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CAMINO VIEJO DE CANDELARIA
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Montaña de La Culata y el barrio de Barranco Hondo.

LA LAGUNA-CANDELARIA
CAMINO VIEJO DE CANDELARIA

 

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FICHA DE LA RUTA 

COMO LLEGAR:    A la Ciudad de La Laguna www.aytolalaguna.com se accede desde la autopista TF-5, tanto del norte como del sur de la Isla. Desde Santa Cruz de Tenerife se llega en transporte público por la línea directa 015 www.titsa.com o por la línea 1 del tranvía www.metrotenerife.com
COMIENZO:    En la Iglesia de la Concepción, en el centro urbano de la Ciudad de La Laguna.
FINAL :    En la Basílica de la Patrona de Canarias en la Villa de Candelaria www.candelaria.es
DIFICULTAD:    Medio-Alta.
DURACIÓN:    6 horas.
LONGITUD:    19 kilómetros
PROVISIÓN DE AGUA:    No hay fuentes públicas de agua potable, pero en los núcleos de población hay bares y pequeñas ventas.
LUGARES DE INTERÉS:    Casco Antiguo de La Laguna declarado Patrimonio de la Humanidad; Iglesia de Llano del Moro; Casa del Pirata; Ermita de Machado y Plaza de Francisco González Pérez; Era de la Asomadita; Centro Urbano e Iglesia de Barranco Hondo; Caserío de Pasacola; Caserío de La Jiménez; Iglesia de Igueste; Plaza Dimas Coello; Cueva de Añaco; Casco Urbano de Candelaria y Basílica de la Patrona de Canarias.
INCONVENIENTES:    Para ser un camino histórico tiene muchos kilómetros asfaltados; en los tramos por donde se pasa sobre el camino original está muy descuidado y la señalización brilla por su ausencia.

 
 
Una de las pocas señales que hay en todo el recorrido.
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Un detalle de la Virgen de Candelaria en el camino.

El Camino Viejo de Candelaria, como se conoce a esta ruta por los habitantes de la isla, es un camino de historia, ya que sus primeras referencias las podremos encontrar en la primera década del siglo XVI, cuando el historiador dominico Fray Alonso de Espinosa hace constar en su obra sobre la descripción de la Isla de Tenerife, la existencia de una ruta de peregrinación que partía desde la Ciudad de La Laguna, capital de la isla en ese momento, hasta la Villa Mariana de Candelaria.

La Villa de Candelaria era donde se encontraba y se encuentra actualmente la imagen de la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, aparecida a los Guanches en las Playas de Chimisay, en Güimar, a finales del siglo XIV y llevada poco después de su aparición a la Cueva de Achbinico o Cueva de San Blas, anexa a la Basílica donde se venera hoy en día la Imagen. Con respecto a la Ciudad de La Laguna, fue fundada por el conquistador de las Islas Canarias D. Alonso Fernández de Lugo en el año 1496, designada con el título de ciudad en 1531 por Carlos V y  capital de la Isla hasta 1723; su desarrollo urbano surgió de los alrededores de la Iglesia de la Concepción.

Entre estos dos puntos tan importantes, desde épocas remotas existe un camino, no sólo físico, sino también con notables valores simbólicos, históricos, religiosos y etnográficos, que forma parte de un pueblo noble, como lo ha sido y sigue siendo, el pueblo canario. Al hacer este recorrido debemos tener presente la cantidad de personas que lo han hecho, unos por fe, otros por promesa, otros simplemente por hacerlo; y recordar que nuestros antepasados seguramente lo crearon con la esperanza de tener un futuro mejor y está en nuestras manos hacer del presente su futuro anhelado.

El punto de partida es desde la Iglesia de La Concepción, primera parroquia que se funda en la Isla de Tenerife en la Ciudad de La Laguna, actualmente Ciudad Patrimonio de la Humanidad. Esta data del año 1496, y ha sufrido diversas remodelaciones en los años posteriores, incluso la simbólica torre de cantería que se construyó tres veces. Alberga en su interior tallas importantes de reconocidos imagineros de la época como Luján Pérez, incluso una pila bautismal de la época de cristianización de los Guanches, también destaca el púlpito de estilo Barroco tallado en maderas nobles en el siglo XVIII. Está catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC) con categoría de Monumento Histórico.
Partiendo desde la Plaza de la Concepción, anexa a la Iglesia, haremos un pequeño recorrido urbano por la Calle Obispo Rey Redondo o como se le conoce popularmente Calle de la Carrera, donde, antes de desembocar en la pintoresca Plaza del Adelantado repararemos en algunos edificios históricos como la Casa de los Capitanes Generales, edificada en el año 1624 cuya característica principal es el pórtico hecho de toba roja y el patio interior de estilo canario. Adyacente a ésta podremos observar la Casa de la Alhóndiga, construida en 1705 y que albergaba las dependencias administrativas de la isla. Ya en la Plaza del Adelantado está el Palacio de Nava, de construcción entre Barroco y Neoclásico; y el Monasterio de Santa Catalina, convento de monjas de clausura inaugurado en el año 1611, con una Iglesia donde se conserva el cuerpo incorrupto de Sor María de Jesús, abierto para mostrarlo al público cada 15 de febrero. Siguiendo la visita, repararemos en el Edificio del Ayuntamiento, del siglo XVI con una fachada neoclásica muy interesante y anexa está la Casa del Corregidor, del mismo siglo y que alberga en su fachada el escudo de armas de Carlos V.

 
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Casa del Pirata Amaro Pargo en Machado
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Descanso en la Ermita de Machado.

Siguiendo por la Calle Consistorio llegaremos a la Calle Herradores, la cual seguiremos hasta encontrarnos con la Avenida Trinidad, una vez allí y después de pasar junto a la Casa de Peraza de Ayala, de edificación tradicional canaria con balconada de madera y grandes ventanales de vidrio y la Capilla de la Santísima Trinidad junto a ella, recorreremos dicha avenida hasta llegar a la Glorieta de Padre Anchieta sobre la autopista TF-5; desde aquí tomaremos la Carretera TF-24 dirección a La Esperanza, hasta el cruce con la TF-265 que cruza el Barrio de los Baldíos y va directamente al Barrio de Llano del Moro, ya dentro de los límites del municipio de El Rosario. Pasaremos junto a la Iglesia de Llano del Moro, luego por la Finca la Era que como su nombre indica tiene una antigua era, utilizada para aventar trigo ya que esta zona era rica en cultivos de cereales. A lo largo del camino, siempre por carretera asfaltada, pasaremos por una señal indicadora de “Camino a Candelaria” en la zona de Los Toscales, para en unos diez minutos después encontrarnos con una indicación de madera que nos señalará la desviación, esta vez por el sendero antiguo, correcta del camino. En los bordes del sendero podremos ver Jaras (Cistus monspeliensis), Tabaibas (Euphorbia broussonetii), Cerrajas (Sonchus acaulis) y muchos Pencones (Opuntia maxima). El recorrido cruza un pequeño barranco y al ascender por la ladera derecha, encontraremos un muro de piedra y cemento, hecho para aprovechar las escorrentías del agua de lluvia; terminado éste de nuevo caminaremos por una pista agrícola asfaltada unos cien metros y luego con firme de tierra que nos conducirá entre bancales de cultivo abandonados e invadidos por Jaras (Cistus monspeliensis) y Pencones (Opuntia maxima), hasta la zona conocida como Machado, donde están las ruinas de la Casa del Pirata, construida a finales del siglo XVI y 250 metros mas adelante la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, de arquitectura típica canaria del siglo XVI. En la Casa del Pirata podremos observar los restos de lo que fue una era, un aljibe y las habitaciones de una gran casa señorial de la época. Su estado tan ruinoso se debe al saqueo continuo de personas en busca de un legendario tesoro, ya que se creía que Amaro Pargo, el dueño de esta casa, fue un temerario pirata. En la Ermita podremos descansar en la plaza sobre un paisaje espectacular de la costa suroeste de la isla y ver las primeras referencias de nuestro destino en la Villa de Candelaria y en primer plano el populoso barrio de Barranco Hondo, en el límite de los términos municipales de El Rosario y Candelaria.

Sigue el sendero por una pista agrícola hasta encontrarnos con la Era de la Asomadita, una antigua era, para luego retomar el camino con tramos de empedrado original que cruza el ancho Barranco de Siete Fuentes, donde hay multitud de bancales de lo que un día fue una tierra próspera de cultivo; actualmente estos están llenos de vegetación invasora como Jaras (Cistus monspeliensis), Pencones (Opuntia maxima), Cornicales (Periploca laevigata) y un Cardonal-Tabaibal (Euphorbia canariensis y Euphorbia broussonetii) característico de las medianías; también podremos encontrar el cruce del camino que viene desde Las Barreras y que es utilizado por los peregrinos que vienen desde El Sauzal y Tacoronte. El Canal de Araya serpentea por el terreno y se abre camino sobre varios puentes que salvan algunas cuencas, en algunas ocasiones el sendero discurre junto a él. De frente y sobre el barrio de Barranco Hondo se alza majestuosa la Montaña de la Culata y llegaremos de nuevo a una carretera asfaltada que nos llevará, después de traspasar el límite municipal de El Rosario por una empinada cuesta, al núcleo poblacional antes mencionado por la Calle Felipe Cruz, hasta la plaza donde está la Iglesia, templo edificado en 1920, aunque desde 1860 existía una pequeña Ermita con importantes imágenes de principios de siglo.

 
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Vista del Valle de Güimar desde el Barranco de los Porqueros.

Siguiendo por la misma calle de la Iglesia, encontraremos la Calle La Angostura que nos llevará directamente al campo de fútbol, y al final de ésta comienza otra vez en suave descenso el camino con su firme original, entre Vinagreras (Rumex lunaria), Pencones (Opuntia maxima) y Tabaibas (Euphorbia broussonetii) por un sendero bordeado de muros de piedra. El Canal de Araya no lo perderemos nunca de vista y después de pasar por el Barranco de La Arena y el Barranco de Chajarche, donde una fuerte pendiente salva un acusado desnivel, llegaremos a varios registros hidráulicos que pertenecen a la red de canales que recorren el árido paisaje; uno de ellos se asoma vertiginosamente entre unos gigantescos ejemplares de Cardones (Euphorbia canariensis) sobre el Barranco de Los Porqueros dejando vislumbrar un fantástico paisaje del Valle de Güimar. El camino se aleja ahora del precipicio y bordea el citado barranco por su cabecera, dando lugar a una acusada pendiente que nos dejará, después de traspasar una población muy numerosa de Pencones (Opuntia maxima) y Cornicales (Periploca laevigata), en el Caserío de Pasacola al borde del Barranco de Los Juncos. Este caserío, actualmente en estado de abandono, fue el primer asentamiento humano del municipio de Candelaria y fue levantado en este lugar por ser paso obligado de la ruta de peregrinaje que nos ocupa, para venerar a la Virgen de Candelaria, actual patrona de Canarias, y también por ser fértil en tierras de cultivo, como lo demuestra la cantidad de huertas abancaladas actualmente abandonadas.

Por una pista de tierra pasaremos por el Lomo de la Barca, y llegaremos por la misma pista, ya asfaltada, a la Vera de los Riscos, desde donde ya tendremos una vista privilegiada del caserío de La Jiménez, núcleo poblacional que junto a los de Pasacola e Igueste fueron los mas importantes en cuanto a población y su vinculación entre si es evidente por la cercanía de los mismos. Es un caserío donde abundan casas edificadas al mas puro estilo rural canario con tejados a cuatro aguas y amplias estancias con grandes ventanales de cristal y balconadas sencillas de madera y conectadas entre si por estrechas callejuelas, muchas de ellas en estado ruinoso, pero la mayoría han tenido la suerte de seguir en pie por el empeño de sus dueños en mantener este sitio en el lugar que se merece.

 
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Caserío de La Jiménez

Seguimos por la calzada hasta enlazar con la Calle La Estila, travesía estrecha entre varias casas restauradas donde podremos ver algunas referencias a la Virgen de Candelaria, para recordar al caminante que vamos en buena dirección; dicha calle nos llevará directamente a la carretera principal de Igueste hasta encontrarnos con la plaza, en la cual crece un gran Laurel de Indias y donde está la Iglesia de Igueste construida en el año 1786 cuyo tesoro mas importante es un lienzo de gran interés histórico-artístico de la Santísima Trinidad.

 
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Cueva aborigen de Añaco.
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Calle principal del municipio de Candelaria

La Calle Antonio García Pérez nos llevará a la Plaza Dimas Coello, rincón pintoresco donde se ubica el Lagar de la Casa de la Mesa, artilugio traído desde el Paraje de la Mesa donde están las ruinas de la casa comunal del mismo nombre. Frente a la plaza está el Camino de los Revolcaderos que nos llevará, desviándonos de éste a la izquierda por un sendero empedrado, al cauce del Barranco de Afimara donde está la gran Cueva de Añaco, lugar de estancia invernal de los rebaños que poseían los pastores aborígenes y que está formada por una gran bóveda en un amplio espacio bajo la vertiente derecha del barranco. El sendero, tanto de bajada al cauce del barranco como el de subida después de cruzarlo, está plagado de Balos (Plocama pendula) y Vinagreras (Rumex lunaria), vegetación característica de los paisajes áridos del sur de la isla. Esta vereda conecta con el Camino de la Cruz Colorada, vía asfaltada llamada así, evidentemente porque en un lugar concreto encontraremos una cruz pintada de rojo; en unos diez minutos estaremos en la carretera TF-28, la cual cruzaremos para acceder otra vez al camino original con pequeños tramos empedrados y bordeando el camino Balos (Plocama pendula), Tabaibas Amargas (Euphorbia broussonetii) y ejemplares aislados de cardones (Euphorbia canariensis) por el paso del Barranquillo del Guirre. Pasaremos por varias fincas de cultivo en estado de abandono, por un estanque, así como al lado de una casa en ruinas y llena de pintadas en la zona conocida como Los Llanos; este tramo nos llevará a una pequeña travesía un poco delicada ya que bordea la autopista TF-1 por un paso estrecho que nos conducirá a cruzar la Urbanización Brillasol y de ahí por vía asfaltada, que es la carretera de servicio de la autopista, hasta el puente elevado que cruza ésta; solamente nos queda seguir la dirección de la calle para desembocar en la Plaza Villa de Teror y desde ahí hacer un recorrido urbano por la Calle Peatonal Obispo Pérez Cáceres o comúnmente llamada Calle de la Arena que confluye en la Plaza de la Patrona de Canarias donde está la Basílica de Nuestra Señora de Candelaria, poniendo fin al recorrido.

 
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Final del recorrido en la Basílica de la Plaza de la Patrona de Canarias con las esculturas de los Menceyes Guanches

En la plaza y al lado de la Basílica está la Fuente de los Peregrinos y el antiguo edificio del Ayuntamiento que se usó para dar hospedaje a los gobernantes de la época cuando venían a la villa de peregrinación; hoy en día es un espacio multicultural. En la parte este hay una pequeña avenida mirando al mar, donde se alzan nueve esculturas de bronce que representan a los Menceyes Guanches que reinaban en la isla en el momento de la conquista y al final está el Convento de los Dominicos, del siglo XVIII de arquitectura tradicional canaria, antes de llegar a la Cueva de San Blas.

HISTORIAS, LEYENDAS Y ANÉCDOTAS

La obra del fraile dominico Fray Alonso de Espinosa sobre su estancia en Tenerife fue una de las mas importantes de la época porque sobre ella se han basado la mayoría de los cronistas para ilustrarse de la historia de los Guanches. Fue testigo de leyendas contadas por descendientes directos de los primeros pobladores de las Islas Canarias. Una de ellas es la Historia de Nuestra Señora de Candelaria, que la dividió en cuatro tomos narrando desde los aspectos geográficos de la Isla, pasando por la aparición de la Virgen; la conquista de la Isla y terminando por los milagros atribuidos a ésta.
Cuenta como sobre el año 1390 se les apareció una imagen a dos pastores Guanches que iban con su ganado por las Playas de Chimisay en Güimar, en lo que actualmente se conoce como Playa del Socorro. Allí se reunieron todos los Menceyes Guanches a petición de Añaterve, Rey del Menceyato de Güimar para decidir que la tan preciada imagen se llevara a la Cueva de Chinguaro, residencia del Rey y allí estuviera para adorarla todo el pueblo. Años mas tarde y a petición de Antón Guanche, un Guanche prisionero por los conquistadores y retornado en una visita fugaz a la isla, se decidió llevar la Virgen a un lugar donde fuese venerada por todos los habitantes de la isla, el sitio mas idóneo de la comarca era la gran Cueva de Achbinico; se corrió la voz de tal manera que los aborígenes de todos los lugares de la isla querían peregrinar hasta la cueva para venerar a “Chaxíraxí” que era como la llamaban. Desde ese momento se crearon multitud de rutas de peregrinación por toda la región que hoy en día, cada 15 de agosto, rememoran los habitantes de Tenerife.
Después de la conquista, se edificó el primer santuario para albergar a la Virgen junto a la cueva y en su lugar se colocó una imagen de San Blas, por tal motivo actualmente se llama Cueva de San Blas. Los años siguientes fueron desgraciados para el templo, ya que tuvo que reedificarse varias veces por causas climatológicas adversas como las grandes lluvias torrenciales de 1677, los terremotos causados por la erupción del Volcán de Las Arenas en Arafo en 1705 y un voraz incendio en 1789; hasta que en el año 1826 y después de reparar todos los desperfectos habidos, la imagen original de la Virgen de Candelaria desaparece en una nueva tormenta que arrasó por completo la Ermita trayendo luego la desolación al lugar. Se hizo lo imposible para recuperarla, enviando barcos por toda la costa de las islas y vigilando todas las playas, pero fue en vano ya que nunca apareció. Al año siguiente se encargó una nueva imagen al escultor tinerfeño Fernando Estévanez, realizando la que actualmente se venera en la Basílica, templo construido a partir del año 1928 y terminado en 1959 después de rebasar multitud de inconvenientes de todo tipo, entre ellos el paso de la Guerra Civil.
La Basílica de la Virgen de Candelaria alberga en su interior diversas obras pictóricas que recrean el lugar de aparición en la Playa de Chimisay y una imagen muy bella de un Cristo Agonizante, también una Pila Bautismal que se cree fue donde se bautizaron a los primeros Guanches cristianizados; en el Altar Mayor está la imagen de la Virgen de Candelaria proclamada Patrona de Canarias por el Papa Clemente VIII en el año 1599.
                                        

© Fotos, y texto de Francisco Fariña

francisco_farina@yahoo.es

 
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