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Para
diseñar una ruta
Esta
es una breve lista de consejos para que una persona con conocimientos
básicos de orientación (similares a los que se reflejan
en el cuaderno
nº 1 de andarines) pueda diseñar una ruta o elegir
entre rutas de las que tiene información según circunstancias
como el tiempo disponible, la climatología o el nivel de
dificultad que cada cual está dispuesto a asumir:
1
Material: El material básico para diseñar una
ruta es el mapa topográfico. De hecho es posible trazar
el recorrido de una excursión sin ninguna otra información
ya que sabiendo interpretar el mapa se puede uno hacer una idea
(aunque poco precisa) del nivel de dificultad de la marcha por
el desnivel acumulado de los caminos, las pendientes que hay que
salvar, el tipo de caminos y la distancia que hay que recorrer.
Esta información a veces no es suficiente, por ejemplo,
si vemos en el mapa un camino que atraviesa un terreno poblado
por monte bajo, nos podemos encontrar un buen camino que nos proporcione
una aromática travesía por el lugar, pero también
podemos encontrarnos con que el camino esté en desuso y
se encuentre invadido por los matorrales o que incluso haya desaparecido
en algunos tramos, esto se convertiría en un contratiempo
pues, sin camino por el monte bajo, emplearíamos varias
horas en recorrer pocos kilómetros. También nos
puede suceder que nos encontremos una verja de una finca privada
que no aparece como tal en el mapa y no podamos seguir la ruta
diseñada. Por esto y otros motivos toda información
adicional es valiosa y ésta información adicional
la obtendremos de forma muy heterogénea: mapas de ediciones
excursionistas (que ponen más hincapié en los caminos),
guías de excursiones, artículos de revistas, horarios
de transportes, información de internet y, por supuesto,
testimonios de otras personas.
2)
Consultas: Para hacer las excursiones y conocer mejor el lugar
visitado lo mejor es consultar tres veces: antes, durante y después
de la excursión. Antes hay que consultar para la planificación,
durante la excursión hay que hacerlo sobre el mapa y después
hay que consultar sobre lo que durante la marcha nos ha llamado
la atención y no aparecía (o hemos pasado por alto)
en la información de la que previamente disponíamos.
3)
De una ruta surge otra: Es sabido que la misma ruta puede
ofrecernos aspectos muy diferentes según la época
del año, por eso es conveniente visitar el mismo lugar
en distintas fechas. Lo que aquí recomendamos es que al
repetir rutas, siempre que sea posible, no se repita el recorrido
de forma idéntica a la anterior, sino que se le incluya
alguna variante. Para hacerlo nos puede ayudar el consejo anterior
así como tomar notas sobre el terreno de las bifurcaciones
de caminos que hemos encontrado durante el trayecto. Siguiendo
esta pauta repetidas veces acabaremos conociendo mejor el lugar
que repitiendo varias veces la excursión por la misma ruta.
4)
Caminos a elegir: Aunque en la leyenda de los mapas aparezcan
con clasificaciones como caminos de herradura, sendas, vías
pecuarias, pistas forestales, etc..., esto nos dice poco sobre
su nivel de dificultad. Incluso los GR, que están trazados
con la intención de ser accesibles para la gran mayoría
de la gente, tienen algunas variantes para los que se requiere
más nivel de preparación. En principio, para nuestro
propósito nos sirve todo tipo de caminos, incluso en ocasiones
tendremos que realizar algún tramo sin camino alguno, esto
último debe evitarse salvo que no tengamos más remedio
que hacerlo. Las carreteras son el peor camino para los senderistas.
Para todo lo que no sean paseos urbanos debemos evitar el asfalto
salvo que no exista ninguna otra posibilidad. Si es así
se recomienda utilizar la carretera solo en trayectos cortos y
buscando todo el tiempo que permanezcamos en ella cualquier forma
de evitarla saliendo del asfalto lo antes posible. Recordemos
mientras andamos por la carretera (por la izquierda, naturalmente),
y sobre todo si ésta carece de arcén, que las señales
de tráfico que limitan la velocidad para algunos conductores
no son más que unos círculos rojos con un número
en el centro que de forma ornamental instala la Dirección
General de Tráfico antes de cada curva.
5)
Alojamientos: Nos referimos a los que hay en el camino, no
en zonas pobladas, es decir, mayormente a los refugios que hay
que tener en cuenta a la hora de diseñar un recorrido de
dos o más días. El que aparezcan en el mapa no nos
dice nada de su capacidad ni de su estado. Para esto tendremos
que buscar la información actualizada en las correspondientes
federaciones, en guías y por internet. Para el caso de
los refugios vigilados siempre tendremos un teléfono para
preguntar y, en su caso, reservar una pernocta. En el caso de
que sea un refugio no vigilado nos es más difícil
encontrar información pudiendo encontrarnos la sorpresa
de encontrarlo en ruinas. En este último caso y aunque
el derecho a acampar está muy limitado, como está
permitido en un radio de 100 metros alrededor del refugio en caso
de que este esté ocupado, podemos interpretar que también
lo está en caso de que el refugio sea inhabitable. Recordemos
también que este tipo de acampadas es solo para las pernoctas.
También podemos usar para las pernoctas instalaciones ganaderas
en desuso y otro tipo de chozas y cabañas.
6)
Escoger objetivos: Esto es en lo que consiste principalmente
el arte de diseñar las rutas. Se trata de cómo combinar
los lugares que hemos decidido visitar dentro de un mismo recorrido.
Es recomendable no pretender abarcar demasiados objetivos en un
mismo recorrido, sobre todo si la excursión es entre dos
localidades y tenemos un horario que cumplir. Asimismo se recomienda
flexibilidad en los trazados, marcando objetivos adicionales y
opcionales por si el tiempo nos permite alargar la marcha. Dicho
de otra forma: hay que calcular el tiempo siempre por exceso pensando
posibles tramos adicionales si éste nos sobra. En el caso
de que nuestro punto de origen sea el mismo que de destino es
mejor procurar, siempre que sea posible, que el camino de regreso
no sea desandar el camino andado. Para este caso ponemos un ejemplo:
si nos interesa recorrer una vía verde que discurre por
la falda de unas montañas, subir primero a las montañas
para después descender a la vía verde por donde
regresaremos al punto de origen. Generalizando este consejo: en
las excursiones circulares escoger siempre el camino de regreso
más cómodo que el de ida.
7)
Aprender de nuestros errores: Extraviarnos es lo que nunca
nos debe suceder, pero llegado el caso, una vez salidos del apuro
debemos hacer lo posible por averiguar por qué nos ha sucedido.
A veces, delante del mapa y comprobando el último punto
donde estábamos orientados (o creíamos estarlo)
y el primer punto donde recuperamos la orientación, reconstruir
el camino recorrido se convierte en un rompecabezas. Para resolverlo
debemos hacer ejercicios de memoria intentando recordar todos
los lugares que hemos visto y tratar de localizarlos en el mapa.
Es posible que las imágenes de los lugares donde nos hemos
perdido permanezcan en nuestra memoria más que de los que
vimos por un camino sin pierde, puesto que durante el tiempo de
extravío todos nuestros sentidos han trabajado con intensidad
buscando cualquier referencia para la orientación, incluso
es posible que encontremos algún lugar, desconocido para
nosotros, donde decidamos volver en otra excursión. Si
conseguimos resolver el enigma, esto nos enseñará
mucho para futuras excursiones: no hay bien que por mal no venga.
©
Manuel Villar
Texto extraido del cuadenno de andarines "El
arte de preparar excursiones"
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