DESCENSO
DEL BARRANCO DE CHIMOCHE
(LA OROTAVA)
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croquis del descenso>>
Domingo
25 de junio de 2006;
a pesar de que ya tenemos el verano recién estrenado, las
cumbres del Valle de La Orotava están cubiertas por una
espesa nube que está dejando caer una finísima cortina
de agua sobre el municipio, que hoy precisamente celebra su Romería
en honor a San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza,
y sobre la impresionante masa forestal que forma parte del Parque
Natural de Corona Forestal que rodea todo el Parque Nacional del
Teide.
Llegando a la Villa de La Orotava nos recibe un precioso monumento
en honor a la Princesa Dácil, soberana hija del Mencey
Bencomo, rey de Tahoro, que fue emparedada por su propio padre
por enamorarse del vil conquistador y enemigo de la tierra patria
Gonzalo del Castillo.
Después de cruzar parte de la ciudad y tomar dirección
al Barrio de Pinolere por la carretera TF-21, en el kilómetro
15 aproximadamente nos encontraremos con el Barrio de Aguamansa,
núcleo central de diferentes tramos de muchos senderos
y zona donde hay numerosos pajales, antiguas chozas construidas
de muros de piedra bajos y techos de paja de cereal y ramas de
hayas o jaras que se utilizaban como refugios de pastores y almacenamiento
de recursos agrícolas y forestales. Un poco mas adelante,
en la misma carretera, hay una desviación señalizada
a la izquierda que nos llevará a la zona recreativa de
La Caldera.
En
el amplio aparcamiento hay un pequeño restaurante donde
poder aprovisionarnos y donde ofrecen varias exquisiteces gastronómicas
como un buen escaldón de gofio y un espectacular vino de
la tierra, pero eso será a la vuelta si tenemos tiempo.
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Jara
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Palomera |
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Desde
este lugar parte un sendero señalizado con una indicación
de madera donde dice "CHIMOCHE", lo tomamos hasta cruzar
la carretera asfaltada que rodea el parque y seguiremos hasta
encontrarnos con la pista forestal que va hacia la Choza de Chimoche.
Es una pista llana que discurre entre un pinar de repoblación
de pino insigne (Pinus radiata) con sotobosque de Brezos (Erica
arborea), Jaras (Cistus symphytifolius) y demás vegetación
arbustiva característica del bosque canario. Las Jaras
están en plena floración y sus flores de color rosa
contrastan en espectacularidad con el verde húmedo del
interior del bosque.
Una fina capa de niebla cubre todo y hace que el entorno esté
húmedo, las piedras están cubiertas de líquenes
de color verde y de lo alto de los árboles caen minúsculas
gotas de lluvia haciendo que el camino esté mojado. Este
fenómeno es conocido como "lluvia horizontal"
y es parte importante para el desarrollo del ecosistema en la
isla, ya que el agua es recogida por las copas de los árboles
y filtrada al subsuelo, dándole la suficiente humedad al
sotobosque para subsistir y haciendo que los acuíferos
se desarrollen y permanezcan.
Pasamos
ahora por la zona de acampada del parque; un poco mas adelante
hay un registro de agua que lo alimenta una gran tubería,
doscientos metros mas y nos encontraremos con el cauce del Barranco
de Chimoche, el cual vamos a descender, éste será
en su momento el final de la ruta. A partir de aquí el
recorrido sigue por la pista y se torna en suave ascenso, cambiando
los cotas de desnivel, ya que hay tramos con mas pendiente que
otros. Después de recorrer unos quinientos metros nos encontraremos
con un cruce de pistas y varios senderos estrechos que se introducen
por el monte, hay un mojón que señala el lugar;
se llama "Pasada de las bestias"; la pista gira a la
derecha y sigue ascendiendo, esta vez con mas desnivel, los pinos
insignes le dan un porte mas denso al monte aunque forma algunos
claros que nos dejan ver la zona conocida como "Los Órganos",
formación rocosa que sobresale del frondoso pinar, de grandes
diques y roques verticales semejantes a los tubos de un órgano
musical, de ahí su denominación. También
podemos distinguir, si la vegetación nos lo permite, la
Reserva Natural Integral de Pinoleris incluyendo el pintoresco
caserío de Pinoleris, donde se celebra todos los años
la más famosa feria de artesanía de Canarias; y
el Paisaje Protegido de La Resbala, espacio natural de asentamientos
rurales y agrarios dignos de protección.
Seguimos por la pista dirección a Chimoche, esta vez la
pendiente se agudiza un poco y llega el momento en que nos encontraremos
una edificación donde está la maquinaria de la galería
de Chimoche, así como la zona de escombros obtenidos del
interior de la mina.
El camino se torna ahora en cuantiosas curvas con un desnivel
cada vez mas acusado, pasando junto a grandes ejemplares de Escobones
(Spartocytisus proliferus) y Codesos (Adenocarpus foliolosus),
al igual que numerosas Jaras y Brezos, todo esto entre un pinar
canario y de repoblación. Sigue dirección a la Choza
de Chimoche para después pasar por Montaña Limón
a los 2050 metros de altitud y llegar a la carretera dorsal TF-24;
pero nos tendremos que parar mucho antes, en un claro del monte,
donde, a la derecha de nuestra subida, está la cabecera
del barranco que vamos a descender.
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En
las cascadas
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En
un lugar apartado del camino de subida, a la derecha, está
el arranque de la aventura de hoy, es un descenso sencillo con
siete saltos sin apenas dificultad que no pasan, el mas alto de
ellos, de cuarenta metros; por lo tanto es ideal para iniciación
en este tipo de deporte, incluso el último está
equipado con presas y chapas para practicar escalada y fraccionamientos
en rápel.
El
primero de ellos está al final de un pasillo estrecho bastante
húmedo y verde debido a la frondosa vegetación compuesta
por varios pinos aislados, muchas Jaras, Escobones y Brezos. Tiene
17 metros y al final de éste un tobogán de unos
4 metros de largo. Luego de una corta travesía por el cauce
en forma de pasadizo que discurre entre las dos paredes del barranco,
que no son de mucha altura, nos encontramos con el siguiente rápel
de veinticinco metros de altura, en su base hay enormes Cerrajas
(Sonchus acaulis) e infinidad de Jaras con flores de color rosa
y menos frecuente, de color blanco.
Un
corto recorrido hasta el siguiente de doce metros, encontrándonos
esta vez con varios pinos aislados cubiertos de líquenes
colgantes e incluso algún Viñatigo (Persea indica);
también la Malfurada (Hypericum grandifolium) hace acto
espectacular de presencia con sus grandes flores de color amarillo
y estigmas largos.
Inmediatamente después está el siguiente salto de
dieciséis metros; localizamos esta vez algún ejemplar
de Retama del Teide (Spartocytisus supranubius) que esporádicamente
ha nacido por aquí, seguramente sus semillas han germinado
traídas por el discurrir del agua desde los altos del valle.
A partir de aquí y después de un corto recorrido
por la pequeña garganta del barranco, nos toparemos con
los tres saltos mas grandes del recorrido; el primero es de treinta
metros y parte desde un amplio espacio rodeado de dos vertientes
laterales cubiertas por infinidad de Bejeques (Greenovia aurea)
y (Aeonium spathulatum). La cascada es estrecha y sombría
debido a que la vegetación es muy numerosa; Brezos de gran
porte, Pinos Insignes y algún Viñátigo aislado
se entremezclan con las Jaras y Codesos, esto unido al sotobosque
de infinidad de arbustos que pueblan las laderas del barranco,
hacen que sea una delicia descenderlo. En la base de este salto
está la bocamina de la Galería de Chimoche que se
encuentra cerrada con una puerta de hierro. Por los alrededores
hay restos oxidados de raíles y tuberías de desecho
y debajo del risco están las edificaciones en ruinas de
los antiguos cuartos de la maquinaria y habitaciones de los trabajadores.
Siguiendo por el costado de la escombrera nos encontraremos con
la pista forestal debiéndonos alejar de ella por la izquierda
para volver a encontrarnos en el cauce del barranco, caminaremos
por él unos ciento cincuenta metros hasta encontrarnos
con el siguiente salto de unos cuarenta metros de altura; es una
cascada de forma tubular y estrecha con muchísima vegetación
y piedra resbaladiza cubierta de musgo; llegando al final hay
una repisa cubierta totalmente por Palomeras (Senecio cruentus)
arbusto de pequeñas flores de color malva.
El último rápel tiene también cuarenta metros
y está al final de un estrecho y corto recorrido por el
cauce, hasta llegar al borde de la cascada. El descenso es prácticamente
igual al anterior, no siendo que a los treinta metros aproximadamente
hay varios anclajes ideales para practicar fraccionamientos y
un poco mas abajo varias presas artificiales para ejercitar escalada.
Llegando al final, ya solo nos resta seguir el camino por la cuenca
del barranco hasta encontrarnos con la pista forestal que tomamos
en la subida y seguir el recorrido por la misma vía hasta
el aparcamiento donde dejamos esta mañana los coches.
Lo
que hemos hecho hoy es ideal para las personas que se quieran
iniciar en este bello deporte que es descenso de barrancos o cañones,
ya que los saltos son cortos y sencillos e incluso se puede practicar
fraccionamiento con cambio de cuerda. El contacto con la naturaleza
es integral, compaginando senderismo con actividades de cuerda
en un espacio natural sin igual y cerca tenemos la ciudad de La
Orotava que bien se merece una visita por sus estrechas calles
señoriales de típica arquitectura canaria.