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Arriba Francisco Fariña en Anaga.
Bajo estas lineas el Pico del Valle.
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Nací
el 30 de agosto de 1962, en Arafo, un pequeño pueblo
del sureste de la Isla de Tenerife, tiene unos 5.000 habitantes
y para mi es el pueblo más hermoso de toda Canarias.
Mi afición hacia la montaña me viene desde pequeño
cuando en el colegio, D. Rafael, profesor de matemáticas,
nos llevó un día al Pico del Valle,
ese pico que siempre, desde que tengo uso de razón, lo
estoy viendo todos los días. Me acuerdo que nos subió
casi hasta su cima, aunque a los más mayores les dejo
hacer cumbre, a los más pequeños, como yo, no
nos lo permitió. Desde ese tiempo tengo en mi mente subirlo
por su cara sur, ya que desde aquella vez no he ido y me quedó
la espinita de hacerle cumbre.
Ya
con 15 años me acuerdo de las primeras excursiones a
la Montaña de Las Arenas, cuando nos levantábamos
a las 4 de la madrugada para estar lo mas temprano posible arriba
y ver amanecer, y que el sol no nos pegara por el camino. Cruzábamos
el Monte Verde completamente a oscuras y rápido,
por si acaso nos saliera algún "ser extraño".
Desde ahí, ese es mi lugar preferido para ir a caminar;
siempre que voy lo veo distinto, como si fuese la primera vez,
porque el lugar es tan encantador que nunca esta igual; en invierno,
tétrico y oscuro; en otoño, frío; en primavera,
el verde de los castaños contrasta con el negro del volcán
y en verano, el calor hace su agosto.
Luego
me olvidé de las excursiones y me dediqué a lo
que nos dedicamos todos cuando tenemos 17 y 18 años;
menos estudiar, a todo. En mi época de estudiante me
apunté al grupo de montaña de la Universidad Laboral
de La Laguna, del cual tengo muy buen recuerdo porque fue la
primera vez que pisé el Macizo de Anaga
y también lo tengo del Barranco del Infierno
cuando el cauce del agua era diez veces superior al que hay
ahora y la poza de la Cascada era enorme.
Más
tarde uno se dedica a su trabajo y a su familia y deja esto
un poco de lado, pero vuelve a venirte la vena de la montaña
y no te queda mas remedio que volver, fue cuando un grupo de
amigos, después de recorrernos media isla los domingos
por la mañana, decidimos crear una asociación,
Colectivo Izmaña para la Difusión de la Fotografía
y el Senderismo, con la cual colaboramos en la confección
de la única guía turística que existe en
Arafo aportando fotografías y elaborando rutas por parajes
naturales del pueblo. Luego me decidí por algo diferente,
ingresé en Unión Montañera Añaza
y aprendí un poco de escalada y me aficioné al
descenso de Barrancos y a la espeleología, deportes que
hoy en día me apasionan. Mi maestro fue y sigue siendo
José Luis, al cual le tengo mucho aprecio, y tengo que
darle las gracias porque lo que se lo he aprendido con el. Después
de descender por infinidad de barrancos (Bco. del Infierno,
Bco. los Carrizales, etc), visitar las principales cuevas de
la Isla (Cueva del Viento, San Marcos, San Felipe) y alguna
sima (Sima de La Arrobada); sólo me queda descender los
barrancos que me quedan, visitar el resto de las cuevas y si
es posible subir unas cuantas veces al Teide, lugar donde reina
la más absoluta tranquilidad y el mejor sitio para estar
en unión con la naturaleza.
Francisco
Fariña septiembre
2003
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