CRÓNICA
DE UNA
ASCENSIÓN AL TEIDE (3.718 M)
(PRIMER INTENTO)
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Los
Huevos del Teide y La Fortaleza al fondo
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Día
22 de febrero de 2004,
me levanto muy pronto, son las 7 de la mañana, aún
es de noche, salgo de casa con todo dispuesto para acceder al
Pico del Teide, los días anteriores ha habido una
fuerte borrasca en Tenerife después de unos días
de calima muy densa. Las noticias meteorológicas advierten
de la remisión del mal tiempo por la entrada de un anticiclón,
y así es, porque a medida que aclara el día veo
que el cielo está despejado, aunque alguna nube amenaza
con cubrirlo, pero me despreocupo ya que intuyo que sólo
será mar de nubes a partir de los 2000 metros. Mientras
subo por la carretera TF-4133, que es la de acceso al Parque Nacional
desde Arafo, voy notando como cada vez hace más
frío, el termómetro del coche marca temperatura
exterior de 6 grados y a medida que tomo altitud baja hasta llegar
a 2 grados en el kilómetro 16, faltando 2 kilómetros
para llegar al cruce con la C-824 que me llevará al Teide.
Me detengo un momento para ponerme los guantes y mas abrigo, una
pareja de la Guardia Civil que va en mi misma dirección
para y muy amablemente se preocupa por mi estado, después
de una corta conversación siguen adelante y yo les sigo
a una distancia prudencial. Al llegar al cruce la temperatura
ha bajado hasta 1 grado, por ello, en algunos sitios de la carretera
hay escarcha, sobre todo en los mas resguardados y de más
umbría. No hay tráfico que entorpezca la marcha.
En el kilómetro 28, a la altura de Montaña de
la Crucita, hay tres personas fuera de un coche preparadas
para hacer fotografías del amanecer en el Teide, toco el
claxon y me saludan muy amablemente. La temperatura en la zona
de La Tarta ha bajado a 0.5 grados y cuando voy
por las Cumbres de Güimar el termómetro marca
-1.5 grados y la carretera se ha puesto bastante peligrosa por
la escarcha. Delante de mi circula el coche de la Guardia Civil
que encontré anteriormente, no me queda más remedio
que adelantarles porque van muy despacio. Llego al cruce de El
Portillo, la temperatura se mantiene entre -1.5 y -2 grados,
sólo hay unos cuantos coches aparcados, me imagino que
serán de los trabajadores del restaurante, hoy les espera
un día duro. Veo muy poca nieve en los márgenes
de la carretera y la escarcha se ha ido ya que el día ha
aclarado bastante y los tímidos rayos de sol empiezan a
salir por el horizonte. A partir de Montaña de los Pinos
ya comienza a aparecer la nieve y cuando llego a Las Minas
de San José ya es más abundante, en un momento
estoy en el aparcamiento del acceso a Montaña Blanca,
hay tres coches aparcados, apenas hay sitio para el mío,
pero me las arreglo bien y lo dejo en un sitio seguro, hay bastante
nieve, la pista está completamente cubierta, el paisaje
es espectacular, al frente el Valle de Las Piedras Arrancadas
cubierto de nieve y haciéndolo aún mas impresionante.
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Montaña
Guajara desde Montaña Blanca
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Montaña
Guajara y toda la cordillera que rodea el Parque está
espectacular a esta hora de la mañana, hace bastante frío
aunque el sol dentro de poco aliviará la temperatura. Comienzo
la marcha, estoy a 2350 metros de altitud, las limpias laderas
de Montaña Blanca están completamente cubiertas
de nieve, la pista también, a la derecha Montaña
Rajada (2509 m.), mientras asciendo voy observando a mi derecha
el Valle que parte desde aquí y termina en el Centro de
Visitantes con Montaña de los Tomillos como altura
mas predominante (2222 m.), esta parte del Parque no tiene nieve,
los Riscos de la Fortaleza no dejan de estar presentes
en su lugar con la Cañada de los Guancheros a su
resguardo en la cota de 2050 m. Antes de llegar a la primera curva
de la pista decido irme campo través por la nieve, es un
desconsuelo no hacerlo ya que da gusto hacer travesía con
nieve en este lugar, hay pocas oportunidades en el año
y una es esta, la que tengo hoy, así que no voy a desaprovecharla,
no llevo el calzado adecuado, pero la nieve está en muy
buenas condiciones y caminar por ella es una delicia, he aprovechado
la huella que han dejado otros montañeros que han decidido
subir hoy aquí. En cuanto menos lo espero, después
de rebasar Los Huevos del Teide, que son gigantescas bombas
volcánicas, estoy ya casi en Montaña Blanca
(2650 m.), que no en su cima, sino en la explanada antes
de llegar a ella, si quisiera coronarla tendría que seguir
unos 500 m. por la pista hasta coronarla. Hay una enorme bomba
volcánica solitaria que le calculo unos 6 u 8 metros de
altura, el paisaje es precioso, hace frío y las nubes no
tienen muy buena pinta, pero confío en que no suban hasta
aquí. Estoy a 2600 m., al frente veo Lomo Tieso
y el sendero por el cual debo subir, no se aprecia mucho por la
nieve, pero es un fuerte zigzag salvando un gran desnivel hasta
La Estancia de Los Ingleses (2900 m.), lugar donde se pernoctaba
antiguamente antes de atacar la cima.
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Señales
en el inicio dela subida
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Llegando
a La Estancia de los Ingleses
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En
la Estancia de Los Ingleses
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Voy
directo a Lomo Tieso no sin antes detenerme un poco a
observar una construcción en ruinas y varios carteles indicativos,
uno de ellos indica el sendero número 7, la subida al Teide,
en varios lugares del recorrido puedo encontrarme el mismo número
como recordatorio. Comienzo la subida, la altitud se nota mientras
subo, ya que cada paso dado cuesta un poco más que en altitudes
mas bajas, el cansancio puede hacer mella en el cuerpo, me hidrato
con agua bebiéndola dosificada y en pequeñas cantidades.
Delante de mi va subiendo un individuo muy lento, lleva bastante
peso y sus pasos son muy cortos, detrás de mi ha empezado
a ascender un grupo de 4 montañeros por el corredor que
esta a mi izquierda, van directos a la cima, sin sendero, están
bien equipados con crampones y piolets, aunque uno se esta quedando
muy atrás y le cuesta subir. Yo me lo tomo con paciencia
y cojo un buen ritmo, me encuentro bien, disfruto de lo que hago
y además el día se ha despejado a esta altitud,
el sol pega fuerte y el cielo está muy azul, las nubes
se han quedado abajo. Voy llegando a la Estancia de los Ingleses,
le voy pisando los talones al que va delante de mi, va muy cansado,
se para y se sienta; el sendero en este tramo es un descanso ya
que se allana unos metros y te da la oportunidad de dar un respiro
y descansar un poco, le pregunto que si está bien, me responde
que si, que estuvo anoche acampado sólo en Montaña
Blanca y quiere quedarse esta noche en el refugio, comentamos
un poco la jornada de hoy y le deseo suerte en su ascenso, yo
sigo, no quiero que los músculos se enfríen demasiado.
Delante de mi veo como el sendero se me pierde y veo un gran corredor
de nieve que se ha convertido en una gran placa de hielo por las
bajas temperaturas, abajo distingo los 4 montañeros que
siguen su ritmo por el corredor de mi izquierda, me lo pienso
un poco antes de seguir, no llevo crampones y un resbalón
por esa placa helada puede ser fatal. Veo que vienen otros dos
montañeros de la cima, pernoctaron en el refugio, van muy
rápido hacia abajo, un saludo y buena suerte.
La
nieve esta dura, voy escalando y abriendo huella, pero el calzado
no es el adecuado, me estoy arriesgando demasiado, en una pequeña
cornisa de piedras me siento y decido no seguir, es peligroso
sin material apropiado, creo que este es el final de mi ascensión
de hoy, pero estoy bien, y orgulloso de haber llegado hasta aquí.
Mi "colega" que dejé atrás se acerca y
está decidido a seguir, el tampoco tiene material adecuado
para la ascensión con nieve pero el muy burro sigue adelante,
yo le advierto que no siga pero no me hace caso, le deseo suerte
en su aventura, va con paso muy corto e inseguro, ojalá
no le pase nada. Estoy un buen rato en este lugar observando como
los 4 montañeros siguen su ritmo, el paisaje es fabuloso,
unas tímidas nubes rondan abajo en Montaña Blanca,
pero enseguida se disipan, el sol es de justicia aquí a
esta altura, creo que el reflejo de la nieve me está haciendo
daño en los ojos, me olvide de traer las gafas y seguro
que cuando llegue a casa pasara factura. Saco algunas fotos con
la digital, es más cómoda de cargar, calculo que
estoy a unos 2975 m.
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El
desnivel es evidente y el hielo impedía seguir
sin crampones
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Es
hora de descender, con cuidado los primeros metros ya que la placa
de hielo es peligrosa, en unos minutos estoy en el sendero, saludo
a los 4 montañeros que suben, tienen pensado llegar al
refugio, no se si harán cumbre, pero se ve que disfrutan
de la ascensión por la nieve, la verdad es que es un placer,
les advierto que vigilen al "aventurero" que tenemos
delante, no he vuelto a saber más de él. Sigo mi
bajada por el sendero, aquí las rodillas sufren un poco,
pero voy bien, encuentro varias parejas que suben sin ningún
tipo de equipo, me preguntan como esta la subida y les advierto
del peligro de las placas de hielo, aunque el sol ya está
en medio cielo y la nieve se ha ablandado un poco, de todas maneras
he decidido bajar y lo haré, creo que fue una buena decisión,
ya estoy pensando en el próximo día que vendré.
Con paso lento y disfrutando del paisaje voy bajando por Lomo
Tieso hasta llegar a la base, en Montaña Blanca,
es un buen lugar para descansar, aquí hace ahora mas frío
ya que algunas nubes se han estancado, se acercan algunos turistas
curiosos y miran hacia el sendero que sube, son casi las 2 de
la tarde y algunas personas han empezado a subir, no creo que
sea una buena idea subir a esta hora y con nieve, pero cada cual
hace lo que quiere, la recomendación en este tipo de excursiones
es venir bien equipado y con agua suficiente y he visto algunas
personas con una simple botella pequeña de agua y unas
deportivas, si se pierden por aquí y no encuentran el camino
de vuelta antes de que oscurezca puede ser muy peligroso.
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De
regreso por la pista de Mña. Blanca
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La
pista de Montaña Blanca esta totalmente cubierta
de nieve, voy dirección al coche y cuanto mas me acerco
a la carretera, mas personas me encuentro, se adentran unos metros
desde la calzada con todo tipo de artilugios y de bolsos y disfrutan
a su manera de las pendientes de las laderas nevadas con un trozo
de plástico, incluso veo un individuo con unos esquís,
no veo tanta nieve como para esquiar, pero en fin... Son casi
las 3,30 hs de la tarde, alrededor del coche se han amontonado
cientos de automóviles y muchísima gente al borde
de la carretera, menos mal que no se han adentrado por la pista;
el espectáculo es un poco desagradable ya que este espacio
de las Minas de San José está totalmente
copado por gente y no se cortan en dejar basura y pisotear todo.
El tráfico está totalmente colapsado en dirección
contraria a la que me voy, son kilómetros y kilómetros
de colas, pero, ¿donde se meterá toda esta gente?, me pregunto
incrédulo. Cuando llegué a casa y después
de una complaciente ducha caliente tuve que ir al servicio de
urgencias por una fuerte conjuntivitis debido al intenso reflejo
del sol en la nieve en mis ojos, la próxima vez no olvidaré
unas buenas gafas. El lunes ya estoy pensando en ir a la oficina
del Parque a sacar otro permiso, antes de que deshiele.
No
he podido coronar la cumbre del Teide, pero la satisfacción
de disfrutar del Parque Nacional en invierno y nevado no me la
quita nadie, incluso de que la montaña sólo me permitiese
llegar hasta un poco más arriba de la Estancia de Los
Ingleses. No lo veo como un fracaso, lo veo como un logro,
porque supe retirarme a tiempo, dicen que una retirada a tiempo
es una victoria.
©
Fotografías y texto de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es