PARAJE
DE LA MESA
IGUESTE DE CANDELARIA
(T.M. DE CANDELARIA)
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FICHA
DE LA RUTA:
COMO
LLEGAR:
Carretera TF-247 hacia Araya.
COMIENZO:
A 300 metros del cruce de caminos donde está la capilla
de Santa María de la Cabeza.
FINAL
:
Pista en el cauce del Barranco de Chacorche.
DIFICULTAD:
Media.
DURACIÓN:
3,00 horas aproximadamente.
LONGITUD:
5 kilómetros aproximadamente.
PROVISIÓN DE AGUA:
No.
LUGARES DE INTERÉS:
Casa de la Finca de Las Haciendas; Vistas del Valle de Güimar
desde la altura máxima; Casa de la Mesa; Arco natural
de piedra.
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El
amigo Aníbal, antiguo compañero de estudios y conocido
de toda la vida en el pueblo, me había invitado hace tiempo
a descubrir este magnífico paraje natural llamado La
Mesa, situado en la Ladera de Chafa
entre los dos barrios mas importantes del municipio de Candelaria;
Araya e Igueste de Candelaria.
Después de intentarlo en varias ocasiones sin lograr coincidir
para hacer la ruta, encontramos el día ideal para hacerlo;
aunque en algunos momentos el mal tiempo en forma de neblina nos
jugó una mala pasada, ya que en uno de los lugares clave,
precisamente el de mayor altitud, hizo su molesta presencia para
fastidiarnos una de las vistas mas espectaculares que he visto
del Valle de Güimar en toda su extensión.
Circulando por la autopista TF-1, tomamos la desviación
hacia Candelaria hasta enlazar con la carretera
vieja TF-28 para encontrarnos con el enlace de la TF-247, que
sube directamente hasta Araya. Una vez allí,
llegaremos al acceso a La Florida, justo en un
cruce de vías donde hay una capillita en honor a Sta. Maria
de la Cabeza. Después de unos doscientos metros, en una
curva a derechas, comienza un sendero empedrado en suave ascenso
por el borde del Barranco de La Florida hasta
enlazar con un tramo de asfalto que se termina unos cincuenta
metros mas arriba, convirtiéndose en una pista de tierra
que rodea la Finca de las Haciendas, lugar que
alberga una casa rural de estilo canario actualmente en proceso
de restauración por el Cabildo de Tenerife, donde se desarrollan
plantaciones experimentales de cultivos de medianías. A
la izquierda una señal indica el sendero que nos llevaría
durante un kilómetro y medio a la Galería
de Igonce, el cual evitaremos para no desviarnos de la
ruta que nos ocupa. La vegetación consta de especies características
de zonas de medianías como las Vinagreras (Rumex lunaria),
el Incienso (Artemisa canariensis), y Tabaibas (Euphorbia
broussonetii), junto a Magarzas (Argyranthemum frutescens)
y Mato Risco (Lavandula canariensis).
El
camino perfectamente marcado, va trepando suavemente por la ladera
del barranco, entre muros de piedra de huertas de cultivo y tramos
perfectamente empedrados. La niebla se va disipando poco a poco
dejando entrever el fantástico paisaje del valle con la
Ladera de Güimar cerrándolo por el
sur y el imponente Pico del Valle coronando el
grandioso paisaje. Sólo los cables de alta tensión
de las torres eléctricas que cruzan el Barranco
de la Florida y el Valle de Igonce y
que pasan justo por encima de nuestras cabezas, rompen la armonía
natural del entorno.
A
partir de aquí el sendero se compone de grandes tramos
que superan poco a poco la Ladera de Chafa, que
es por la que vamos ascendiendo. Observamos una población
muy numerosa de Bejeques (Aeonium arboreum) creciendo
junto a las Magarzas (Argyranthemum frutescens) y a las
Tabaibas (Euphorbia broussonetii), así como también
algún Escobón (Chamaecytisus proliferus)
y Pinos (Pinus canariensis) aislados; también
hay Piteras (Agave americana) y Pencones (Opuntia
maxima), éstas últimas introducidas y que en
muchas ocasiones suponen un problema para las poblaciones de especies
autóctonas.
Cruzamos
el Canal de Araya, importante infraestructura
hidráulica que abastece a varios barrios de la capital
y que trae agua de las galerías del valle, mientras sigue
ascendiendo la vereda perfectamente marcada, encontrándonos
grandes piedras incrustadas en la ladera, por aquí encontramos
Jaras (Cistus monspeliensis) y Malfuradas (Hypericum
glandulosum), éstas últimas con su inflorescencia
de un espectacular color amarillo. Las vistas del Valle
de Güimar son cada vez mas espectaculares, si te
paras a contemplar barrio por barrio, puedes localizar detalles
que nunca veremos desde abajo y el camino que vamos dejando detrás
se vislumbra perfectamente a medida que vamos subiendo.
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Punto culminante de la ruta.
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Bajando a un marcado sendero.
©Aníbal Quintero.
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Seguidamente
viene un tramo largo y llano, algo impensable desde abajo y que
lo bordea en parte un gran dique de piedra terminando en una vertiginosa
atalaya natural, un lugar ideal para tomar un descanso y parar
a contemplar el obsequio en forma de panorámica que la
naturaleza nos hace desde aquí; Aníbal ya me lo
venía avisando y me informa que su GPS marca una distancia
recorrida desde que partimos de 1.750 m. Un pequeño pinar
nos da un poco de sombra antes de llegar al punto culminante de
la subida donde un gran mojón de piedras sobresale de todo
el paisaje, el Rosalillo de Cumbre (Pterocephalus dumetorum)
crece en abundancia junto a los Bejeques (Aeonium arboreum),
Jaras (Cistus monspeliensis) y Tabaibas (Euphorbia
broussonetii), es la flora mas característica de este
lugar. Varias señales nos indican la dirección correcta
por donde seguir, ya que el ayuntamiento del municipio de Candelaria
se ha "mojado"; en estos temas y tiene varios senderos
importantes marcados dentro de los límites de su municipio.
El paisaje desde este mirador natural abarca las dos partes de
la ruta; la que hemos estado recorriendo y ahora la segunda parte,
la bajada hacia la Casa de la Mesa; la única
pega que puede ponerse al estar aquí es la molesta vista
de la línea eléctrica de alta tensión, que
con dos enormes torres metálicas plantadas en medio del
paraje estropean todo atisbo de tranquilidad.
Prosigue
el sendero, esta vez en suave descenso y serpenteante, delimitado
por piedras en cuyos bordes crecen numerosas Jaras (Cistus
monspeliensis), Cruzadillas (Hypericum reflexum)
y algunos Pinos (Pinus canariensis) aislados. En ésta
época del año, en primavera, es común ver
por aquí muchas plantas en floración que hacen del
recorrido un auténtico jardín donde se debe parar
y contemplar las distintas especies que por aquí proliferan,
como es el Taboire Fino (Ononis christii), la Gamona
(Asphodelus aestivus), la Corregüela (Convolvulus
fruticulosus), junto a otras mas comunes como Magarzas
y Tabaibas.
Seguimos nuestro camino y lo siguiente que nos encontramos es
una tanquilla que en su momento sirvió para contener agua.
El Incienso (Artemisa canariensis) es el arbusto mas
numeroso, junto a algunos Escobones (Chamaecytisus proliferus)
aislados. Un sendero que no está muy claro se pierde a
la izquierda por el Barranco de la Fuente, donde
se ve una pequeña cueva protegida por un murete de piedra,
seguramente es para uso de pastoreo. Traspasamos un pequeño
pinar y nos encontramos con las ruinas de la Casa de la
Mesa, el GPS de Anibal marca 2.630 m de recorrido. La
casa fue construida en el siglo XIX y esta compuesta por varias
habitaciones que fueron para resguardo del ganado y refugio de
agricultores, ya que fue de uso comunal de los mismos que tenían
tierras de cultivo por los alrededores. En el exterior aún
queda el hueco del lagar de madera que se llevó a Igueste
de Candelaria y que está expuesto en la Plaza
Dimas Coello, de dicho barrio.
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Sendero
a su paso por la casa de La Mesa
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El
sendero, perfectamente marcado, rodea la casa y sigue su curso
descendente quedando frente a nosotros el precioso paisaje de
la costa de Las Caletillas y la loma donde se
asienta el Caserío de Igueste de Candelaria.
Nos volvemos a encontrar con el Canal de Araya,
que sigue su recorrido llevando agua del Valle de Güimar
hacia Santa Cruz. Hay varias huertas que fueron
en su día de cultivo, la vegetación consta de Jaras,
Magarzas (Argyranthemum frutescens), Incienso (Artemisa
canariensis), Vinagreras (Rumex lunaria) y grandes
ejemplares de Retamas (Retama monsperma). En una gran
finca delimitada por grandes paredes de piedra hay otra pequeña
casita en ruinas, lugar ideal para un descanso y mirar el GPS
que marca una distancia recorrida de 3.450 m.
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Llegando
al Arco de Piedra; al fondo la costa de Las Caletillas
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Cruzaremos
dos pequeños barrancos que se juntan entre si y terminan
en un saltadero en la Morra del Roque, la vegetación
cambia y aparecen los primeros Cardones (Euphorbia canariensis)
y Piteras (Agave americana), y curiosamente crece una
solitaria Palmera Canaria (Phoenix canariensis); hasta
comenzar a ver las primeras vistas del Barranco de Chacorche,
cauce profundo de agrestes y altas paredes que se adentra en el
Parque Natural de Corona Forestal y que goza
de gran importancia hídrica, ya que hay tres galerías
de agua y un pozo que dan líquido de muy buena calidad,
es el comienzo de la terceras parte del recorrido. El sendero
continúa su descenso, esta vez zigzagueante; nos encontramos
algunos tramos empedrados, esto significa que fue un camino de
gran importancia ya que antiguamente se pavimentaban para que
el desgaste fuese menor, concretamente éste fue la única
vía de comunicación que había entre los caseríos
de Araya e Igueste de Candelaria.
En una de las curvas nos sorprende la vista de un gran arco natural
de piedra que hace que paremos a contemplar el preciosos paisaje
con el océano al fondo; el GPS marca que hemos recorrido
una distancia de 3.930 m.
Ya
sólo nos queda seguir el serpenteante camino de bajada
por la Hoya del Pino, entre Pencones (Opuntia
maxima), Retamas (Retama monsperma), Tabaibas (Euphorbia
broussonetii) y Balos (Plocama pendula); la senda
puede convertirse en resbaladiza debido a su desnivel y al firme
terroso; mas adelante se vuelve casi llano y a veces empedrado
y bordeado por un gran muro de piedra que delimita terrenos de
cultivo donde hay varios Almendros. A los pocos minutos y entre
grandes piedras, por un Cardonal-Tabaibal (Euphorbia canariensis
y Euphorbia broussonetii) característico
de las cotas bajas, llegaremos al final del sendero donde hay
un cartel indicador que señala hacia el norte la Galería
de Chacorche a 2,7 kms; al sureste, nuestro destino, Plaza
de Ajoreña a 1 km.; y hacia el sur, desde donde venimos,
Paraje de la Mesa a 3 km. En este punto conectamos con
la pista forestal que discurre por el cauce del Barranco
de Chacorche, el GPS marca 4.640 m.
Llegados a este punto conversamos y hacemos una crítica
muy positiva sobre los senderos del municipio de Candelaria;
ojalá muchos ayuntamientos tomen ejemplo de éste,
ya que se ha preocupado muy positivamente de su recuperación,
señalización y mantenimiento, tanto de los caminos
como del entorno, para tenerlo a disposición de todo el
que quiera visitar un patrimonio natural digno de mención.
Desde esta humilde ventana al mundo, tanto mi colega Aníbal,
como yo mismo, damos las gracias al ayuntamiento por dejarnos
disfrutar de sus paisajes.
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El
final del sendero y comienzo de la pista hacia el Camino
de los Revolcaderos.
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A
partir de aquí seguiremos por la pista dirección
a la costa, nos encontraremos con varias edificaciones precarias
y un corral de ganado que nada tiene que ver con el paisaje que
hemos venido disfrutando hasta aquí, ya que hay varios
sitios donde se ha acumulado basura e incluso una pequeña
nave industrial en cuyos alrededores hay depósitos de chatarra.
Al final de la pista llegaremos al asfalto, terminando en el Camino
de los Revolcaderos que va a dar directamente a la Plaza
Dimas Coello donde está el lagar que citamos anteriormente
y que pertenecía a la Casa de la Mesa.
Previamente hemos sido precavidos y dejado un coche para la vuelta,
pero se puede hacer perfectamente una combinación de guaguas
(autobuses) http://www.titsa.com/
con la línea 123 (comprobar) que conecta los dos lugares,
tanto el de salida como el de llegada.
© Texto y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es