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Se
sale del área recreativa que hay en el Puente de Navalguijo,
por un cómodo camino que va discurriendo paralelo a la garganta
aunque ésta no nos resulta visible; por eso debéis
estar atentos cuando llegéis al peñasco que enmarca
por la oriilla izquierda el charco del Cenizo, al que recientemente
se le ha dado en llamar La Esmeralda. A unos dos kilómetros y medio del puente, el camino gira hacia La Nava, se aleja de la Garganta y a la derecha podrés ver, algo separada del camino, una zona de frutales, en gran parte manzanos. Si coincidís con la época de la recolección habrá un considerable ajetreo. En esta zona conviene que pongáis un poco de atención, pues una regadera cruza el camino y, para eludir los chracos que se forman a consecuencia de las filtraciones, salen algunas veredas por la parte alta de la regadera que pueden induciros a confusión. Llegando a La Nava hay una zona de rocas con curiosas formas, dar un paseo por allí resulta entretenido, y una vez en La Nava, tras hora y media de camino, acercaros al puente para ver las profundas tajaduras que el agua ha dado en el granito. VEGETACIÓN: Además de los manzanos, en vuestro recorrido encontraréis robles, pinos y algún que otro castaño separado del camino. CARTOGRAFÍA: Cuadrante I de la hoja 577 y cuadrante II de la hoja 576 del I.N.G. © andarines agosto 2000 |
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