En
fecha tan temprana, como 1762-1763 se descubrió un enterramiento,
del que Viera y Clavijo escribió: Al tiempo que
se escriben estas Noticias, se acaba de descubrir un panteón
excelente.....Está en cerro escarpado del barranco de
Herque, entre Arico y Güímar, en el país
de Abona, tan llena de momias, que no se contaron menos de mil.
Ver
croquis>>
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El
grupo que realizó el descenso: Francis, Manolo
y Valentín
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Vistas
del Barranco de Herques |
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Domingo
9 de octubre de 2005,
después del verano y las vacaciones, con las pilas cargadas
y con ganas de aventura, quedamos con algunos del grupo para
hacer un descenso sencillo en el sur de la isla. Al final sólo
iremos Manolo, Valentín y un servidor, porque los demás,
por alguna razón, no han llegado. Vamos directos al cruce
con el municipio de Fasnia en la TF-1, para desde
allí tomar la TF-620 hacia el casco del pueblo. En este
cruce, hay un Bar-Restaurante de estilo moruno muy agradable,
con un mirador hacia la Playa de Los Roques donde
poder tomar un aperitivo y pasar un buen rato. En este lugar
dejamos un coche ya que es necesario hacer una combinación
para ir hasta la cabecera del barranco. Tomamos el otro vehículo
por la TF-620 hacia el casco del municipio, desviándonos
a la derecha a unos 300 metros del cruce, donde hay un restaurante,
para tomar por una vía secundaria que nos llevará
sin tantas curvas hasta la TF-28 o comúnmente llamada
Carretera Vieja hasta las afueras del centro municipal. Fasnia
www.fasnia.com es un municipio
de unos 2.600 habitantes y 45 km2 de extensión
que van desde los límites del Parque Nacional del
Teide, en la Montaña de la Carnicería
y mas concretamente en los Volcanes de Fasnia,
erupción histórica de 1705 cuyas coladas de lava
sepultaron el Barranco del Volcán y llegaron
casi a la altura del pueblo; pasando por el Parque Natural
de la Corona Forestal, paisaje protegido que rodea toda
la Isla y que al municipio corresponde unas 1792 hectáreas;
hasta la costa, desde la Playa de Topuerque donde
desemboca el Barranco de Herques, hasta la Punta
de Hondura pasando por la Playa de los Roques.
Tiene varios sitios de interés histórico-cultural
como la Iglesia de San Joaquín del año
1791 con una imagen del siglo XVII; la Iglesia de Ntra.
Sra. del Carmen, en el barrio de La Zarza
y en lo alto de la Montaña de Fasnia una
pequeña ermita donde se venera la Virgen de los Dolores.
En cuanto a espacios naturales destaca el paso del antiguo Camino
Real, el Caserío de Archifira,
en la parte alta y el Sitio de Interés Científico
del Acantilado de la Hondura de unas 38 hectáreas
y que está formado por grandes coladas basálticas
erosionadas por la acción del mar y dando lugar a grandes
acantilados. Es de destacar que este espacio fue protegido con
la finalidad de preservar la Piña de Mar (Atractylis
preauxiana) y su ecosistema, ya que es el único lugar
de la Isla donde sobrevive. Por último, haciendo de límite
natural con el municipio de Güimar, el Monumento
Natural del Barranco de Herques, cuya morfología
es característica de la parte sur de la isla, de notable
belleza paisajística y ecosistemas variados, desde pinares
en la zona alta, pasando por cardonal-tabaibal en las medianías
y vegetación típica de zonas costeras en cotas
cercanas al mar.
Tiene
una superficie de unas 152 hectáreas y una longitud aproximada
de 6 kilómetros, que nace en la Corona Forestal,
concretamente en las Casas de Archifira y desemboca
en la Playa de Topuerque; nosotros lo descenderemos
desde la cota 450, en el Km. 48,3 de la carretera TF-28 con
un recorrido aproximado de 3 kilómetros; para ello comenzamos
con un rápel extremo de unos 40 metros en mitad de un
puente bajo la carretera donde se cruza con el barranco y que
está justo antes del túnel para entrar al municipio
de Güimar. Digo extremo porque la salida es tremendamente
expuesta sin apenas lugar para apoyar los pies, sólo
una pequeña repisa donde descansarlos y agarrarse con
una mano a la borda y con la otra a los aparejos de descenso,
es ideal para practicar "puenting", de hecho es usado
para tal fin. La base del puente está cubierta por muchas
Vinagreras (Rumex lunaria), junto a Tabaibas (Euphorbia broussonetii),
Bejeques (Aeonium ciliatum), Cardoncillos (Ceropegia fusca),
incluso alguna Higuera hace acto de presencia, vegetación
característica de estas zonas bajas. Inmediatamente,
a no mas de 50 metros, nos encontramos con el siguiente salto,
de unos 30 metros de altura cuyos anclajes están en una
gran roca; éste y los siguientes saltos están
formados por roca basáltica y por materiales volcánicos
de diferentes procesos eruptivos que en algunas ocasiones son
diques que cortan perpendicularmente el cauce. A partir de este
lugar iniciamos una travesía de unos 700 metros de longitud
por un cauce tremendamente ancho y llano, cercado por grandes
laderas de mas de 300 metros de altura plagadas de grandes ejemplares
de Cardones (Euphorbia canariensis) y Tabaiba dulce (Euphorbia
balsamifera); nos vamos haciendo paso por un sendero entre Vinagreras
y Balos (Plocama pendula) que a medida que descendemos de altitud
van siendo mas numerosos, formando auténticas selvas
y haciendo muy agradable y fresco el itinerario.
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Un
espectacular cardón y ejemplares de cardón
que bordean el camino real
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Algún
ejemplar de Cardoncillo (Ceropegia fusca) y varios Cabezotes
(Carlina salicifolia) se entremezclan con un arbusto de flores
malvas que aún no he identificado y que no logro hacerlo.
Pronto llegamos a una zona donde el barranco se estrecha y hace
una pequeña curva, la vertiente derecha se alza majestuosa
dejando entrever el basalto en forma de grandes prismas superpuestos;
estamos en el tercer salto, es de unos 25 metros y en su base
hay una gran cueva de poca profundidad. Por aquí encuentro
una pequeña flor de color malva, el Romero Marino (Campylanthus
salsoloides) común localmente en estas cotas bajas del
sur de la isla, junto a gran cantidad de Balos y Vinagreras.
El firme por esta zona es mas pedregoso formado por roca caliza
erosionada completamente por la acción de agua al discurrir
en época de lluvias. Después de unos 500 metros
de camino por terreno mixto de tierra y grandes piedras, llegamos
donde el Camino Real cruza este magnífico
barranco; esta es la zona donde se ubican las famosas cuevas
de Herques que sirvieron de morada a los Guanches y donde se
encontró una necrópolis con muchas momias (según
el historiador Viera y Clavijo), por lo tanto este es uno de
los lugares arqueológicamente mas importantes de Canarias,
ya que era la frontera natural entre los Menceyatos (Reinos)
de Abona y Agache. Por la vertiente derecha, entre los escarpes
de la ladera, sube el camino entre muretes de piedra hasta el
Lomo de la Ovejera y por la vertiente izquierda,
a 10 metros del cauce, aún quedan algunos restos del
pavimento original empedrado entre dos ejemplares de Cardon
y alguna Tabaiba Dulce que sube en dirección al municipio
de Güimar.
En
este punto hay una vía evidente de escape tanto para
Fasnia, hacia el sur, dirección al casco urbano, como
para Guimar, dirección norte; pero nuestro destino es
seguir bajando el barranco, para lo cual preparamos los anclajes
que están justo en este lugar, a la derecha de una cascada
en forma tubular estrecha de unos 20 metros de altura donde
nacen algunos helechos y la trepadora Hedera canariensis comúnmente
conocida como Yedra.
Mas
adelante encontramos otro salto estrecho de 15 metros donde
cuelga algún Cardón y crecen varias Tabaibas,
en su base hay una cueva de poca profundidad, los Balos son
numerosísimos, en cuanto que parece que son las únicas
plantas que crecen por aquí; hacemos una travesía
entre ellos unos 600 metros por una especie de sendero de firme
muy terroso y seco ya que por aquí no llueve desde el
invierno pasado; hasta el siguiente rápel, éste
es de unos 20 metros con un pequeño volado, en una pared
de basalto terminando en varias cuevas en su base. Por esta
zona, hay caprichosas formas en las paredes del barranco que
le dan un aspecto algo misterioso al lugar. Seguimos unos 300
metros de trayecto por una zona donde se estrecha el cauce y
donde las laderas están plagadas de un ecosistema de
Cardonal-Tabaibal digno de mención, ya que los ejemplares
que aquí hay son espectaculares en cuanto a belleza y
tamaño. El próximo salto es de 15 metros compuesto
de dos repisas, sin apenas dificultad, enfrente hay una gran
cueva en forma de bóveda de poca profundidad ideal para
refugiarse.
Después
de unos 300 metros de camino, está el último salto
de 25 metros por una cascada pétrea completamente lisa
por la erosión del agua. A partir de aquí la travesía
discurre por varias pequeñas curvas y por un estrechamiento
del cauce donde consigo ver la Micromeria teneriffae, endémica
del lugar, la Magarza (Argyranthemum gracile) y el Granadillo
(Hypericum canariense) entre Balos (Plocama pendula) que no
nos han dejado de acompañar en todo el recorrido. Después
de pasar por dos destrepes muy sencillos de unos 10 metros de
altura y una zona de desprendimientos donde hay tres grandes
piedras superpuestas, el cauce vuelve a convertirse esta vez,
en una cuenca muy ancha con grandes paredes verticales que dan
un aspecto magistral al barranco. Estamos en la cota 50, hemos
llegado al final del descenso y con ello a la parte mas delicada
del recorrido, tenemos que caminar por el arcén de la
autopista TF-1 aproximadamente 1 kilómetro hasta el cruce
de Fasnia, donde hemos dejado el primer coche está mañana.
Este tramo es peligroso pero lo tenemos que hacer porque no
hay otro camino; con mucho cuidado vamos progresando por dentro
de la valla hasta llegar al lugar de encuentro donde después
de un buen cortado y una agradable charla nos vamos a recoger
el otro coche que hemos dejado en la cabecera del barranco y
con las ganas de repetir nos despedimos hasta la siguiente aventura.