CASERÍO
DE CHINAMADA - MIRADOR DE AGUAIDE (ANAGA)
Domingo
19 de octubre de 2003,
cuando voy de camino al Macizo de Anaga, aún
no tengo decidido que ruta tomar, el día está indicado
para caminar por los senderos sombreados de Laurisilva de este
Macizo debido al calor que va a haber hoy, pero al final decido
tomar rumbo al Caserío de Chinamada, que
está al final de la carretera que pasa por Las Carboneras,
de allí parte un sendero que va hacia un mirador
natural llamado Aguaide y luego crestear un poco
por los acantilados de la costa.
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Iglesia
y plaza de Chinamada
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Casas-cueva
de Chinamada
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Llego
a Chinamada a las 9.00 de la mañana, el día
esta totalmente despejado, sólo unas nubes que sobresalen
por el Monte de Las Mercedes. Este es uno de los
caseríos mas antiguos de Tenerife y son características
del lugar las Casas-Cueva, morada de los pocos habitantes que
viven aquí, apenas unos 20. Lo mas moderno del lugar es
la plaza con su pequeña Iglesia, que empezó a construirse
en 1988 y en 1993 se trajo el Santo que actualmente se venera
en estos pagos, San Ramón Nonato.
El
sendero hasta el Mirador de Aguaide comienza a la derecha de la
plaza, es un sendero en muy buenas condiciones y muy bien definido,
me voy encontrando varias casas-cueva muy bien conservadas con
sus terrenos de cultivo anexos, incluso alguna en estado de abandono
(es una pena), también veo vestigios de lo que fue un camino
real, ya que este mismo está bordeado por un muro de piedra
y una atarjea de agua. Encuentro un cruce después de una
casa abandonada a la izquierda que va a dar a otra casa en las
mismas condiciones y donde hay un cartel que indica el camino
hacia el Mirador, más adelante, después de subir
una pequeña cuesta por el camino excavado en la roca, ya
diviso el Mirador, mientras me voy acercando a él comienzo
a distinguir las preciosas vistas del acantilado y no dejo de
ver el Barrio Turístico de Punta del Hidalgo.
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Camino
hacia el mirador
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Punta
Hidalgo. al fondo
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El
Mirador es un semicírculo bordeado por una valla de madera
y las vistas de los acantilados desde aquí son impresionantes,
desde Punta de Tamadiste y Punta de Fajana,
pasando por la Playa de los Troches y hasta Punta
del Hidalgo, sin olvidar el Roque de Dos Hermanos
y el Barranco del Rio. Desde aquí,
sale una vereda que va a conectar con el camino que va a Punta
del Hidalgo, aunque no está muy bien definido, por ello
decido crestear un poco por este acantilado para ver hasta donde
puedo llegar, hay pasos un poco complicados por pérdida
del casi inapreciable camino y por haber tramos en los que puedes
sufrir un poco de vértigo; quedándome perplejo de
las impresionantes panorámicas del acantilado, llego por
fin a un promontorio del cual es imposible seguir ninguna dirección,
por lo tanto mis pasos se encaminan por el mismo "camino"
hasta el Mirador y desde allí hasta el caserío.
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Mirador
de Aguaide y el Roque de Dos Hermanos al fondo
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Al
llegar a la Plaza tomo el sendero señalizado hacia Punta
del Hidalgo, comienza en bajada y por terrenos cultivados y varias
casas-cueva, es un entorno rústico muy bello, incluso hay
algún drago (Dracaena draco). A la izquierda el Roque
De los Pinos, llamado así porque
alberga una pequeña comunidad de pino canario (Pinus canariensis)
raro por estos lugares y un tipo de jara endémica asociada
a él, la Cistus chinamadensis. Después paso por
una zona de cultivo, donde hay varias huertas de papas dispuestas
en bancales. Se nota que los habitantes de aquí viven de
la agricultura, a pesar de tener todo este entorno muy bien conservado
les da tiempo para cultivar sus tierras y sacar provecho de ella.
Sigo bajando por el sendero, ahora teniendo un poco de cuidado
ya que no tiene ningún tipo de protección y a mi
izquierda está el barranco, esta zona está muy poblada
por "pencones" o tuneras cuyo fruto es el "higo
pico". El camino ahora se torna zigzageante y pasa por trechos
donde se han tallado escalones en la piedra y donde hay varios
miradores naturales para poder apreciar la belleza de los Montes
de Anaga y más cerca el Barranco del Río
que baja hacia Punta del Hidalgo, sin dejar de ver
el Roque de los Pinos, presente siempre en esta
ruta.
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Casa
antigua en Las Carboneras
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Esta
es una zona donde puedo apreciar la belleza de una flor endémica
de Canarias, la Pancratium canariensis, comúnmente conocida
como Lagrimas de la Virgen, una flor blanca muy espectacular.
Siguiendo el camino hacia abajo, llego por fin a un pequeño
cauce que hace el barranco, por lo tanto en el otro extremo el
sendero se transforma en subida, esta vez sin mucho desnivel,
por lo cual es cómodo seguirlo, después de pasar
por una zona de zarzas y pencas, y subir unas escaleras, llego
a unas cuevas poco profundas pero muy altas, donde se me hace
apetecible una parada para descansar y tomarme el desayuno. En
lo alto del risco puedo apreciar un gran hueco en una zona de
estratos rojizos, producto de la erosión, llamado El
Juralillo, a su lado se erige el Roque de Dos Hermanos,
llamado así, supongo, que será porque son dos roques
juntos casi iguales. Calculo que desde aquí hasta Punta
del Hidalgo será mas o menos el mismo
tiempo empleado hasta aquí, por lo tanto debido a que se
me ha hecho un poco tarde decido regresar después de un
ligero desayuno y tomar algunas notas. Por el camino aprovecho
y hago alguna parada en los miradores naturales que son varios
porque vale la pena una pausa para observar el paisaje de estas
costas de Anaga. Al llegar a la plaza, entro al único bar-restaurante
que hay y tomo un cortado, está muy bien decorado y se
ve muy limpio, es un buen sitio para venir con la familia a almorzar,
a unos clientes que hay en ese momento le sirven un plato de carne
de cabra y lo riegan con un vinito tinto de la tierra, huele que
alimenta. Me voy de este lugar impresionado por la tranquilidad
que se respira aquí y a estas horas, cuando mas gente suele
venir a visitar estos lugares, solo unos pocos turistas y alguna
familia con niños se acercan a ver estas tierras, vale
la pena venir a Chinamada, caminar 20 minutos hacia
el mirador, observar los acantilados y ver como viven estas gentes
de forma natural y sana, no cuesta nada, realmente lo recomiendo.
Después de esta pequeña excursión y de regreso
a casa, decido parar un momento en Las Carboneras y dar una vuelta
por sus calles estrechas y visitar la pequeña Iglesia y
la plaza, un lugar muy tranquilo que también merece la
pena una pequeña parada.
BIBLIOGRAFÍA:
ANAGA, excursiones a pie.(Miguel
Pérez Carballo)
©
Fotos, texto y croquis de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es
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Croquis
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