El
Teide y su historia -
datos
de interés sobre el Parque- un intento de ascensión
- ascensión al Teide
El
Teide, "Echeyde" como le llamaban los
guanches (antiguos pobladores de la Isla de Tenerife) significaba
para ellos "Morada de Guayota, el Maligno". Varias leyendas
guanches le hacen protagonista de muchas historias, como la que
en su interior aún mora cautivo el Maligno, encerrado,
después de una larga lucha, por el Dios Achamán.
La
primera noticia que se tiene de una de sus erupciones fue precisamente
en 1492, en el mes de agosto, cuando Cristóbal Colón
se acercaba a la Isla de La Gomera con sus tres carabelas y en
su diario de a bordo relata como "Vieron salir gran fuego
de la sierra de la Isla de Tenerife, que es muy alta en gran manera."
A partir de ahí, en el año 1798 se produjo
la última erupción en el lugar conocido como Montaña
Chahorra o Pico Viejo que formó lo
que hoy se denomina las Narices del Teide. Pico
Viejo lo forma un enorme cráter de unos 800
metros de diámetro y unos100 de profundidad en la cota
3134 m. En una erupción anterior a 1492, de la cual no
se tiene noticia alguna, en la cota 3650, en el lugar conocido
como La Rambleta, emerge el llamado Pilón
de Azúcar alrededor del que fuera un antiguo cráter
de unos 850 metros de diámetro. Ya en la cúspide
hay un cráter de unos 80 metros de diámetro en la
cota más alta de España, 3718 metros.
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Tajinaste
rojo
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El
Teide es un volcán formado por la acumulación de
materiales procedentes de distintas erupciones y situado en una
enorme depresión llamada "Las Cañadas
del Teide" que lo forman infinidad de elevaciones,
desde el Topo de la Grieta, pasando por Montaña
de Pasajirón y Montaña Guajara,
que es la segunda elevación de la Isla después del
propio Teide, hasta el Roque del Almendro
y la Montaña del Cedro. En las faldas de
estas colinas se forman las cañadas que son llanos inmensos
de lavas y lapillis de diferentes colores, Cañada
de Las Pilas, Cañada de La Grieta, Cañada del Capricho,
ésta última llamada así por sus curiosas
formas y además es paraíso para escaladores, con
infinidad de vías abiertas. Todo este complejo de lavas
y malpaises de 18.990 hectáreas, forman el Parque Nacional
del Teide, declarado así, por decreto, en 1954 debido a
sus peculiaridades como paisaje único en su género.
Una de las particularidades del Parque es su flora, que cuenta
con una cincuentena de endemismos de Canarias, como la retama
del Teide (Spartocytisus supranubius), la hierba pajonera (Descurainia
bourgaeana) o el vistoso tainaste rojo (Echium wildpretii), único
en su especie y de alguna manera un símbolo de la Isla
junto al monumento natural del Volcán Teide, y en las mas
altas cumbres, por encima de los 2400 metros de altitud, crece
la violeta del Teide (Viola cheiranthifolia).
Uno
de los naturalistas mas prestigiosos de aquella época,
Alexander Von Humboldt, acompañado del botánico
Aimé Bonpland, recaló en Tenerife en su viaje a
América de 1799, un año después de la erupción
de Pico Viejo, y descubrió un paisaje agreste
como el que más, compuesto por ríos y mares de lava
petrificadas, conos volcánicos, coladas de diferentes tipos,
bombas volcánicas, todo esto de diversos contrastes de
color y una vegetación nunca vista, tanto es así
que se quedó prendado del panorama que vio cuando subió
a su cima. Subió desde el nivel del mar, en el Puerto de
la Cruz, remontando el Valle de la Orotava , pasando por las Laderas
de Montaña Blanca y llegando a su cima en dos escasos días,
acompañado de guías canarios que nunca habían
estado en su cumbre.
Respecto
a la fauna, destaca el Pinzón Azul (Fringilla teydea teydea)
que cruza el Parque, teniendo su lugar de residencia los pinares
que rodean éste. El cernícalo y la aguililla también
se les pueden ver con frecuencia sobrevolando el Parque. En la
rama de los reptiles destaca el lagarto tizón (Gallotia
galloti eisentrauti), el perenquén común (Tarentola
delalandii) y la lisa común (Chalcides viridanus). Los
mamíferos son mas escasos, no habiendo especies autóctonas;
sólo cabras, conejos y ratas y el muflón de Córcega,
introducido en los años sesenta con fines cinegéticos.
©
Fotografías y texto de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es