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Mirar
los astros
y escuchar a la naturaleza
Pocas
personas ignoran que la estrella Polar nos marca el Norte con
bastante exactitud; pero es menos conocido que la Luna en el inicio
de cada una de sus fases nos marca diferentes puntos cardinales,
pues cada 24 horas pasa por el mismo meridiano con aproximadamente
una hora de diferencia. Por lo que se refiere al Sol ya hemos
hecho referencia, en la página 28, a la posibilidades que
nos ofrece, pero en general se trata de métodos que necesitan
de mayor destreza de la que pueda parecer en principio.
Los
vegetales también nos aportan datos de interés;
en los tocones de los árboles cortados podemos ver que
sus anillos estan más desarrollados en la parte más
soleada y menos en la umbría (en nuestro caso la Norte),
y que el musgo tiende a crecer en las caras más húmedas,
que pueden coincidir con el Norte. Pero como también intervinienen
otros factores, os aconsejamos prudencia a la hora de valorar
estos indicios.
A
pesar de lo antedicho la naturaleza nos hablará si sabemos
prestar atención, y de ese modo, incluso en la lejanía
podremos descubrir el arroyo que nos marca el mapa, aunque esté
seco, atendiendo a la vegetación propia de ribera que se
ha tejido en sus márgenes en mitad de un páramo
casi desértico, o podremos escuchar su canturreo
en una zona boscosa en la que la espesura de la vegetación
nos dificulta la visión. Consideramos que se trata de métodos
propios para personas con alguna experiencia en el medio natural,
y que los pocos familiarizazos con él podrán desarrollar
más con la práctica que con unas vistosas
recetas. Un ejercicio que os recomendamos es levantar croquis
y dibujar paisajes, ya que ello os obligará a prestar atención
a aspectos que de otro modo os podrían pasar desapercibidos.
©
Luis García
Texto extraido de la segunda edición del cuadenno de andarines
Iniciación
a la Orientación
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