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DESCENSO DEL BARRANCO DE BADAJOZ
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Arriba el gupo que realizó el descenso.

A la izquierda: el mayor de los altos que es de 60 metros.

DESCENSO DEL BARRANCO DE BADAJOZ
(GÜIMAR)

 

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FICHA DE LA RUTA

COMO LLEGAR:   El Barrio de la Hoya en Güimar da acceso al Camino de Las Coloradas.
COMIENZO:   Al final del Camino de las Coloradas, donde termina el asfalto.
FINAL:   Camino del Barranco de Badajoz, pista agrícola que transcurre por el cauce del barranco.
DIFICULTAD:   Medio-Alta.
DURACIÓN: 1,30 horas para el acceso y 3 horas de descenso.      
LONGITUD:  Aproximadamente 2,5 kilómetros para el acceso y menos de 1 kilómetro de descenso.         
PROVISIÓN DE AGUA:  No hay donde conseguirla con garantias sanitarias..
LUGARES DE INTERÉS:   Precioso descenso exento de recorridos largos a pie en un barranco mítico de la Isla.
INCONVENIENTES:   Largo acceso hacia la cabecera del barranco.
MATERIAL IMPRESCINDIBLE:   Material personal específico para descensos de barrancos, linterna, como mínimo dos cuerdas de 60 metros.
NOTA:   En ningún caso, la siguiente descripción pretende ser una guía exacta del descenso, la geografía de los barrancos pueden variar en época de lluvias haciendo diferente tanto el acceso como el descenso del mismo. Cada persona realiza este tipo de actividades bajo su responsabilidad. Es recomendable ir con un guía especializado y conocedor del terreno.

Croquis en la parte inferior
de la página >>

 

 
 
Sendero por el canal hacia el inicio del barranco.
 
 
Cauce del barranco

El acceso a la cabecera del Barranco de Badajoz es un poco largo y con un desnivel en algunos tramos muy acusado por una pista forestal que se adentra por el Paisaje Protegido de Siete Lomas en el Parque Natural de Corona Forestal. Para acceder a él debemos de ir al casco urbano de la Ciudad de Güimar, una vez en él buscaremos la Iglesia de San Pedro que está junto a la Plaza de San Pedro, por su trasera tomaremos la Calle Amigos del Arte hasta llegar a una rotonda, la cual dejaremos a nuestra izquierda para subir por la Calle Pablo Iglesias, que nos llevará directamente y siguiendo la señalización, al Barrio de La Hoya, justo en la plaza donde está la Ermita de la Hoya. Desde ahí parte el Camino de Las Coloradas, una carretera estrecha y asfaltada que en fuerte ascenso y después de unos quince minutos nos dejará en Las Coloradas, lugar de tradición agrícola donde se cultiva principalmente la vid y desde donde salen unos de los mejores vinos de la comarca. 

Una vez terminado el asfalto, donde hay suficiente sitio para aparcar, comienza una pista forestal en acusado ascenso que se adentra en el pinar; las Jaras (Cistus monspeliensis) y Amagantes (Cistus symphytifolius), junto a multitud de Vinagreras (Rumex lunaria) conforman la vegetación mas abundante. Un canal de agua acompaña el camino, éste se torna mas adelante en un suave llano muy fácil de recorrer. A los quince minutos del comienzo encontramos una bifurcación a la izquierda que tomaremos, entre Brezos (Erica arborea), Fayas (Myrica faya) y algún Laurel (Laurus azorica); el canal se pierde junto a la pista que acabamos de ignorar hacia la derecha. La pista continua en moderado ascenso entre el pinar, el cual se aclara en muchas ocasiones para dejarnos admirar el paisaje del Valle de Güimar y la increíble masa rocosa del Pico del Valle. Un poco mas adelante, aparecen los primeros Madroños (Arbutus canariensis) y luego en una curva muy cerrada a la izquierda donde hay un gran pino centenario se adentra un estrecho sendero que aún no hemos indagado hacia donde se dirige, lo desecharemos y seguiremos por la pista, esta vez en muy fuerte ascenso y tras pasar varias curvas nos encontraremos una desviación a la derecha que ignoraremos.

El último tramo de pista que queda está bordeado por una población muy numerosa Madroños (Arbutus canariensis) custodiados principalmente por un sotobosque de Amagantes (Cistus symphytifolius) y Brezos (Erica arborea), haciéndose notar también Taginastes (Echium virescens) y alguna Vinagrera (Rumex lunaria) aislada. Al final de la pista encontraremos un canal, una antigua conducción que pretendía llevar agua de las galerías del Valle de Güimar hacia toda la geografía insular, es el Canal de los Mil, así llamado por estar construido a una altitud de 1.000 metros sobre el nivel del mar. Debemos tomar a la izquierda y caminar sobre el, aunque eso si, teniendo la máxima precaución de no pisar justo en medio de las losetas que lo tapan, ya que podremos llevarnos algún disgusto innecesario. El recorrido será muy sencillo, aunque a veces tendremos que sortearlo, ya que en muchas ocasiones la vegetación a invadido el paso, ésta consta de un precioso pinar con sotobosque de Brezos (Erica arborea) y Amagantes (Cistus symphytifolius). Este tramo que transcurre por una de las vertientes del Barranco del Agua, tiene unas maravillosas vistas de éste y de la Ladera de Güimar que parece estar muy cercana. Tardaremos una media hora en hacerlo, hasta encontrarnos con un túnel horadado en la roca por donde sigue su curso el canal y por donde tendremos que seguir hasta atravesarlo.

Bajo nuestros pies hay un salto de unos 15 metros donde está la cabecera del Barranco del Agua y donde se encuentra la bocamina de la Galería de los Viñatigos y sobre el risco y en el cauce del mismo barranco la Galería del Aculadero y un poco mas arriba se pueden apreciar los cuartos de habitación de los trabajadores de dichas galerías. Desde este punto y por la vertiente contraria del barranco de la que hemos venido, parte un antiguo sendero casi intransitable por la vegetación que desciende hasta La Hidro. Nuestro recorrido sigue por el interior del túnel, haciéndose necesario llevar casco y frontal luminoso o linterna, ya que en muchas ocasiones tendremos que ir encorvados para no darnos con la cabeza en el techo del pasadizo. Tardaremos unos quince minutos en traspasarlo y cuando salgamos de él, tomaremos a la izquierda junto a una gruesa tubería de hierro que se pierde cauce arriba, y después de unos 25 metros de recorrido llegaremos a la cabecera del Barranco de Badajoz y con él al comienzo del descenso en rápel de dicho barranco.

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  Hay una sucesión de saltos de increible belleza
 
   
 
   
 
 

El primero (1º) consta de un salto de 10 metros compuesto por un dique donde hay una gran piedra encajonada y en el fondo crece un gran árbol solitario, creo que es un Acebiño (Ilex canariensis) o en su defecto un Mocán (Visnea mocanera). Enseguida encontraremos el segundo (2º), un destrepe fácil sin necesidad de usar cuerdas en forma de tobogán de unos 10 metros que da lugar inmediatamente al tercer (3º) rápel de 12 metros en piedra lisa y viva. En estos primeros tramos impresiona la vista de las grandes paredes que se alzan sobre nuestras cabezas formando una cuenca perfectamente encajonada de riscos de más de doscientos metros de altura. Damos paso luego a un pequeño trecho de recorrido a pie por una barranquera compuesta por piedras sueltas, resultado del arrastre de las mismas por el agua de lluvia; hay Taginastes (Echium strictum), Cerrajas (Sonchus gummifer) endémicas de esta zona y otros ejemplares vegetales característicos de los barrancos profundos del sur de la isla. Llegamos a continuación al cuarto (4º) salto de unos 15 metros por una pared en forma de cascada estrecha compuesta por piedra de diferentes estratos volcánicos, en sus paredes crecen mas Cerrajas (Sonchus gummifer) y Verodes (Aeonium ciliatum).

Seguimos un pequeño tramo a pie donde el cauce hace una curva a la izquierda, en las paredes hay varias cuevas de poca profundidad y en los riscos mas altos podemos apreciar varios ejemplares de Dragos (Dracaena draco), especie vegetal muy difícil de observar en la naturaleza ya que sus poblaciones están reducidas a crecer en sitios muy concretos. El rápel mayor del descenso es el siguiente, el quinto (5º), con 60 metros de altura y que desciende por una pared completamente lisa compuesta por un dique que se ha roto por efecto de la erosión y que cruza el cauce del barranco. A los 40 metros del comienzo de este rápel hay una reunión de seguridad formada por dos chapas, está instalada ahí por si en alguna ocasión se quedan cortas las cuerdas; al llegar al suelo hay un gran espacio donde crece un castaño, y varias especies vegetales como los Culantrillos (Pimpinella dendrotragium), ya que en las paredes colindantes hay algunas surgencias de agua que facilitan su crecimiento. Seguiremos camino por el cauce del barranco con firme muy pedregoso hasta llegar inmediatamente después de una curva a la izquierda a un gran hueco en el terreno que da lugar al sexto (6º) rápel, formado por una cascada de unos 30 metros de altura y de forma acanalada, de piedra viva totalmente limpia de vegetación. Después de un pequeño destrepe de 3 metros, encontraremos el séptimo (7º) salto, de unos 20 metros de altura que termina en una zona de desprendimientos; enseguida está el octavo (8º) de 45 metros, resguardado lateralmente por la pared vertical de la vertiente sur del barranco y que desagua en una amplia terraza con vistas espectaculares de los grandes riscos que forman esta depresión. Después de otra curva a la izquierda, sigue el noveno (9º) rápel de 55 metros de forma tubular y que termina en una gruta de poca profundidad, sitio idóneo para un buen descanso. En los tramos entre rápeles anteriores podemos observar especies vegetales como el Chagorro (Sideritis oroteneriffae gueimaris), Bicacareras (Canarina canariensis) y Ratoneras (Forsskahlea angustifolia), especies todas ellas características de zonas húmedas y cauces de barrancos umbríos.

El siguiente, el décimo (10º), es inmediatamente y tiene una altura de unos 40 metros y está formado por dos estratos rocosos perfectamente diferenciados; el primero es basalto, roca volcánica erosionada por el discurrir del agua y el segundo es de una roca mas rugosa. El final de este salto está compuesto por un firme pedregoso donde crecen Bicacareras (Canarina canariensis), Magarzas (Argyranthemum foeniculaceum) y en la pared mas húmeda, Culantrillos (Pimpinella dendrotragium). Un destrepe de 5 metros que evitaremos por ser peligroso, lo salvaremos con el rápel onceavo (11º) por la pared norte y que da lugar enseguida al penúltimo y doceavo (12º) de 15 metros y que termina en tierra firme con una pequeña travesía atestada de Zarzas (Rubus canariensis) que salva tres destrepes de 5 y 3 metros respectivamente. El treceavo (13º) y último es un estrecho salto donde hay varias piedras de grandes dimensiones encajonadas, donde se pueden observar viejos anclajes y donde crecen Vinagreras (Rumex lunaria), Taginastes (Echium virescens) y Cerrajas (Sonchus gummifer)

A partir de este punto comenzaremos el camino en suave descenso por el cauce del tramo inferior del barranco, por un firme irregular y bastante dificultoso de transitar ya que está formado mayoritariamente por las distintas escombreras de las numerosas galerías del lugar, en total son siete. En primer lugar encontraremos la Galería de Izaña la Nueva y luego con la de Izaña la Vieja, la más antigua de todas. Mas adelante está una edificación en ruinas que servía para el alojamiento de los jornaleros y de almacén. Las vertiginosas paredes rocosas que rodean el barranco están cubiertas de vegetación, muchas de ellas endémicas del lugar. Durante el camino nos iremos encontrando con numerosos rastros de anteriores visitas que dan un aspecto de dejadez y abandono a este lugar mítico; las distintas bocaminas de las demás galerías así como numerosas tuberías y canales abandonados, incluso pintadas en las rocas, hacen que el encanto natural del lugar se pierda un poco. No obstante el tránsito por el sendero se hace agradable por estar cargado de historia y misterio. Ya casi llegando al final, en la vertiente sur y a mas de 100 metros del suelo, se encuentra la Cueva del Cañizo, el vestigio aborigen mas notorio, donde, si se presta la suficiente atención, pueden observarse varias varas de madera entrecruzadas en el techo de la misma, habiendo varias hipótesis del porqué están ahí.

Al final encontraremos un tramo empedrado que desciende hasta la pista de tierra donde está el lugar conocido como El Cabuco, una oquedad muy estrecha formada por la erosión del agua y rodeada de Helechos (Pteridium aquilinum) y Vinagreras (Rumex lunaria), por donde, en su parte superior, pasa un antiguo canal de agua. En este lugar habremos dejado el coche de regreso y seguiremos la pista en descenso que transcurre paralela a la Ladera de Güimar hasta desembocar en la carretera TF-28 y desde allí dirección a la ciudad de Güimar.

HISTORIAS, LEYENDAS Y ANECTODAS

El Barranco de Chamoco, llamado así antes de la conquista, fue lugar de residencia del Mencey Acaymo, Rey del Menceyato de Güimar y mas adelante de su hijo el también Mencey Añaterve, del cual se dice que se arrojó de lo alto de la Fuga de los Cuatro Reales por sentirse traicionado por el conquistador Alonso Fernández de Lugo. Se cree que moraban en la inaccesible Cueva del Cañizo, llamada así porque en el techo de su interior hay un enrejado de varas de Sabina (Juniperus turbinata), que según algunas hipótesis de ritos funerarios, servían para poner a sus muertos a expensas de los Guirres (Neophron percnopterus percnopterus) para que éstos se los comieran y los llevaran con los dioses; otra teoría mas sana es que se usaba para secar el queso que hacían de la leche de sus ganados. El lugar fue un auténtico paraíso para residir; el continuo fluir de agua del barranco y la cantidad de manantiales procedentes de las altas cumbres de Izaña les proporcionaban agua mas que suficiente, la rica vegetación de árboles frutales como los Madroños (Arbutus canariensis) les proveían de alimento y la existencia de numerosas cuevas le daría refugio y escondite.

La actual denominación del barranco en sustitución del nombre original se debe a que en el repartimiento de datas después de la conquista, en el año 1497, se le concedió a un colaborador de la causa llamado Juan de Badajoz una propiedad en el Barranco de Chamoco; a partir de ahí pasa a denominarse Barranco de Badajoz
(www.barrancodebadajoz.com).

Muchos hechos misteriosos son los acaecidos en el Barranco de Badajoz y muchas leyendas inexplicables, como la de la “Niña de las Peras”, han hecho de este lugar uno de los sitios escogidos por expertos para estudiar fenómenos paranormales, como por ejemplo el canario Francisco Padrón y el Doctor Fernando Jiménez del Oso y mas recientemente por un equipo del programa de televisión Cuarto Milenio que dirige y presenta Iker Jiménez.

No sabemos si fue casualidad o simplemente un acto involuntario, pero lo cierto es que a un componente del grupo se le paró el reloj y en su cámara fotográfica no salió ninguna foto de las que hizo; piense cada cual lo que quiera.

© Texto, croquis y fotografías de Francisco Fariña
francisco_farina@yahoo.es

© texto, croquis y fotografías Francisco Fariña

Croquis del barranco

 

 

 
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