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Describimos las subidas a estas lagunas desde la central hidroeléctrica de El Chorro. Para llegar hasta ella hay que ir por la carretera que va de Solana de Ávila (antes llamada "de Bejar") a La Zarza y tomar un desvío a la izquierda. En este desvío nos encontraremos una puerta que lo atraviesa y que posiblemente tenga la tranca echada. No representa un gran problema, pues se puede abrir, aunque en épocas de gran afluencia es posible que encontremos un portero que nos cobre la entrada. Invocando conocidos, o mejor parientes, en Solana quizá podais eludir el pago. El
Chorro-Laguna de El Duque (también conocida como Laguna de
Solana).- Por un camino que sale a la izquierda de la central
de El Chorro empezamos a caminar entre piornos y brezo para llegarnos
al empinado canchal por el que descienden "los tubos" que
serán una referencia clara a lo largo de nuestro recorrido.
El canchal tiene ciertamente una fuerte pendiente; pero para la colocación
de los tubos y su mantenimiento se trazó una senda y en ocasiones
se tallaron escalones en la roca, por lo que la ascensión si
no hay hielo, nieve, humedad, etc. se puede realizar sin mayores problemas,
y ... en menos de una hora.
El Chorro-Lagunas de El Trampal.- Hay que dirigirse a las alambradas que circundan la central de El Chorro y buscar allí una puerta en la parte de la derecha. Por pasillos alambrados y dando un quiebro de noventa grados llegaremos a un puente que cruza la garganta que baja de la Laguna del Duque, y nos deja a la vera del canal que va en dirección noreste. Seguimos el canal hasta que recibe las aguas de la garganta que baja de El Trampal, y allí damos un giro para remontar las aguas y encaminarnos al circo. Tras un trecho de senda despejada, ésta se mete entre piornos, pero poniendo atención, al menos este año -2002- no hay mayores problemas. Pasados los piornos la senda vuelve a despejarse y luego cruza la garganta. A partir de aquí -hogaño 2002- los hitos no están muy claros y hay que seguir las desdibujadas sendas, evitando enriscarnos por los altos, y, también, quedar atrapados en alguno de los paredones que bordean la garganta si es que nos pegamos a ella. Ya cerca de la primera laguna, en el Regajo de los Novillos, volvemos a colocarnos del otro lado de la garganta y tras una pequeña subida accedemos por a la parte izquierda del muro de canteria que la cierra. ©
andarines agosto 2002
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