BARRANCO
DE LOS JUNCOS
(VILLA
DE CANDELARIA)
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El
grupo antes de partir
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Domingo
25 de enero de 2004,
no he madrugado mucho ya que he quedado con los colegas en el
cruce de Las Caletillas a las 10'00 hs. de la mañana
y desde mi casa estoy allí en 10 minutos. Nos reunimos
José Luis, Manolo, su mujer, Fran, Fran el Cubano y yo,
vamos a descender un barranco muy sencillo con sólo cinco
saltos, el de más altura tiene unos 80 metros con reunión
a los 20 metros del suelo y una gran bóveda que hace que
no puedas apoyar los pies en la pared.
Nos
vemos en el cruce de Las Caletillas a las 10'00
en punto y desde allí partimos por el puente de la autopista
hacia Igueste, barrio de 1617 habitantes perteneciente
a la Villa de Candelaria http://www.ctv.es/USERS/antoniop/amplia.htm
que llegó a ser principal núcleo de población
del Municipio debido a su riqueza agrícola. La carretera
que va hacia este barrio fue antiguamente el camino que comunicaba
el Valle de Güimar con La Laguna. Las
grandes cuevas que hay en los barrancos de la zona fueron moradas
de Guanches, ya que se han encontrado restos arqueológicos
y una cueva sepulcral en la Cuesta de Las Tablas.
En este barrio está la Ermita de la Santísima Trinidad
construida en el siglo XVIII. En la parte más alta del
barrio se encuentran varias construcciones típicas canarias
muy bien conservadas y algunas restauradas actualmente por sus
dueños, verdaderamente es un lugar muy tranquilo y de gran
belleza. Siguiendo por esa carretera, y después de pasar
por todo el caserío, hay un cruce a la derecha que es una
pista de tierra que nos lleva al lugar de partida, después
de pasar por el Lomo de la Barca y antes de llegar
a un cruce de caminos, nos encontramos con la cabecera del barranco
propiamente dicha, desde aquí se divisa la costa de Las
Caletillas, que últimamente se está masificando
mucho y nadie le pone freno, estoy seguro que pronto se convertirá
en una especie de gueto como han hecho en el sur de la Isla con
Las Américas. También se divisa la
Central Eléctrica, que desluce un poco con el paisaje,
pero que al mismo tiempo es necesaria que esté, estamos
acostumbrados a verla ahí.
El
cauce del barranco es evidente, después de destrepar un
poco por algunos riscos donde hay grandes piedras, enseguida estamos
en el primer rapel, tiene unos 15 metros, hay mucha vegetación,
vinagreras (Rumex lunaria), piteras y una palmera canaria (Phoenix
canariensis), pero el salto está limpio sin apenas piedras
que se puedan soltar.
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José
Luis empieza la acción
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Francis
en el cuarto salto
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A
la izquierda y en lo alto pasa un canal de agua, seguimos por
el mismo cauce del barranco evitando todo tipo de vegetación
y grandes piedras, cuando llegamos al segundo salto, tiene unos
9 metros y una especie de escalón aproximadamente a los
5 metros, no tiene ninguna dificultad el rapelarlo.
A
partir de aquí la vegetación es un poco más
escasa ya que el cauce del barranco es totalmente pétreo
y está limpio de vegetación, incluso puedo observar
alguna poza pequeña llena de agua, debido a que hace poco
tiempo ha llovido. Hay otra palmera (Phoenix canariensis) solitaria
y en los riscos de la derecha distingo unos corrales con cabras.
Desde
aquí veo muy cerca la costa de Las Caletillas,
es increíble como ha crecido este lugar, está completamente
lleno de adosados, es una zona de descanso casi de primer orden,
aunque la proximidad de la refinería y la ausencia de una
buena playa hayan frenado un poco el invasor turístico
y tire mas a una zona dormitorio ya que la capital está
muy cerca, a unos 20 minutos. Da gusto estar un rato aquí
divisando este lugar y además el tiempo nos acompaña
porque hace un día completamente claro y con una temperatura
muy agradable, pero tenemos que seguir descendiendo, este es el
tercer salto, tiene unos 30 metros sin dificultad, solo tener
un poco de precaución para no soltar piedras. La vegetación
es la misma que hemos visto anteriormente, a diferencia de algún
cardón (Euphorbia canariensis) ya que la altitud cada vez
es menor, y algunas cañas, en las zonas de mas humedad.
Después de recorrer por el cauce completamente limpio y
pasar un destrepe de unos 5 metros llegamos a una cascada (sin
agua) de 55 metros, desde aquí el paisaje es un poco extraño,
ya que la refinería es la protagonista de la panorámica
destacando negativamente en el paisaje, la vegetación es
mas escasa en este lugar ya que es una zona donde los vientos
arrecian bastante; abajo divisamos un grupo de gente que va delante
nuestro haciendo este mismo descenso, nos llevamos una sorpresa
ya que no nos habíamos percatado de nada, les saludamos
con gran efusión, nos devuelven el saludo y nos concentramos
en rapelar este gran salto. Es bastante vertical, hay que bajarlo
despacio para disfrutar viendo las grandes cuevas que se han formado
en las paredes del barranco por efecto de la erosión, quien
sabe si quizá en tiempos remotos habitaron aquí
los Guanches. Después de disfrutar soltando bastante adrenalina,
porque quieras o no, al comenzar un gran salto se siente un vacío,
nunca mejor dicho, ya que el vano en tus pies es evidente, pero
al llegar a tierra firme y ver por donde has venido te da un "no
se que..." y al mismo tiempo satisfacción de haber
hecho una proeza.
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Rapel
volado o aéreo
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En
cien metros estamos en el salto rey de este barranco, unos 80
metros con reunión a los 60, hemos encontrado al grupo
que divisamos desde arriba, están bajando y hay que esperar
turno, es peligroso asomarse, así que retrocedemos un poco
y esperamos, después de una pequeña pero animada
charla con nuestros colegas, nos toca a nosotros, José
Luis prepara los anclajes, dos cuerdas de 60 metros unidas con
un nudo pescador triple, y al mismo tiempo un nudo de ocho doble
en cada una de ellas para bajar en simple y de dos en dos, el
primero en bajar es José Luis, baja con cuerda doble el
sólo, luego bajan Fran y Fran el Cubano en simple, luego
Manolo y su mujer, me han convencido para que baje el último,
por lo tanto mientras bajan los demás me quedo un rato
yo sólo aquí, el silencio es fantástico,
sólo oigo la brisa y los sonidos de la naturaleza, me quedo
admirando el gran paisaje que se ve desde aquí, a lo lejos
la autopista parece un scalectrix de juguete y la costa de Las
Caletillas tiene un aspecto impresionante. Me avisan desde
abajo que la cuerda está libre, ha llegado mi turno, bajaré
en doble no sin antes deshacer los nudos de ocho doble y guardar
las cintas express en mi arnés. Bajo en cuerda doble, los
nervios del principio hacen que la adrenalina se dispare, comienzo
a rapelar un poco nervioso, ya que unos metros mas abajo no tendré
pared donde apoyar los pies, son unos 5 o 6 metros hasta que llego
a la gran bóveda, a partir de aquí el rapel es "volado",
miro abajo y veo a mis compañeros muy pequeñitos,
esperándome están Manolo y Fran en la reunión
donde tengo que cambiar de cuerda, mientras bajo me voy fijando
en la gran bóveda que tengo frente a mi, a veces la cuerda
se da vuelta y miro hacia el mar, la sensación de vacío
y el sonido de la cuerda rozando el ocho dispara de nuevo la adrenalina,
pero disfruto. En dos minutos intensos estoy en la reunión,
justo al pie de la gran cúpula, aquí es sólo
quitar la cuerda y tener cuidado de no resbalar e ir a por la
otra y rapelar el último salto de 20 metros que es sencillísimo
ya que no es muy vertical. Después de recoger las cuerdas,
reponemos fuerzas y descansamos un poco, comentamos el descenso,
ha sido alucinante, sobre todo el último salto, somos unánimes,
fue el que mas nos gustó a todos.
El
sendero de regreso parte por la izquierda del cauce, a veces se
pierde, pero llegados a una zona de cultivos, es evidente, entre
terrenos dispuestos en bancales discurre el camino de vuelta,
hasta llegar a una pista de tierra donde hay dos coches abandonados
y un poco mas abajo una casa que da aspecto de descuido, nos encontramos
con un agricultor que se dispone a trabajar en sus terrenos, entablamos
una pequeña y distendida charla con el, después
de unos minutos seguimos por la pista dirección a la Carretera
General del Sur, la alcanzamos en el kilómetro
18,5 en el lugar conocido como La Cuesta de las Tablas
después de 20 minutos caminando. Unos minutos mas y estamos
en el bar de carretera que hay en el kilómetro 19, donde
esta mañana dejamos los coches. Unas cañitas y comentar
la jornada, un día suave sin mucho caminar y disfrutar
al máximo y un descenso más en nuestras espaldas.
©
Fotos, texto y croquis de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es
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Croquis
sin escala
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