RESERVA
NATURAL ESPECIAL
EL
VOLCAN DE CHINYERO
(SANTIAGO
DEL TEIDE)
Domingo
26 de marzo de 2006, tomamos la carretera TF-38
que va hacia Chío, caserío perteneciente
a Santiago del Teide ya fuera de los límites del Parque
Nacional del Teide, para llegar hasta el kilómetro
14, después de pasar por Montaña Boca Cangrejo,
volcán originario de la erupción que Cristóbal
Colón cita en el diario de a bordo a su paso por la
Isla de La Gomera allá por el año 1492, última
escala antes de descubrir el Nuevo Mundo:
" ... y al cabo vinieron a La Gomera y vieron salir gran fuego
de la sierra de la isla de Tenerife, que es muy alta en gran manera
..." según descripción de Fray Bartolomé de las Casas
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Gran parte del recorrido discurre por un bello pinar
de pino canario
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En
el kilómetro 14, a la derecha de la carretera y en sentido
contrario, en la zona denominada Los Poleos, entra
una pista donde hay una valla metálica que impide el paso a vehículos,
allí hay espacio suficiente para aparcar un par de coches. La
pista está delimitada por un murete hecho de piedras entre dos
carteles informativos que advierten de la entrada a la Reserva
Natural Especial de Chinyero y otro señala la salida del
Parque Natural de Corona Forestal, ya que a partir
de aquí se sale del Pinar de Chío, que está dentro
de dicho parque natural. Comienzo mi andadura alejándome de la
carretera por las faldas de Montaña de Abeque y
poco a poco voy entrando en este agreste, pero a la vez encantador
paraje natural, por un camino de superficie llana y formado de
picón o lapilli, denominación que se da al material
volcánico procedente de las erupciones volcánicas. A unos doscientos
metros comienza un pinar algo escaso formado por pinos muy jóvenes
que sobreviven a duras penas en este ecosistema mas bien seco
y con mucha insolación, a medida que avanzo se hace cada vez mas
espeso y con ejemplares mas viejos formando un bosque auténtico
de pino canario (Pinus canariensis). Al llegar a un cruce
que hace la pista hacia la derecha, me llama la atención un solitario
pino insigne (Pinus radiata) que sobresale de los demás
ya que su copa es mas redondeada y frondosa y el tronco es mucho
mas grueso que el pino canario; esta bifurcación lleva a rodear
Montaña de Abeque hasta Montaña Boca Cangrejo,
pero la ignoro y sigo de frente; algún ejemplar de Escobón (Chamaecytisus
proliferus) aislado, da un toque de color al paisaje negro
de lava contrastado con el verde de los pinos, las Magarzas (Argyanthemum
teneriffae) junto a algún Corazoncillo (Lotus campylocladus)
también van apareciendo esporádicamente en las zonas mas sombrías.
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Río
de lava entre Montaña del Estrecho y Montaña
Centeno.
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Escobones
y Cerrajas por el camino
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La
Morgallana (Ranunculus cortusifolius)
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Otro
cruce más adelante y a la derecha me encuentro con una
señalización de "Campo de Adiestramiento de perros", es por donde
llegaré de vuelta haciendo de la ruta un recorrido circular. El
frente de lava de la erupción del Chinyero ya se
deja ver a la derecha del pinar, curiosamente no ha pasado de
aquí y se ve claramente como se desvió mas adelante para descender
hasta el Volcán de Garachico o Montañas Negras,
erupción que en 1706 destruyó parte de la Villa y Puerto
de Garachico. A partir de aquí mis pasos van sobre este
mar de lava comúnmente llamado malpaís que conforma esta histórica
erupción, la pista es ancha y con suaves ascensos y descensos
que siguen el desnivel natural de la superficie irregular; atrás
he dejado Montaña Centeno rodeada de un magnífico
pinar con sotobosque de Escobones y Codesos de Cumbre (Adenocarpus
viscosus) que se acaba drásticamente en un cruce a la izquierda,
dirigiéndose hacia Montañas Negras y Montaña
del Topo, la cual vislumbro a lo lejos y como el día está
tan claro, distingo notoriamente la silueta de la isla de La Palma
en el mar. A mi derecha la cima del Chinyero y detrás,
una vista inusual y diferente de la de las postales turísticas
de la cumbre del Teide, que a pesar de los días de calor que ha
habido últimamente, sigue con nieve. Hacia el mar se dirige, como
un gran río de piedras, esta inmensa colada lávica de color negro
formada por grandes piedras volcánicas solidificadas o piroclastos,
que contrastan perfectamente entre dos masas boscosas, ya que
frente a mi se alza otro cono volcánico, éste mas antiguo ya que
está cubierto por un espeso bosque de pinar. El camino sigue avanzando
y penetra en otra parte de vegetación por las faldas de Montaña
del Estrecho, hasta llegar a otro cruce a la izquierda
que sigue dirección a la costa, antes encontrándome una pista
cerrada con una cadena que lleva a la cima de dicha montaña. A
partir de aquí el sendero entra en el municipio de El Tanque
y vuelve a recorrer parte de la colada de la erupción, para luego
retomar en otra franja vegetativa de pinar al abrigo de una ladera
rocosa, el camino ésta repleto de multitud de Escobones, que en
esta época del año están en plena floración e inundan el paso
con sus ramas largas llenas de flores blancas; debajo de ellos,
a modo de refugio, crece la Morgallana (Ranunculus cortusifolius),
una pequeña flor de color amarillo, junto a varios pinos centenarios
y un poco mas adelante se elevan varios y enormes ejemplares de
Cerrajas (Sonchus acaulis). En un pequeño barranquillo,
al igual que en las laderas rocosas al borde del camino, crece
una especie de Bejeque (Aeonium spathulatum) con tallos
de color rojo y floración amarilla.
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Cráter principal de la erupción
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Cara
Oeste del volcán
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Todo
este despliegue de colorido vegetal se reduce a este pequeño tramo
del sendero de apenas trescientos metros, después de traspasar
un nuevo pinar; para luego dar paso al paisaje agreste y quemado
de tonos negros de los alrededores del Volcán propiamente dicho.
Voy adentrándome poco a poco en este paisaje volcánico donde se
hace dificultoso caminar sin hundirte en el lapilli, el
sendero va discurriendo por la parte Oeste de la zona eruptiva,
es decir por la parte trasera del cráter, el paisaje es algo desolador
pero a la vez muy bello donde unos pocos pinos subsisten a duras
penas en este terreno tan desértico. Por las faldas del cono volcánico
observo un sendero de subida a la cumbre pero un cartel de madera
caído indica que debe protegerse este frágil paisaje no ascendiendo
al cráter.
El
Chinyero tuvo su erupción el 18 de noviembre de
1909, así lo corroboran las crónicas periodísticas de la época
mediante informaciones provenientes de las comunicaciones que
hacían los habitantes y autoridades de la zona, como Icod
de los Vinos, Garachico y las comarcas del
Valle de Santiago, al Gobierno Civil de la Provincia.
Éste, alertado por los hechos acaecidos, ordena el envío de barcos
de auxilio al Puerto de Garachico con amplias dotaciones de personal
de la Cruz Roja, mientras tanto algunas comarcas y caseríos mas
próximos al lugar de la erupción como Arguayo y
Tamaimo ya han sido evacuados y otras como Santiago
del Teide, a modo de último recurso, han sacado en procesión
a sus Santos mas devotos para intentar frenar la avalancha de
lava incandescente. Precisamente se habla de un hecho milagroso
que dice que en la zona alta de Santiago del Teide,
concretamente en el caserío de Las Manchas, se pararon
las lavas justo donde llevaron en peregrinación a los Santos del
pueblo. A partir de ahí todos los años se celebra la conmemoración
de este hecho histórico y curioso.
La
erupción del Chinyero duró 10 días y comenzó con
la formación de nueve bocas eruptivas diferentes que dieron lugar
a varios ríos de lava por los barrancos del lugar, para luego
terminar con sólo tres cráteres; estuvo unida a fuertes temblores
de tierra, detonaciones y fumarolas incandescentes
que fueron vistas desde la vecina Isla de La Palma. Después
de este periodo de actividad volcánica tuvieron lugar en 1949
y 1971 en La Palma las últimas erupciones del siglo XX en Canarias.
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Vanesa vulcania, endemismo canario
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Después
de traspasar el malpaís, y empaparme la vista de los paisajes
alucinantes que desprende esta parte del volcán, llego de nuevo
a otra zona verde, ésta compuesta de un pinar mas viejo con sotobosque
de Escobones, Vinagreras (Rumex lunaria) y esporádicamente
algún Alhelí del Teide (Erysimum scoparium). Hay un llano
circular en un claro del monte donde divergen varios caminos que
llevan hacia la Montaña de las Flores y a la zona
de Vuelta Grande ya en el término municipal de Garachico,
pero mi dirección es hacia el Este por Las Montañitas
ascendiendo una suave pendiente y traspasando una valla de hierro
hasta llegar al límite del término municipal de Santiago
del Teide donde hay una indicación de madera que lo señala.
Sigo la dirección del camino principal atravesando un pinar bastante
denso, el sotobosque lo compone algún arbusto de Tomillo (Micromeria
varia) y Poleo de Monte (Bystropogon origanifolius)
junto al que me he encontrado durante casi todo el recorrido,
ignoro varios cruces de pistas, el silencio que reina por este
lugar es interrumpido por el canto insistente de una bandada de
pinzones azules o Pinzón del Teide (Fringilla teydea) que
revolotean por el pinar en busca de las semillas del pino, su
alimento fundamental. Hay muchos Escobones con su característica
inflorescencia de color blanco que sobresalen por entre las rocas
negras del paisaje volcánico, así como varias Cerrajas con flores
amarillas entre el pinar dando así un contraste de colores a este
espacio volcánico sin igual. Al estar próxima la primavera, las
mariposas también hacen acto de presencia donde hay flores, así
puedo observar el endemismo canario Vanesa vulcania de
color negro y rojo intenso con ocelos blancos.
Siguiendo
el camino y casi llegando al final del recorrido, la observación
de la parte Este del volcán es la mas interesante ya que el cráter
principal formado a partir de su erupción protagoniza el paisaje,
pudiéndose apreciar varias bocas que dieron lugar a la formación
de tal panorama volcánico. A partir del cráter surgieron las lavas
que descendieron hasta topar con la Montaña del Estrecho,
ramificándose luego en dos direcciones; una hacia el Norte, deteniéndose
en dicha montaña y otra hacia el Oeste descendiendo entre ésta
y Montaña Centeno por el Barranco de los Ovejeros
hasta Valle Arriba en Santiago del Teide.
A partir de aquí con la vista permanente del volcán, el camino
sigue entre el pinar, encontrándome con muchos lugares de descanso
y cobijo a la sombra de los árboles y luego llegando al punto
de partida que es el mismo desde donde esta mañana temprano partí.
El
lugar está catalogado como Reserva Natural Especial dentro del
Parque Natural de Teno por ser un espacio natural de gran valor
científico ya que las coladas volcánicas recientes son un gran
laboratorio para investigaciones científicas del volcanismo histórico
de Canarias. En definitiva, es muy interesante visitar este lugar
a las faldas del Teide donde aún la mano del hombre no ha destruido
parte de nuestra historia y espero que sea así por mucho tiempo.