentamente.
Dejo GREDOS y me voy con mis recuerdos a SOMOSIERRA. “Tierra de Fuego” organizó una larga e interesante marcha entre el PUERTO DE SOMOSIERRA (1.444 metros) y el PUERTO DE NAVAFRIA (1773 metros). Nos dieron a los participantes un gráfico en el que figuraba la distancia entre ambos puertos, 32 kilómetros, y los puntos reseñables de esa cuerda que circula entre las provincias de Madrid y Segovia; he aquí los nombres y las altitudes de las cotas intermedias entre los citados puertos: COLADIZOS (1.834 m), PEÑA QUEMADA (1.832 m), RELIQUIAS (1.957 m) y REAJ0 ALTO (2.105 m). Collados intermedios: LA ACEBEDA (1.686 m), ARCONES (1.742 m) y LINERA (1.834 m). Salimos del PUERTO DE SOMOSIERRA a las 10`15 de la mañana, y yo llegué al PUERTO DE NAVAFRIA A LAS 6`15 de la tarde. En una marcha tan larga el grupo se dispersó bastante. Yo tardé ocho horas, con breves descansos para comer algo, que sumaron media hora. 32 kms subiendo y bajando, a veces llaneando; si se suman los desniveles remontados, calculo que el total arrojará entre 800 y 900 metros. Una marcha realmente dura que podemos calificar, con las cifras anteriores, de “rompepiernas” (en el Alto Aragón se llaman “calcetinadas”). Los organizadores de la marcha marcaron desde el PUERTO DE SOMOSIERRA hasta el COLLADO DE LA ACEVEDA, un ritmo muy vivo, par mí excesivo en el mundo de la montaña, pero quizá necesario en este caso para alcanzar la meta antes de anochecer.
Se fijaron dos o tres puntos para retirarse descendiendo por la vertiente más cómoda, la segoviana, creo que a PRADENA y ARCONES; por allí tuvo que ir al regreso el autobús para recoger a los participantes que abandonaron; seis u ocho personas, todas jóvenes, no acostumbradas al duro mundo de la montaña. Cito esta marcha porque yo era el más veterano del grupo, con 71 años; se celebró el 25 de Septiembre de 1994. La terminé muy cansado, por supuesto, pero sin agotamiento. También acabó, por tener como yo experiencia montañera, mi buen amigo LUIS ROMERO. Termino el recuerdo de esta larga y dura marcha, con una nota que tomé: unos centenares de metros al Oeste de la cota de RELIQUIAS, asomándose a la meseta segoviana, ví una cruz de madera con una chapa verde en su base que decía: “CRUZ DE RELIQUIAS -1964 METROS- SE CITA EN EL LIBRO DE MONTERIA DE ALFONSO XI –SIGLO XIV”
El Oeste y el Norte de la provincia madrileña son montañas que la separan de Avila y Segovia, con cuyas provincias se comunica por los puertos de LA CRUZ VERDE, EL LEON, NAVACERRADA y SOMOSIERRA. El Nordeste es también montañoso y allí se encuentra el rincón más escondido y aislado, y por eso mismo, el mejor conservado ecológicamente. Los pueblos más recónditos son LA HIRUELA Y PUEBLA DE LA SIERRA; este último metido en un circo, limita por el Este con Guadalajara, de cuya provincia está separado por un alto cordal con los Picos de LA TORNERA Y CENTENERA, frente a los cuales, al Oeste del pueblo, se alza una de las elevaciones más interesantes de esta región, la PEÑA DE LA CABRA. PUEBALDE LA SIERRA es el núcleo de población más aislado de la provincia madrileña; un pueblo al que le van bien los calificativos de recóndito y escondido; rodeado de altas montañas, tiene solo dos comunicaciones con su entorno nada sencillas: por un puerto de duros repechos, el de PRADENA, y a través de un largo barranco que desemboca en EL ATAZAR. En esta rinconada Nordeste hay otros pueblos mejor comunicados, como PRADENA DE LA SIERRA y MONTEJO con su famoso hayedo, un paraje natural de gran interés donde nace el río JARAMA. Por encima del hayedo se levanta uno de los Picos más atractivos de esta Sierra, EL CERRON, frente al cual se alza el PICO del LOBO, en el que creo –no estoy seguro- confluyen las provincias de Madrid, Segovia y Guadalajara.
Durante los primeros ocho meses de 1995 –ya dije antes que en Septiembre me cayó el “chinazo” del artritismo- hice Picos que voy a reseñar, aunque algunos están fuera de ese Sistema CENTRAL al que dedico esta nostálgica memoria. Lo haré sin comentarios, por orden cronológico y citando sólo el nombre de los Picos y la fecha:
Estos folios, con cuya escritura me he divertido, amenizando mi estancia veraniega en COLLADO-VILLALBA, pretenden también compensar al SISTEMA CENTRAL de la escasa atención que le he dedicado: solo 2 relatos- GREDOS Y MALICIOSA- de los 52 que tengo escritos; de los 50 restantes, uno está dedicado a las serranías malagueñas y 49 a los PIRINEOS. El reparto deja bien clara mi pasión pirenaica. Pero todas las montañas, también las de altitudes modestas, incluso colinas, cerros y oteros, tienen su interés, su atractivo, su encanto. Ahora, a mis 82 años, sólo me quedan los recuerdos; aunque teñidos de melancolía; también me confortan y acompañan en la vejez. Julián Olivera * La actual señalización del camino Smith le hace pasar por collado Ventoso, sin llegar a la Fuenfría
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