DESCENSO
DEL BARRANCO
DE SAN JOAQUÍN
(FASNIA)
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FICHA
DE LA RUTA:
COMO
LLEGAR:
Carretera TF-28 en el kilómetro 42 o por la salida
nº 15 de la autopista TF-1 subiendo por la calle del
Lomo de la Zarza.
COMIENZO:
A 300 metros de la Iglesia Vieja de Fasnia, el cauce del
barranco es evidente.
FINAL :
Los Roques de Fasnia.
DIFICULTAD:
Baja.
DESNIVEL:
Mínimo.
DURACIÓN:
2,30 horas aproximadamente.
LONGITUD:
2,5 kilómetros aproximadamente.
PROVISIÓN DE AGUA:
Una fuente pública en la Iglesia Vieja de Fasnia.
LUGARES DE INTERÉS:
Iglesia Vieja de Fasnia (s. XVII), Montaña de Fasnia
(403 m.) y Sitio de Interés Científico de
Acantilados de la Hondura.
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Pasando
el kilómetro 42 de la carretera TF-28, dirección
sur, después de cruzar el Puente de los Tres Ojos
que salva el Barranco de San Joaquín, hay una señal
de color amarillo que indica "La Valiera" hacia
la costa y justo enfrente, al otro lado de la carretera, otro
que señala "La Vista", ambos, sectores
del municipio de Fasnia www.fasnia.com.
Por el acceso a La Valiera hay que ir bajando por la calle asfaltada
rodeada de zona de cultivos y alguna casita dispersa, hasta encontrarnos
con las ruinas de la antigua Iglesia de San Joaquín
o como la conocen por estos lugares La Iglesia Vieja de Fasnia.
Fue construida a mediados del siglo XVII después de que
lo solicitaran un grupo de vecinos por no tener templo donde acudir
a sus obligaciones religiosas. Se erigió junto al Camino
Real del Sur, en una propiedad donada para tal fin. Hoy en
día sólo queda la estancia donde estaba el Altar
Mayor y un arco de piedra que separaba dos naves y algún
resto de las paredes por los alrededores; todo el entorno se ha
recuperado como zona de ocio y visita cultural.
Siguiendo por la carretera hacia la costa, encontraremos un cruce
hacia la izquierda que tomaremos, y a unos 50 metros, en un apartadero
a la derecha, dejaremos un coche, teniendo a la vista el cauce
del barranco bajo la Montaña de Fasnia, cono volcánico
que alberga en su cumbre un mirador y la pequeña Capilla
de Los Dolores. Previamente habremos dejado el coche en la
gasolinera de Los Roques de Fasnia, para ello también
hay otro acceso desde la autopista TF-1, dirección sur
y tomando la salida 15, por la cual haremos un recorrido en sentido
contrario al que se ha relatado.
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Cardón
(Euphorbia canariensis)
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Curioso
fenómeno geológico
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En
el Lomo de la Zarza, lugar donde hemos dejado el coche,
hay un canal y una tanquilla de agua, ese será el punto
de referencia para comenzar a caminar. El sendero es entre bancales
abandonados que se dirige hasta el propio cauce del barranco.
La vegetación, tanto en el camino como en las laderas colindantes
consta de Vinagreras (Rumex lunaria), Tabaibas (Euphorbia
balsamifera), Jaras (Cistus monspeliensis), Piteras
(Agave americana), etc., hasta llegar a la propia cuenca
donde discurre un terreno llano y ancho con grandes caos de piedras
combinado con tramos terrosos. Enseguida encontraremos el primer
salto de unos 10 metros de altura y sin dificultad. Después
de un paseo de unos trescientos metros, el barranco toma forma
mas estrecha y se puebla de numerosos Balos (Plocama pendula)
y en las laderas, de grandes ejemplares de Cardones (Euphorbia
canariensis) y Tabaibas (Euphorbia balsamifera). En
el margen derecho y en lo alto podemos distinguir un fenómeno
curioso al tratarse de un arco de piedra natural. Unas cuantas
curvas mas adelante y después de un corto recorrido, nos
encontraremos con el rapel mas espectacular del descenso, no por
su altura sino por las curiosas formas de la pared, sobre todo
cuando llegamos a tierra firme y miramos hacia arriba; tiene 25
metros de altura y discurre por una cascada seca muy lisa de forma
tubular y a los lados la roca se retuerce muy suavemente dando
forma como si de unas alas de mariposa desplegadas se tratara.
A
partir de aquí discurre por firme pedregoso un camino bordeado
de laderas mas o menos suaves, cubiertas de un magnífico
Cardonal-Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia balsamifera)
y alguna Higuera dispersa; cien metros de recorrido y llegaremos
a un pequeño tobogán de 2 metros e inmediatamente
después al salto mas grande del descenso; uno de 50 metros
con un fraccionamiento en una pequeña repisa a los 30 metros
del comienzo.
Luego
recorremos aproximadamente unos 400 metros por un paraje cubierto
de Balos (Plocama pendula) con firme arenoso y donde el
cauce del barranco se vuelve mas ancho y las laderas colindantes
se suavizan, dando la impresión de que no son muy altas,
en ellas hay numerosas cuevas naturales que probablemente fueran
morada de Guanches. En las dos vertientes crecen Cardones (Euphorbia
canariensis) y localmente Tabaibas (Euphorbia brussonetii)
y en el suelo hay Magarzas (Argyranthemum frutescens),
Palomeras (Senecio heritieri) en los lugares mas umbríos
y también muy común, el Incienso (Artemisia canariensis).
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Los
rápeles son muy sencillos
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Seguimos
por firme terroso arropado por grandes piedras de color gris y
lisas por la erosión del agua. Nos encontraremos con un
destrepe de unos 3 metros fácil de salvar; en la vertiente
derecha se ven los muros de tosca de unas huertas y un poco mas
adelante, en la misma vertiente, observaremos como la roca ha
ido formando distintos fenómenos geológicos como
la disyunción columnar y varios huecos naturales de piedra.
El
siguiente rápel es de unos 12 metros, muy sencillo; la
vegetación sigue siendo la misma, aunque las Tabaibas (Euphorbia
brussonetii) son algo mas numerosas, seguramente debido a
la altitud; le acompañan también alguna Vinagrera
(Rumex lunaria) y en el cauce, el Mato Risco (Lavandula
canariensis). En lo alto de la vertiente izquierda hace aparición
otro pequeño puente de piedra natural.
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Por
el cauce hacia el final del recorrido.
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El
cauce se estrecha y el firme sigue fiel al principio; muy terroso,
lo cual se agradece ya que el caminar se hace muy cómodo.
Si no incide mucho el sol por la estrechez del barranco, en días
calurosos se hace muy agradable recorrer el cauce. En unos 600
metros de sinuoso camino, nos encontraremos con dos toboganes
y dos destrepes muy sencillos de traspasar, hasta encontrarnos
con el último salto de 15 metros. A partir de aquí
varios destrepes y un tobogán se distribuyen por una cuenca
ancha y de paredes muy altas. El camino se torna sinuoso, ya que
el recorrido natural del barranco hace infinidad de curvas. Un
poco mas adelante llegaremos a un gran caos de grandes piedras,
donde hay una gran cavidad natural de gran altura pero poca profundidad,
rodeada de Balos y Tabaibas. A cincuenta metros encontraremos
una tubería que cruza el barranco de lado a lado, la cual
pasaremos por debajo, llegando poco después a un paso subterráneo
de cemento que cruza la autopista. Traspasado éste nos
encontraremos un camino que culmina en un amplio terreno justo
enfrente de Los Roques de Fasnia.
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El
Roque de Fuera dentro del Sitio de Interés Científico
de Acantilados de la Hondura.
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Desde
aquí podemos ver una imagen preciosa del Roque de Fuera,
que está dentro de los límites del Sitio de Interés
Científico de Acantilados de La Hondura, un paisaje
protegido de bellos acantilados costeros de unas 38 hectáreas
y que discurre por la costa desde la Punta del Abrigo hasta
la Punta de Honduras, ya
lindando con el municipio de Arico. Este paraje natural
está protegido debido a que en él hay una población
muy importante de Piña de Mar (Atractylis preauxiana),
actualmente en peligro de extinción, que junto a otro tipo
de especies menos vulnerables, que no menos importantes, como
el Romero Marino (Campylanthus salsoloides), la Siempreviva
de Mar (Limonium pectinatum), la Lechuga de Mar (Astydamia
latifolia) y acompañando a un siempre espectacular
Cardonal-Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia balsamifera)
propio de zonas costeras; forma un bello paisaje de características
muy peculiares.
Un
descenso de barrancos muy sencillo que combina rápeles
sin complicación y largos tramos llanos de pateo, donde
poder observar un ecosistema clásico de los grandes barrancos
del sur de la isla. Al terminar, el paisaje del mar en los Acantilados
de la Hondura con los Roques de Fasnia pone fin con un regalo
impresionante para la vista.
©
Texto, fotos y croquis de Francisco Fariña.
Francisco_farina@yahoo.es