MONTAÑA
DE ARENAS NEGRAS
SENDERO
Nē 2 DEL PARQUE NACIONAL DEL TEIDE
Domingo
22 de mayo de 2005,
es la época ideal para visitar el Parque
Nacional del Teide, las especies más representativas
de este extraordinario ecosistema están en plena floración,
el Taginaste Rojo (Echium wildpretii), compuesto por cientos de
pequeñas flores de color rojo y que puede alcanzar los
tres metros de altura; la Hierba Pajonera (Descurainia bourgaeana),
de color amarillo intenso; la Margarita del Teide (Argyranthemum
teneriffae) y como no, la famosa y dominante Retama del Teide
(Spartocytisus supranubius) que con su llamativo color blanco
combinado con tonos malvas hacen de este hábitat un lugar
único e irrepetible. En menor medida, ya que su localización
sólo se reduce a partir de los 2500 metros de altitud y
hasta los 2800, se puede observar la Violeta del Teide (Viola
cheiranthifolia), especie exclusiva del Parque y que está
en serio peligro de extinción, por lo tanto si alguna vez
la encontramos debemos ser lo mas respetuoso posible con ella.
También podemos destacar otra especie de Taginaste que
nace casi exclusivamente en la zona de Montaña
Blanca y en el Llano de Maja; es el
Taginaste Picante (Echium auberianum), mas pequeño que
su homólogo, el Taginaste Rojo, pero mas sugestivo debido
a su inflorescencia de color azul. La ruta que realizo hoy es
para observar esta preciosa planta en el Llano de Maja.
Desde
el Centro de Visitantes de El Portillo parte el
sendero N-4 que recorre la llamada Ruta de Siete Cañadas,
bifurcándose en el sendero N-2 que circunda la Montaña
de Guamaso, va hasta el Llano de Maja, lugar
misterioso y legendario de épocas Guanches y baja por Montaña
de Arenas Negras, para regresar al mismo punto de partida.
Llego
al Centro de Visitantes a las 9'00 hs. de la mañana, la
tranquilidad domina el lugar puesto que aún no han abierto
las instalaciones, el día esta completamente despejado
y la temperatura es muy suave, unos 18ēC. En días despejados
y a esta altitud (por encima de los 2.000 m) la radiación
solar es muy fuerte y conviene estar protegido, por lo que se
hace necesario usar crema de protección solar y portar
doble cantidad de agua para evitar la deshidratación, ya
que las temperaturas suben a medida que se alarga el día.
Como
último consejo, y quizá muy importante, es una crema
antipicaduras ya que las abejas abundan en esta época,
incluso hay colmenares relativamente cerca de los caminos y aunque
estén señalizados hay que tener precaución.
La apicultura dentro del Parque está regulada y forma parte
de la cultura tradicional del Parque ya que desde épocas
ancestrales se traían abejas (Apis mellifera) a este lugar
para producir miel. Actualmente existe la denominación
de origen de miel del Teide, en los restaurantes de la zona de
El Portillo se puede adquirir.
La
entrada a la pista de Siete Cañadas está cerrada
al paso de vehículos por una valla de hierro pero no así
para recorrerla caminando, es una pista bastante ancha y con firme
terroso donde abundan las Retamas del Teide y la Hierba Pajonera,
acompañadas localmente por Pterocephalus lasiospermus,
de flor color rosa pálido muy espectacular.
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Por
la pista de Siete Cañadas
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A
unos trescientos metros de la entrada, la pista se bifurca hacia
la izquierda ascendiendo suavemente hasta llegar a un letrero
de aviso de peligro por colmenas, a partir de aquí se convierte
en un estrecho sendero muy sinuoso entre vegetación similar
a la del comienzo, es curioso ver como los insectos abundan en
este época del año, sobre todo las arañas
(Filistata canariensis), cruzando su tela por los caminos; los
escarabajos que se esconden en el suelo y multitud de variedades
de mariposas. En cuanto a reptiles abunda el lagarto tizón
(Gallotia galloti) y representando a los mamíferos, el
erizo moruno (Erinaceus algirus); las aves como el cernícalo
vulgar (Falco tinnunculus canariensis) y la aguililla (Buteo buteo
insularum) se dejan ver en épocas calurosas en busca de
pequeños reptiles y ratones, y sin dudarlo, el rey del
Parque es el pinzón azul (Fringilla teydea teydea) cuyo
espécimen macho es de un color azul espectacular. En esta
estación hay que tener precaución con las abejas
que campan a su aire por el parque ya que tanto las Retamas como
las demás especies vegetales están en plena floración
y están desarrollando su trabajo, por lo tanto se hace
necesario no molestarlas y evitar su contacto en la medida de
lo posible. Por esta zona es fácil perder la senda ya que
la vegetación la ha invadido casi por completo, voy rodeando
la Montaña del Cerrillar (2361 m.)
por su cara norte, es una montaña formada por acumulación
de materiales volcánicos durante su erupción, esta
cubierta por Retamas y vegetación característica
de la zona; a mi izquierda puedo ver, en El Portillo,
la zona de colmenas relativamente cerca. El sendero vuelve a aparecer
ascendiendo muy suavemente por la falda de la Montaña
del Cerrillar hasta que se hace mas evidente
aún al llegar al Llano de Maja. Aquí
hay un gran mojón formado de piedras con una señal
indicadora del sendero número 2 a modo de entrada al llano.
Esta explanada está a una altitud de unos 2200 metros y
lo conforma un gran terreno completamente plano con firme cubierto
de piedra pómez de color ocre entre las Montañas
del Cerrillar (2361 m), la Montaña de las
Piedras (2373 m) y Montaña Colorada
(2365 m). A la izquierda, en las faldas de la Montaña
del Cerrillar y en una zona rocosa, hay una cruz en forma
de lápida con una inscripción ilegible. En este
lugar la vegetación consta de Hierba Pajonera y grandes
ejemplares de Retamas del Teide, no así de Taginastes Azules
o Picantes, cuya población es relativamente abundante.
Muy
raro, escaso y en peligro de extinción es el endemismo
canario Cardo de Plata (Stemmacantha Cynaroides) cuyas poblaciones
se localizan en Montaña Rajada, Corredor
de Mario y aquí mismo, siendo objeto de un plan
de recuperación y rescate por parte de la Administración
del Parque. Sigo el sendero que cruza el llano hasta llegar a
la pista forestal que viene del Corral del Niño,
en la carretera TF-24 y que va por el filo de las Cañadas
hasta el Llano de las Lajitas en el término
municipal de Vilaflor. A ambos lados hay taginastes
aún sin florecer del todo, el Teide concentra toda mi atención
ya que sobresale en todo este paisaje agreste, desértico
y algo misterioso. Por este lugar, no se concretamente donde,
se descubrió una necrópolis guanche con importantísimos
restos arqueológicos, incluso el hallazgo de un cráneo
de perro de presa canario momificado junto a su amo y multitud
de ofrendas funerarias. Como anécdota, decir que, allá
por el año 1933 a un empresario catalán se le ocurrió
la "brillante" idea de solicitar un permiso para edificar
un hotel en este magnífico lugar con todas las comodidades
imaginables de aquella época, lo curioso es que el permiso
se lo concedieron pero nunca (gracias a Dios) llegó a realizarse.
Después
de recrearme con este paisaje de sosiego y silencio y de haber
sacado decenas de fotos a los taginastes, desando mis propios
pasos para dirigirme hasta la Montaña de Arenas Negras
y seguir una senda por un pequeño valle y por la vertiente
izquierda de un barranco que cada vez se hace más profundo,
hasta coronar dicha montaña y divisar desde aquí
una increíble panorámica que va desde Montaña
Guajara (2715 m.), distinguiendo Montaña
Mostaza, Montaña Rajada (2509 m.),
hasta el Caserío de las Cañadas y la Fortaleza.
Estoy en uno de los puntos culminantes de la ruta llamada
Filo de Las Cañadas, de unos 18 kilómetros, bajo
mis pies veo el sendero de Siete Cañadas, de aproximadamente
15 kilómetros de longitud, estando justo encima de La
Cañada de Diego Hernández. La ruta sigue
descendiendo la Montaña de Arenas Negras
por un estrecho y zigzagueante camino compuesto de picón
(material volcánico solidificado) hasta llegar a una pequeña
depresión cubierta por vegetación característica
del Parque, entre ellas el Alhelí del Teide (Erysimum scoparium)
y la margarita del Teide (Argyranthemum teneriffae); el propio
camino me va dirigiendo hacia la derecha a la Cañada
de Diego Hernández, en la desembocadura del gran
barranco que se estaba formando desde la parte alta, para desde
allí tomar la pista de Siete Cañadas hacia El
Portillo, lugar desde donde partí esta mañana.
En las altas y escarpadas laderas del llamado Circo de las
Cañadas observo varias poblaciones de Taginastes
Rojos (Echium wildpretii) en plena floración de miles de
pequeñas flores color rojo. Mirando atrás observo
la montaña por la que acabo de bajar y el marcado sendero
que me ha traído hasta aquí. Cuando llego a la pista
termina el sendero N-2 y enlazo con el N-4 (Siete Cañadas)
que me llevará hasta El Centro de Visitantes. El Centro
bulle de gente y tráfico, recordemos que este Parque Nacional
es uno de los más visitados del país, el contraste
del silencio del Llano de Maja a este tumulto es notable, por
lo tanto mi "huida" es inminente. Hasta pronto.
Croquis
de la ruta>>
©
Texto croquis y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es