DEGOLLADA
DE LA CUMBRECILLA- CRUZ DE TAGANANA
(MACIZO
DE ANAGA)
Domingo
5 de febrero de 2006.
La ruta que he decidido hacer hoy es el regreso por la Degollada
de La Cumbrecilla del Sendero de Las Vueltas
que realicé el pasado 27 de noviembre de 2005, pudiéndose
hacer así todo el recorrido circular con el punto de partida
y el de llegada en el mismo lugar. Para ello parto desde el punto
que en aquella ocasión pasé de largo donde había
una señal de madera que me indicaba el camino hacia Afur,
esto es en la parte alta del caserío de Taganana,
en las últimas casas del barrio de Los Naranjos.
Por
esta zona eminentemente agrícola donde la única
forma de vida es la rural ya que no hay mas de tres casitas muy
pequeñas a modo de cuartos de aperos de las huertas existentes
allí, sube un pequeño sendero con firme irregular
y de piedras sueltas que me lleva a una pista empedrada justo
donde hay una casa, dicha pista viene desde Los Naranjos
y sigue su ascenso hacia unas huertas en las faldas del Roque
Guayosa y hace un cruce hacia el Oeste que me da la impresión
de que va a culminar en la Playa de Tachero. Por
esta zona la vegetación consta de Vinagreras (Rumex lunaria),
Pencones o Tuneras, Bejeques o Verodes (Aeonium ciliatum), Cerrajas
(Sonchus acaulis), Magarzas (Argyranthemum broussonetii), junto
a otras. Después de rebasar una torre de alta tensión,
hay unos escalones a la derecha del camino que se convierten en
un serpenteante sendero que asciende por un collado hasta las
casas de La Cumbrecilla, es estrecho y a veces se
encuentra oculto entre infinidad de helechos secos; a mi izquierda
hay varias huertas que son atendidas por una señora que
está muy concentrada en su labor agrícola, sus terrenos
están en una zona que ha sido medio sepultada por desprendimientos
de grandes rocas de la montaña que se eleva frente a mí;
desde aquí el paisaje comprende, hacia el Norte, el Roque
de las Ánimas y el Roque de Enmedio
y sobresaliendo entre ellos, el Barrio de Portugal;
hacia el Sur, el Roque del Fraile y la Degollada
de la Cumbrecilla y hacia el Sureste, un paisaje predominantemente
agrícola y rural que comprende el camino que viene de Las
Vueltas y el Risco Guayosa. El sendero está
empedrado en muchos puntos y va desarrollándose entre muros
de huertas, en una de ellas hay una pequeña señal
antigua y oxidada que indica que esto es un sendero turístico;
por las zonas más húmedas del cauce de un pequeño
barranquillo crecen muchas Cañas y alguna Zarza (Rubus
bollei), también empiezo a ver Brezos (Erica arborea),
Laureles (Laurus azorica) y algún Acebiño (Ilex
canariensis), éstos últimos con sus inconfundibles
bayas de color rojo intenso. Paso de largo una pequeña
casita con un nisperero en unos terrenos de cultivo, en lo alto
hay plantada una torre de alta tensión que lleva electricidad
hacia La Cumbrecilla, el camino por aquí
se vuelve un poco más sinuoso porque el desnivel es mayor;
a la izquierda hay un pequeño acceso entre grandes árboles
que lleva a la zona de derrubios que alcancé a divisar
desde abajo, son grandes piedras caídas unas sobre otras
que han formado una atalaya natural desde donde poder divisar
el paisaje del Valle de Taganana. La Campanilla,
también conocida por Bicácaro o Bicacarera (Canarina
canariensis) abunda por los terraplenes colindantes, está
en plena floración y le da un color característico
y único al sendero, haciéndolo un clásico
camino de Anaga.
El
firme continúa empedrado, es otro de los caminos antiguos
de Anaga que comunicaba Taganana con las casas de
La Cumbrecilla y Afur; dos grandes
piedras calizas y una de arenisca a los lados del camino y separadas
unas decenas de metros me llaman la atención ya que nacen
infinidad de flores amarillas a su alrededor, es la llamada Flor
de Fuego. Un poco mas arriba, entre los Brezos, puedo divisar
el paisaje del Valle de Taganana con el Barrio
de Portugal y el Caserío de Taganana
a la sombra del Roque de las Ánimas y en
el océano distingo claramente el Roque de Fuera
y el Roque de Dentro, o lo que es lo mismo, los
Roques de Anaga y frente a mí, en lo alto,
el impresionante Roque del Fraile.
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Una
de tantas atalayas hacia el Valle de Taganana
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El
camino se vuelve un poco más llano y discurre entre grandes
ejemplares de Verodes (Aeonium ciliatum), arbusto frecuente en
la región de Anaga desde el nivel del mar hasta la zona
forestal que ramificados pueden alcanzar hasta un metro de longitud.
La línea de alta tensión es visible en todo el ascenso
y las torres metálicas desdicen del paisaje natural que
hay alrededor, precisamente una de ellas está plantada
justo en medio del camino, teniéndola que rodear para poder
pasar. La senda termina en una recta atestada de vegetación,
hay Cerrajas, Palomeras (Senecio tussilaginis), Retamas Amarillas
(Teline canariensis) junto a Brezos y Fayas (Myrica faya). Ya
tengo a la vista la pista que viene desde la carretera de Afur
que concluye precisamente en un rellano y que se convierte en
un camino estrecho que va dirección a unas cuantas casas
aisladas bajo los Roques del Fraile y de las Monjas.
Toda esta zona es La Cumbrecilla; a la derecha hay
un mirador natural con dos torres de alta tensión desde
donde puedo ver prácticamente todo el Valle de Taganana,
incluido Los Roques de Anaga y el omnipresente Roque
de las Ánimas; a la izquierda se introduce la pista
bordeando un barranquillo, conectando esta zona con la carretera
de Afur, y paralelo al sendero por el cual he llegado, sigue la
ruta en ascenso hacia el punto de partida, ésta se estrecha
y aumenta un poco el desnivel de subida, pasando por varios claros
en la vegetación a modo de miradores naturales donde poder
disfrutar de bellas panorámicas, la vegetación es
similar; Brezos, Laureles, Helechos (Woodwardia radicans) también
llamados Píjaras, Cerrajas, y flores como la Palomera y
la Campanilla. En algunos tramos hay escalones tallados en el
firme que hace un poco más cómoda la subida, hasta
llegar a una pequeña meseta donde hay varias casas habitadas,
las gentes del lugar son mayores que han estado viviendo aquí
desde siempre y se dedican a criar animales de corral, como cabras
y gallinas y a la agricultura para consumo propio. Hay una senda
que termina en un montículo calizo, las perspectivas desde
allí comprenden, al Este, el Valle de Taganana topónimo
que se puede traducir como "lugar de los roques"
por la cantidad de roques y pitones que existen; al Oeste
el Valle de Afur destacando el Roque Marrubial
y en la vertiente opuesta a éste, el Roque de Taborno;
al Sur, el frondoso e histórico Monte de las Vueltas
y al Norte, el Roque del Fraile, de curiosas y variopintas
formaciones rocosas con el Océano Atlántico de fondo.
Hay un gran risco que se precipita hacia el Valle de Taganana
con paredes tremendamente verticales y que por su base pasa un
antiguo camino que se pierde unos metros mas adelante, pudiendo
llegar a confundir la marcha, pero estando atento puede verse
que la verdadera senda sigue zigzagueante y ascendente, esta vez
con una fuerte pendiente y teniendo incluso algunos tramos muy
expuestos que pueden provocar vértigo y dar algún
susto, ya que en algunas partes hay que hacer uso de las manos
para poder seguir la ascensión.
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Cerrajas
al borde del camino
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Bicacarera
(Canarina canariensis) |
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Bayas
del Acebiño (Ilex canariensis)
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La
vegetación es la misma que he visto anteriormente, siendo
destacables grandes ejemplares de Cerrajas o Cerrajones (Sonchus
acaulis) con base en forma de roseta de casi un metro de diámetro,
bordean parte del camino y están en época de floración
luciendo preciosas flores de color amarillo. Por esta zona vine
el pasado mes de diciembre y me fue imposible seguir debido a
los destrozos en las ramas de los árboles que el temporal
de viento dejó por aquí, pero las cuadrillas de
Medio Ambiente se han encargado de limpiar el camino haciéndolo
más accesible para los caminantes y habitantes del lugar.
Llego a la zona mas llana de la ruta, la clásica vegetación
de laurisilva de Fayas y Brezos me indica que voy llegando al
término del sendero para encontrarme con la pista forestal,
hay un cruce a la derecha que lleva a dicha vía, pero sigo
de frente hasta encontrar en el camino un mojón de cemento
con la indicación MP-8, hay varios escalones tallados en
distintos tramos que salvan pequeños desniveles del camino,
ando entre Helechos y Bejeques, prácticamente por firme
llano y recto, hasta llegar a una bajada sinuosa donde crecen
varios Follaos (Viburnum rigidum), muy comunes en zona de Fayal-Brezal;
al final de esta cuesta hay varios escalones que confluyen en
la pista. Siguiendo la pista forestal tengo dos opciones; seguirla
hasta su término en la Casa Forestal o desviarme por el
sendero que desemboca en el Camino de las Vueltas, las dos opciones
son recomendables y terminan en el mismo punto. Uniendo el Sendero
de las Vueltas, que termina en el Caserío de Taganana,
y éste que he hecho hoy, se consigue una ruta preciosa
y completa por el Macizo de Anaga donde se mezclan los caminos
con historia y los paisajes naturales de uno de los rincones más
bellos de la Isla. El recorrido circular tiene una longitud de
unos 8 ó 9 kilómetros, con varios tipos de desnivel
y se puede hacer en un tiempo de unas 4 o 5 horas. Estas distancias
y tiempos no me gusta plasmarlos en mis rutas ya que cada cual
tiene su ritmo y manera de caminar; yo creo que el senderismo
se tiene que disfrutar admirando el paisaje que uno recorre y
conociendo los lugares y las gentes y no estar pendiente de un
GPS o de un cronómetro, pero por supuesto, todo es muy
respetable. Todavía queda mucha Anaga que recorrer.
©
Texto, fotos de Francisco Fariña.
Francisco_farina@yahoo.es