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Barranco
del Infierno
Municipio
de Adeje
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La
peña en el primer Balcón antes de partir
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El
Municipio de Adeje (http://www.costa-adeje.es/),
en el sur de la Isla de Tenerife es mi destino de esta magnífica
ruta, pero no la parte de costa, que dicho sea de paso es una zona
hecha artificialmente para el turismo, sino la parte alta , donde
está el casco urbano de este bello lugar, el Barranco del
Infierno. Tenemos que salir temprano ya que está a una hora
de distancia de donde vivo, he quedado con Valentín, Fermín
y Roberto a las 8.00 de la mañana en el bar para tomarnos
unos cortados antes de partir. Vamos por la autopista TF-1 dirección
sur hasta llegar al cruce que nos indique ADEJE, tomamos la bifurcación
que nos llevará al casco urbano, pasamos por el Ayuntamiento
y por la Iglesia de Santa Ursula, del siglo XVI y doblamos a la
izquierda, hay una señal que nos indica el camino hasta el
comienzo del sendero, veremos un cañón que servía
para la defensa de la Isla expuesto en lo que fue una plaza donde
se encontraba la Casa Fuerte, antigua residencia de los Marqueses
de Adeje. Unos metros mas arriba, después de pasar una pequeña
fuente de agua a la izquierda y aparcar el coche, encontramos un
pequeño llano amurallado con un cartel informativo sobre
el barranco, hay un restaurante con una terraza con vistas hacia
él, este es nuestro punto de partida.
Desde
este lugar se pueden observar las grandes paredes del barranco y
uno no se imagina que por aquel lugar hay un sendero de casi 3,5
kilómetros por su cauce, y que a partir de unos dos kilómetros
discurre un arroyo con muy poco agua que hace más agradable
aún el "paseo".
El
día esta claro y hace bastante sol, pero no mucho calor,
es octubre y por estas fechas hay una temperatura agradable. Este
espacio, que está catalogado como Reserva Natural Especial
en la Ley de Espacios Naturales de Canarias, es el más visitado
de Tenerife, después del Parque Nacional del Teide, ya que
con sus 3 .5 kilómetros de longitud, alberga gran cantidad
de especies vegetales tales como pencas, tabaibas amargas, tabaibas
dulces, verodes y aulagas en su parte mas árida y en la parte
más húmeda y de mayor altitud podemos encontrar peralillos,
almácigos y sauces, entre otras. Es un espacio muy frágil,
por ese motivo tenemos que cuidarlo y ser conscientes de su conservación,
pero ello no implica tener que cerrarlo para cobrar una entrada,
cosa que me parece una desfachatez por parte de las autoridades
tanto municipales como insulares.
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Francis
(autor del reportaje) en la Cascada de La Curva
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Empezamos
a caminar por el sendero que es muy evidente y el riesgo de perderte
por aquí es nulo ya que sigue el cauce del barranco sin posibilidad
de desviarte por ningún sitio, es un sendero de firme terroso
y aplanado por la cantidad de personas que lo caminan y diferentes
niveles de subida y bajada, con pequeños puentes sobre el
agua, por ello hay que tener un poco de precaución con los
resbalones. Durante el camino podemos encontrar algunos miradores
acondicionados para sentarse y admirar la belleza de estos lugares,
en alguno de ellos paramos y hacemos algunas fotos y comentamos
algunas cosas referentes a este espacio natural. Llegamos al lugar
conocido como La Curva donde hay un pequeño
registro de agua y un mirador y es ahí donde empieza a canalizarse
el pequeño arroyo que baja por el cauce, a partir de aquí
la vegetación cambia y comienza a ser más rica y abundante
y podemos ver sabinas y alguna palmera. Durante casi todo el recorrido,
hasta La Cascada, el sendero es muy pintoresco y húmedo
abundando especies vegetales como sauces, marmolanes, peralillos
y en las laderas mas alejadas algún ejemplar de drago. Hay
que tener precaución y no descuidar nunca la vista hacia
las paredes que nos rodean porque algunas veces hay desprendimientos
que pueden ser peligrosos, sobre todo en la época después
de las lluvias. Tuvimos ese día un pequeño susto ya
que oímos la caída de una piedra, que por el sonido
que llevaba, parecía que pesaba unos cuantos kilos, no la
vimos caer pero corrimos y nos agachamos y al final el susto nos
llevo a terminar la excursión antes de lo previsto, pero
esta anécdota fue al regreso. Aún estamos cruzando
en algunos tramos el cauce y nos acercamos a alguna poza a refrescarnos
un poco y hacer alguna foto, ya queda poco para llegar a La
Cascada, final del trayecto y el lugar más emblemático
de esta ruta. Después de unos minutos llegamos a ella, es
una cascada de unos 35 metros de altura en dos tramos y una gran
poza en su caída y un llano donde podemos estar un buen rato
admirando este paisaje y comer algo para reponer fuerzas, éste
es un lugar muy frecuentado, por lo cual en días festivos
pueden haber muchos turistas, por ello recomiendo venir, si es posible,
un día entre semana. En esta poza final del tramo esta prohibido
el baño, pero casi todo el que llega aquí, mas si
es en verano, no puede evitarlo, por eso digo que es conveniente
concienciar a las personas que lo visiten de lo frágil que
puede ser este lugar.
Detrás
de la cascada, de imposible acceso desde aquí, hay un salto
de unos 105 metros en forma de cilindro por donde cae el agua que
viene desde el naciente, para llegar ahí hay que hacer el
descenso integral del barranco desde Ifonche, en los
altos de Adeje, donde podemos encontrar una extraordinaria garganta
con tres cascadas espectaculares de 60, 90 y 105 metros de altura
y unos largos desfiladeros con abundancia de zarzas y otras especies
vegetales canarias, pero eso ... será otra historia
©
texto,fotografías, e ilustración Francisco
Fariña
francisco_farina@yahoo.es
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