DESCENSO
DEL BARRANCO DE LOS CARRIZALES
(PARQUE RURAL DE TENO)
Abril
de 2003,
hoy vamos hacia el norte de la Isla, hemos quedado con el grupo
en Santa Ursula, en la gasolinera que está
en la autopista del norte para reunirnos, desayunar y comentar
la salida de hoy. Nos dirigimos hacia Buenavista del Norte,
municipio que está situado en el extremo occidental de
la Isla, su parte alta está dentro del límite del
Parque Rural de Teno y el Barranco que vamos a descender
también. Buenavista es un municipio de unos
6000 habitantes, su mayor riqueza patrimonial es la Iglesia
de Nuestra Señora de los Remedios,
erigida en 1513 y el Convento de Franciscanos
fundado en 1648, que junto con su bello casco urbano, merece la
pena una relajada visita. Nos dirijimos a él y por la carretera
TF-436 subiremos por el bello Valle de El Palmar,
hacia el barrio del mismo nombre y en el que destaca la Montañeta
del Palmar, montaña de emisiones de lava de las
erupciones volcánicas que dieron lugar al citado Valle.
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Despuës
del primer salto
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Valentín
en el primer rapel
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Manolo
en un tobogan
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Un
pequeño descanso
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Después
de pasar por el Barrio de Las Portelas, nos encaminamos
hacia el caserío de Los Carrizales, allí
seguimos la carretera hasta las casas de Carrizal Bajo,
donde se acaba el asfalto, dando lugar luego a una pista de tierra
que no está en muy buenas condiciones, pero son solo unos
300 metros para llegar al punto de partida. Hay que destacar las
vistas espectaculares, subiendo por la carretera, de los Barrancos
de la parte noroccidental de la Isla y del Valle de El Palmar
y hacia el Sur, del Monte del Agua.
El cauce del Barranco es evidente desde el aparcamiento del coche,
sigue la pista pero no es conveniente continuarla, se termina
unos metros más adelante, hay un pequeño puente
desde donde se puede ver la cantidad de agua que va bajando.
Referente
a la parte técnica, es recomendable hacer este descenso
después de la época de lluvias ya que el agua no
está tan estancada, este es uno de los pocos barrancos
de la Isla con agua en casi todo su cauce. En cuanto al material
personal, el traje de neopreno es esencial, ya que es un barranco
que tiene poca incidencia de sol y el agua suele bajar muy fría.
El casco no debe faltar, arnés y una baga de anclaje y
con dos cuerdas de 25 metros bastará, el equipamiento es
tipo químico y está en buenas condiciones.
Después
de caminar por un estrecho y resbaladizo sendero, sembrado de
cañas que inundan el camino, comenzamos a ver ya el agua
como discurre por el cauce, siendo inevitable empezar a mojarnos.
El
primer rápel es el más alto, de unos 15 metros,
un poco delicado ya que hay que balancearse un poco a la izquierda
para esquivar la cascada, pero de fácil escape, desembocando
en una poza poco profunda. A partir de aquí la diversión
en este descenso está asegurada ya que cualquier tipo de
persona con un mínimo conocimiento de las técnicas
de rápel puede hacerlo, eso si, acompañada siempre
de algún guía experto. Abundan pozas bastantes profundas
donde es necesario nadar unos metros, otras poco profundas donde
se sale caminando, toboganes naturales horadados por el agua en
la roca y rápeles al lado de cascadas muy bellas y de no
mucha altura que no son peligrosas. En cuanto a belleza, este
es un barranco con unos paisajes irrepetibles, unos acantilados
de mas de 300 metros de altura modelados por los efectos erosivos
volcánicos mas antiguos de la Isla y habitados por cabras
salvajes que recorren estas escarpadas laderas. Después
de unos 2.000 metros de descenso y cuando veamos que el agua deja
de correr llegamos a un promontorio con una gran roca, será
el final del descenso, aunque podríamos seguir hasta la
playa después de unos tres saltos mas, pero éstos
ya sin agua, es una playa solitaria de arena negra y muy abierta
al mar. Este es un buen lugar para cambiarnos de ropa, comer algo
y secarnos un poco al sol, ya que aquí se abre el barranco
y la incidencia del sol es mucho mayor que en su recorrido anterior.
A nuestra derecha, mirando al océano, está el sendero
de regreso, es un poco difícil de divisar, aunque algún
desaprensivo ha hecho unas grandes marcas con pintura blanca que
a veces inducen a error porque no es el camino original, por ello
es útil seguir los mojones hechos con piedras. Estos son
parajes casi inhóspitos y nadie suele pasar por aquí,
precaución en algunos tramos algo expuestos como en el
"Paso del Viento" por el vértigo
y en el "Puente de Cho Luis" por
posibilidad de perder el equilibrio.
El
regreso tiene espléndidas vistas del cauce por donde hemos
bajado y del Océano Atlántico con la Isla de La
Gomera de fondo. Casi llegando al lugar donde esta el coche también
tiene buenas panorámicas del Lomo del Viento
y del Pico de Las Aneas y de los campos de cultivo
y las casitas dispersas del caserío de Los Carrizales.
BIBLIOGRAFÍA:
Descenso de Cañones TENERIFE (TomoI)
Autor: Eduardo Gómez.
©
Fotos, texto y croquis de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es