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CARRIZAL ALTO
CASA DE ABACHE
(LOS CARRIZALES-BUENAVISTA)
El Parque Rural de
Teno es un espacio natural situado en el extremo nororiental de
la isla de Tenerife que ocupa una superficie de 8.000 hectáreas.
Es un macizo montañoso que alberga numerosas masas forestales,
mayoritariamente de laurisilva en las cumbres, y que a medida que
se acercan al mar se van transformando en profundos barrancos, convirtiéndose
allí en grandes acantilados de mas de quinientos metros de
altura.
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Tabaiba
(Euphorbia atropurpurea)
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Al
ser un espacio protegido y expuesto a diferentes tipos de clima,
la diversidad biológica es notoria sobre todo en el Monte
del Agua, en los altos del municipio de Los Silos, donde
se encuentra la mejor representación de vegetales de la laurisilva
como los Acebiños (Ilex canariensis), Madroños
(Arbutus canariensis) y Fayas (Myrica faya), junto
a otras muchas especies animales como por ejemplo las palomas de
la laurisilva; la Paloma turqué (Columba bollii) y
la Paloma Rabiche (Columba junionae). En cuanto a los barrancos,
como el de Masca y Cuevas Negras, albergan gran cantidad
de endemismos vegetales dignos de mención como la Malva de
Risco (Lavatera phoenicea), Palo de Sangre (Marcetella
moquiniana) y Trébol de Risco (Dorycnium broussonetii).
También es importante en las zonas costeras grandes extensiones
de cardonal-tabaibal formados por Cardones (Euphorbia canariensis)
y Tabaibas (Euphorbia balsamifera).
Los
caseríos en el Parque Rural son numerosos y están
formados en su mayoría por un conjunto de casas de arquitectura
tradicional canaria alrededor de los lugares mas fértiles
para el cultivo tradicional, es el caso de Los Carrizales, formado
por dos núcleos diferenciados, El Carrizal Alto y
El Carrizal Bajo, situado en la carretera TF-436 que va desde
El Palmar hacia Masca, núcleos poblacionales
pertenecientes al municipio de Buenavista.
El
recorrido que nos ocupa hoy comienza en la carretera de acceso a
El Carrizal Alto, a unos trescientos metros hay un depósito
de agua edificado por el Cabildo; justo debajo de éste parte
un sendero visible por todo el borde del Barranco de Las Aneas.
Hay dos Palmeras Canarias (Phoenix canariensis) en la cabecera
del barranco, así como unas surgencias de agua entre muchas
Cañas o Carrizales (de ahí el nombre de este lugar)
y numerosos Pencones o Tuneras (Opuntia maxima) bordeando
el camino. Es completamente llano y está perfectamente definido,
las panorámicas del Caserío de Carrizal Alto
son espectaculares, definiéndose perfectamente las pequeñas
casitas de piedra y cultivos a su alrededor. Nos vamos acercando
entre Piteras (Agave americana) y una ladera completamente
cubierta de Retamas (Retama monosperma), a la base de El
Roque del Carrizal, formación rocosa volcánica
formada por dos roques pegados casi iguales, aunque uno es mas alto
que el otro, el camino pasa resguardado por esta impresionante torre.
Unos
metros mas adelante, a la izquierda, entra un sendero hacia una
casita donde hay un abeto, que debemos evitar, ya que va directamente
al Barranco de Juan López y nos desviaría del
recorrido que nos ocupa. Recorremos una pequeña degollada
por un camino perfectamente delimitado en suave ascenso, la vegetación
consta mayoritariamente de Tabaibas (Euphorbia atropurpurea)
características por su espectacular inflorescencia color
rojo-púrpura y alguna Pitera (Agave americana); la
cercanía de la primavera y el buen tiempo han apresurado
a florecer muchas de las especies vegetales como la Palomera (Senecio
tussilaginis), la Morgallana (Ranunculus cortusifolius)
y una pequeña flor de la familia de los Lirios de color azul
muy espectacular, la Romulea columnae.
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Caserio
del Carrizal Alto
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Seguimos
el recorrido que asciende muy suavemente por el cómodo camino
hasta coronar un pequeño altozano desde donde podemos observar
la imponente imagen de el Roque de la Barbita, una majestuosa
torre de piedra cortada verticalmente por un dique que la divide
en dos partes bien diferenciadas, la erosión ha redondeado
sus aristas y han hurgado varias cuevas de poca profundidad en sus
costados. Podemos observar como el sendero de piedra serpentea por
una de sus bases ascendiendo en fuerte pendiente hasta coronar otra
atalaya en la base del roque; desde aquí se observan impresionantes
panorámicas que nos ofrece este precioso valle, resguardado
por las elevaciones del Pico Baracán (1002 m.) al
norte, hasta Cruz de Gala (1354 m.) mas al este. Bajo nuestros pies,
los caseríos de Carrizal Alto y Carrizal Bajo,
entre el Barranco de Las Aneas y el comienzo del Barranco
de Carrizales respectivamente. En el Carrizal Alto se
distinguen numerosos Pencones o Tuneras (Opuntia maxima),
utilizadas para el cultivo de la cochinilla, ya en desuso actualmente.
También en las huertas de los alrededores del caserío
se plantan actualmente unas de las mejores papas de la isla, sin
olvidar las famosas cebollas de los carrizales.
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Por
la cresta del Barranco de Juan López
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La
senda en suave ascensión esta resguardada por la ladera que
está a nuestra izquierda, por lo tanto la sensación
de vértigo se aplaca un poco. Un dique sirve para marcar
el camino sobre la piedra hasta llegar a otro mirador natural hacia
el Barranco de los Carrizales y a la base de otro gran roque, para
dar paso, después de una pequeña bajada, a otra degollada
con vistas mas cercanas al caserío del Carrizal Bajo y
luego subir por el mismo camino, esta vez empedrado y muy expuesto,
de forma zigzagueante, hasta un gran dique de basalto que sobresale
del terreno y que está formado por miles de piedras en forma
de prisma. Bordeando éste damos paso a coronar la cresta
entre los dos barrancos; el de Carrizales y el de Juan
López, el cual desde aquí empezamos a ver sus
primeras panorámicas, con el Roque de Juan López
en primer término y mas allá la cadena montañosa
que cierra el Valle de Masca por el este, y mucho mas alejado
se distingue la cumbre del Teide y la de Pico Viejo,
con restos aún de nieve. Desciende el recorrido esta vez
por la degollada con vistas al Barranco de Juan López,
entre Retamas (Retama monosperma), alguna Magarza (Argyranthemum
foeniculaceum) y la Chajorra de Teno (Sideritis brevicaulis);
para luego rodear un risco erosionado y dar paso a una nueva degollada
por un camino perfectamente definido que va discurriendo junto a
un largo dique. Estos diques se formaron por la acción volcánica
al emerger la lava por fisuras del terreno y solidificarse por la
acción de cambios bruscos de temperatura y con ello llegar
a formar una auténtica muralla de piedra.
El
camino da paso a bordear otra vez el Barranco de Carrizales
por un sendero bien delimitado entre un muro hasta un mojón
hecho de piedras, llegando así por fin a un enorme llanura
que se hace impensable después de recorrer tramos de sendero
muy expuestos hacia el barranco. El paisaje cambia bruscamente dando
paso a un Retamar considerable por donde discurre el camino escondido
entre las Retamas (Retama monosperma). Tendremos que ir buscando
el tejado de la Casa de Abache, la cual se halla en ruinas,
hacia el oeste, dejando a la derecha la gran planicie que se va
alejando hacia el océano y terminando en un gran acantilado
en la Puntilla de los Colorados en la zona de los Acantilados
de los Gigantes. Este es un paisaje seco y árido compuesto
de una población inmensa de Retamas y Tabaibas (Euphorbia
atropurpurea y Euphorbia broussonetii) y en las zonas mas alejadas
del acantilado y alrededor de la casita, de Cardones (Euphorbia
canariensis).
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La
era rodeada de Retamas
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Pajal
en la zona de Abache
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El
sendero nos llevará directamente hasta el final del recorrido
en la Casa de Abache, donde hay una era y un goro (estancia para
animales), lugar idóneo éste para el final del recorrido
admirando el grandioso paisaje que ofrece esta parte final de la
Isla; en el mar se distingue perfectamente la silueta de la Isla
de la Gomera y en los alrededores se respira una tranquilidad y
un sosiego que se consigue en muy pocos lugares de esta vida llena
de prisas y estrés. Hacia el sur se puede apreciar el fantástico
paisaje del Barranco de Juan López y su ladera sur,
cuyos riscos caen hacia el cauce desde varios cientos de metros
de altura, y siguiendo su cuenca alcanzaremos a ver parte de la
Playa de Juan López, una pequeña playa de arena
negra que sólo es posible visitarla haciendo el recorrido
integral del barranco. Si seguimos el camino que sale desde la casita
hacia el borde del barranco, donde hay un dornajo antiguo que servía
de bebedero de animales, podemos ascender hasta un punto culminante
donde hay un mojón de piedra y admirar las maravillosas vistas
del barranco y del paisaje que rodea la antigua casa, teniendo cuidado
al crestear ya que hay zonas extremadamente expuestas que pueden
traer disgustos innecesarios, por lo tanto este final de recorrido
lo tenemos que hacer con suma precaución.
Admirar
este fantástico paisaje desde estas alturas produce unas
sensaciones difíciles de expresar, sólo escuchar el
sonido virgen de la naturaleza te llena de satisfacciones y te obliga
a seguir disfrutando de este y otros muchos lugares diferentes.
Antes
del regreso conviene estar un buen rato en la casita, es un perfecto
lugar para tomar un refrigerio y entablar una relajada charla. Estos
refugios servían para resguardarse y descansar de las duras
tareas de la agricultura y el pastoreo, esta zona era antiguamente
un espacio productivo agrícola, se nota en el paisaje abancalado
de numerosas huertas, hoy atestadas de Retamas, Tabaibas y Cardones;
el goro y el dornajo servían para refugio y abastecimiento
de agua de los animales y la era para la trilla del trigo.
El
camino de regreso es el mismo, ya que no existe posibilidad de retornar
por otro sitio diferente. Muy cerca, por la misma carretera, ya
de regreso en coche, queda el caserío de Masca, uno
de los mas antiguos de la isla y también uno de los mas visitados,
llegando incluso a estar masificado de visitantes, pero no está
demás ojear un lugar tradicional de arquitectura canaria,
también hay un museo etnográfico. Conocido y también
muy visitado es el Barranco de Masca, que parte del mismo
caserío y que tiene un recorrido descendente de cuatro kilómetros
que dura unas tres horas por un espacio natural único y que
termina en una preciosa cala de arena negra resguardada por impresionantes
acantilados de mas de cuatrocientos metros de altura.
©
Texto y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es
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