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DESCENSO
DEL SALTADERO DE TALAVERA
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Parte
del grupo que participó en la salida
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Domingo,
4 de junio de 2006
La travesía por la carretera TF-42 dirección a Buenavista
a su paso por el término municipal de Los Silos es espectacular
ya que los perennes acantilados formados por enormes cascadas y
saltaderos del Parque Rural de Teno que caen a plomo sobre
el terreno, contrastan perfectamente con la plataforma litoral que
conforma la llamada "Isla Baja", una gran planicie formada
por emisiones volcánicas de las erupciones de la parte alta del
municipio de El Tanque y que está cubierta de plataneras
casi hasta el mar. Cuando desviamos por la circunvalación del municipio,
hay una entrada a la izquierda señalizada como PINA-TALAVERA, la
tomamos y después de encontrar otra señal de madera indicando el
punto de partida de los senderos de Talavera y Monte del Agua, seguimos
de largo hasta encontrar el final de la carretera donde hay dos
edificaciones y un conducto de agua elevado que cruza ésta. Hay
un amplio llano en la zona de Pina donde aparcar los coches
y en una pequeña casita detrás de este lugar, parte desde el mismo
canal, un sendero con fuerte pendiente hacia el Monte del Agua,
es el sendero a Montaña Talavera
El
camino es evidente ya que está empedrado en su mayoría y en los
lugares mas expuestos está resguardado por muretes de piedra para
protegerlo; seguimos ascendiendo hasta encontrar una caseta de distribución
de agua de la galería de El Caudal, así lo indica escrito en letras
de madera en una pequeña torrecilla de la edificación. Un poco mas
adelante y después de salvar varias vueltas del sendero, nos encontraremos
una indicación que nos advierte de la entrada en el Parque Rural
de Teno. La vegetación por aquí consta de un Cardonal-Tabaibal
que se distribuye generalmente por las laderas adyacentes de la
senda, albergando grandes ejemplares de Cardones (Euphorbia canariensis)
y en menor cantidad la Tabaiba (Euphorbia antropurpurea);
también son numerosos los Bejeques planos (Aeonium tabuliforme),
el Incienso (Artemisia ramosa) y la Corona de la Reina (Gonospermum
fruticosum).
Un
poco mas adelante, bordeando el camino, nos encontraremos con un
fenómeno presente en casi todos los lugares de origen volcánico,
son grandes formaciones basálticas en forma de columnas, llamado
disyunción columnar. El sendero sigue en ascenso, pero se suaviza
en varios trechos, como en la zona de Las Higueritas, que
incluso desciende en menor medida bordeando un pequeño barranquillo,
llamado así porque con toda seguridad habían plantadas Higueras
y lo corroboramos encontrándonos una solitaria y probablemente en
tiempos lejanos habían muchas mas; por los alrededores varias Helechas
crecen aprovechando la humedad del terreno, también hay Pencones
y el omnipresente Cardonal-Tabaibal. Varias tuberías oxidadas que
cruzan el camino nos indican que la riqueza hídrica del lugar es
importante ya que mas arriba se encuentran varias galerías de agua
que abastecen esta parte de la isla.
Florecen
en los bordes del camino Magarzas (Argyranthemum frutescens),
Cardos (Carduus clavulatus) y Chahorra o Salvia Blanca (Sideritis
cretica), junto a la Espinera (Andryala pinnatifida) y varias Piteras.
Varios Pinos Insignes (Pinus radiata) de repoblación se encuentran
incluso en medio del camino creando sombra, que en días muy calurosos
se agradece e invita a un buen descanso para admirar el paisaje
que ofrece la naturaleza sobre la "Isla Baja": desde aquí
contemplamos el casco histórico de Los Silos,
(lossilos.com) nombre originario que se debe a tres depósitos
de cereales construidos cuando se fundó; sobresale la Iglesia de
Nuestra Señora de la Luz, una de las pocas Iglesias que lucen un
color blanco impoluto, albergando en su interior tallas de los siglos
XVI y XVII, como el Cristo de la Misericordia; asimismo podemos
imaginarnos una visita al centro del pueblo por sus pintorescas
calles adoquinadas alrededor de la preciosa Plaza de la Luz y junto
al antiguo Monasterio de San Sebastián, del siglo XVII y al emblemático
edificio del Ayuntamiento de arquitectura típica canaria. Ya en
la costa existen varias playas idóneas para el buceo y el surf y
una gran piscina municipal, así como instalaciones propias de primera
calidad. También podemos distinguir el municipio limítrofe de Garachico
y su espectacular roque dentro del mar y al otro extremo, junto
a la Montaña de Taco, el de Buenavista.
Después
de este pequeño descanso para conocer un poco mas nuestra tierra,
nos disponemos a seguir, esta vez con desnivel mas suave, por el
mismo camino que nos ha traído hasta aquí; una larga recta nos lleva
hasta un mirador natural resguardado por grandes Cardones, desde
aquí podemos contemplar los grandes tajos que forman el Barranco
de Los Pasos, el de Los Cochinos y el de Cuevas Negras
y mas alejado, el Monte del Agua, que alberga en su interior
un rico ecosistema de laurisilva donde viven especies animales como
la Paloma Turqué (Columba bollii) y la Paloma Rabiche
(Columba junoniae) y vegetales autóctonas como la Bicacarera
(Canarina canariensis), el Acebiño (Ilex canariensis)
y el Marmulán (Sideroxylon marmulano), entre otras muchas.
Una Aguililla (Buteo buteo insularum) nos ha ido acompañando
en todo el camino, su inconfundible silueta ha sido testigo de nuestra
subida por estos andurriales. Estamos en el Lomo de los Cardones,
nombre que proviene, sin ninguna duda, de la cantidad de Cardones
que pueblan las vertientes del camino; las Jaras (Cistus monspeliensis),
Cerrajas (Sonchus congestus) y Balillos (Sonchus leptocephalus)
van brotando en los bordes del sendero junto a varios Pinos Insignes
que cada vez son mas frecuentes, formando pequeños bosques junto
a numerosos Brezos (Erica arborea).
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El
Barranco de los Pasos visto desde el Lomo de los Cardones
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En
este punto tenemos que desviarnos del camino y subir el Lomo
de los Cardones a través de numerosas Jaras sin senda definida
hasta llegar, tres minutos después, a la cúspide y luego ir cresteando
y volver a descender por la vertiente contraria del lomo hasta unos
Pinos y desde allí cruzar un bosque denso de Brezos hasta alcanzar
la cabecera del Barranco. Inmediatamente vemos el comienzo del vertiginoso
saltadero y desde aquí contemplamos el grandioso paisaje de la "Isla
Baja" formado por la zona costera de los términos municipales de
Garachico, Los Silos y Buenavista y
en primer término el Barrio de Las Canteras y la Montaña
de Taco que curiosamente alberga en el interior del cráter un
gran depósito de agua para abastecer todo el terreno colindante
que está cultivado de plataneras. A nuestra izquierda, emergiendo
del cauce, se alza otro collado poblado de Brezos y detrás de él,
ocultándolo de nuestra vista, está El Palmar y la carretera
que va a Los Carrizales.
El
primer rápel está en el mismo cauce; es un salto de unos diez metros
hasta una repisa donde hay bastante espacio para todo el grupo,
aunque vamos descendiendo correlativamente para no molestarnos los
unos a los otros. En los riscos mas inaccesibles donde la mano del
hombre no puede llegar, nacen y sobreviven a tan vertiginosas alturas
unos cuantos Dragos (Dracaena draco), árbol muy raro de observar
en plena naturaleza ya que quedan muy pocos en ella, pero si cultivados
en parques y jardines de toda Canarias, preservando y asegurando
así su supervivencia. Más accesible para su observación son las
Cerrajas (Sonchus radicatus), alguna Morgallana (Rannunculus
cortusifolius) y varios Cardoncillos (Ceropegia dichotoma).
Después
de la repisa hay un rápel no muy vertical de cuarenta metros hasta
otra mas estrecha a modo de reunión, en esta no cabemos todos, por
lo tanto vamos bajando a medida que llegamos para hacer hueco a
los que vienes precediéndonos. Hacen su aparición alguna Tabaiba
y varias Cerrajas, aunque las paredes de basalto no dan opción a
que nazca mucha vegetación, se las ingenian para sobrevivir en los
sitios mas asombrosos.
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Uno
de los rápeles entre Vinagreras
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Le
sigue otro rápel de cuarenta metros, éste muy vertical con un pequeño
volado a los quince metros, en este hay que tener cuidado con las
piedras sueltas ya que pueden caer y alcanzar al compañero que nos
aventaja. Los Brezos, las Zarzas (Rubus bollei) y Vinagreras
(Rumex lunaria) han
poblado la base tremendamente amplia de la base del salto que acabamos
de descender, hay suficiente espacio para estar, incluso por la
parte derecha se distingue un acceso entre multitud de zarzas que
va hacia algún lugar de los riscos que bordean el cauce del gran
saltadero; por la parte contraria también hay una especie de paso
a la parte media del salto en que estamos entre multitud de especies
vegetales de la zona. A partir de aquí hay un destrepe de unos cinco
metros hasta el lugar donde está el siguiente anclaje para descender
un rápel de sesenta metros, el mas largo de todo el descenso. Es
muy vertical, con zonas de pequeños volados donde es imposible llegar
con los pies a la pared, a los cincuenta metros hay una especie
de repisa en forma de pasillo donde poder hacer una reunión, pero
si la cuerda llega hasta el final, no es necesario; se haria necesario
una reunión si la cuerda que portamos fuese mas pequeña. Al final,
un último rápel de treinta metros bastante vertical, nos llevará
al final del saltadero en un auténtico zarzal; hay un angosto espacio
para estar todos y recoger las cuerdas y desde ahí partir por un
estrecho y casi inaccesible camino poblado de Zarzas, entre las
cuales tenemos que abrirnos paso, encontrándonos con alguna Higuera
perdida en la maleza; esta senda nos llevará
hasta un canal de conducción de agua; caminando por su flanco,
llegaremos a una desviación casi inapreciable hacia la izquierda,
la tomaremos para ir a parar a otro canal de agua y hacer el mismo
recorrido por encima de éste; un poco mas adelante nos encontraremos
con unos escalones que nos llevarán por una vereda en fuerte descenso
hasta un tercer canal, éste tapado en su totalidad y haciendo las
veces de sendero llano por el cual es cómodo andar hasta el punto
de partida donde están los coches aparcados.
El
Macizo de Teno está catalogado como Parque Rural por el Gobierno
de Canarias, por lo tanto su protección como espacio natural está
garantizada. Tiene una superficie de unas ocho mil hectáreas comprendidas
dentro de cuatro municipios de la Isla, entre ellos el que visitamos,
Los Silos. Es un espacio natural de origen volcánico formado
por profundos barrancos, ejemplos claros son el Barranco de Masca,
el Barranco de Cuevas Negras, el Barranco de Carrizales
y el Barranco de los Cochinos, entre muchos otros. También
por grandes extensiones vegetales como el Monte del Agua,
auténtico reducto de especies vegetales de la era terciaria como
lo es la laurisilva, compuesta por especies autóctonas tanto vegetales
como animales. Alberga también varios caseríos habitados que están
en perfecta consonancia con el paisaje y nos ofrecen las tradiciones
más ancestrales de Canarias. Una visita muy recomendable.
©
Texto, fotos y croquis de Francisco Fariña.
Francisco_farina@yahoo.es
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